Vázquez dijo que pondrá fin a los contratos de obra millonarios y al "proxenetismo" estatal
También Luis Gallo, Alberto Couriel, Marina Arismendi, Reinaldo Gargano y Mariano Arana, hablaron para una multitud que se aglomeró en la cuadra donde se organizó el primer acto maragato de la izquierda, por las próximas elecciones. Y las figuras de Rafael Michelini particularmente, Héctor Lescano, Heber Sellanes y la propia señora de Vázquez, no pasaron desapercibidas. Vázquez llegó pasadas las 20:30 y el acto se extendió hasta casi las 23:00.
A nivel local, existía gran expectativa sobre si Vázquez hablaría o no con el ex intendente nacionalista Jorge Cerdeña, previo al acto, en vistas a un posible acuerdo electoral en el marco de la «Nueva Mayoría». Antes de subirse al estrado, Vázquez dijo a LA REPUBLICA: «Sé que va a venir una cantidad importante de gente del grupo de Cerdeña a este acto, pero no he hablado con el doctor Cerdeña». La actitud de Cerdeña continúa sin ser del todo clara. No acudió al acto, pero sí envió y estuvo presente (aunque parado en la vereda, sin sentarse al menos por ahora junto a la dirigencia encuentrista), su vocero y mano derecha, el edil Alvaro Pianzzola. El edil fue acompañado por el hermano del ex jefe comunal y otras dos figuras de relevancia local del sector cerdeñista. Pero cuando al inicio de su alocución, Vázquez se refirió claramente a su deseo e intención de juntar fuerzas para derrotar a los partidos tradicionales y acceder al gobierno, no hubo casi respuesta de los miles de personas allí presentes (no la hubo concretamente en aplausos, en contraste con lo que sucedió en el resto de su discurso).
Así, Vázquez no aludió directamente a Cerdeña, pero expresó: «Esta fuerza política ha superado momentos muy difíciles, pero esta fuerza política jamás se olvidó que su único compromiso es estar junto al pueblo uruguayo. En 33 años de vida el Frente Amplio y en 10 el Encuentro Progresista, y seguramente lo va a hacer la Nueva Mayoría ahora (…) La unidad será la herramienta fundamental para el crecimiento que día a día está experimentando el EP-FA y la Nueva Mayoría (…) Y esta fuerza política abre sus puertas para que en este enorme espacio se encuentren los ciudadanos que quieren trabajar juntos para derrotar de una vez por todas este modelo económico, egoísta, que ha traído los problemas que el Uruguay tiene. Y es el FA y el EP y va a ser la NM quienes hoy nos miramos desde el espejo del pasado cuando precisamente el FA, la izquierda uruguaya, abrió sus brazos y a través de alianzas políticas fue tejiendo sin pausas, con mucho cariño, con mucha firmeza y amor, esta mayoría que hoy se expresa en que más de la mitad de la población está diciendo que va a acompañar a esta fuerza política. Y hoy tenemos que pensar que más allá de las figuras lo que importa es el destino de los uruguayos, que vivan mejor (…) Hay que ganar el gobierno nacional para lograr los cambios que el país necesita, y nosotros somos nada más que un instrumento (para ello). Por eso esta nueva etapa la debemos enfrentar sin personalismos, sin egoísmos, porque está en juego mucho, que el Uruguay siga padeciendo gobiernos que lo han hundido, o por el contrario, que cambie y comencemos a vivir con dignidad. Por tanto con mucho cariño y apertura, abramos los brazos y concretemos las alianzas necesarias de hombres honestos para que el Uruguay cambie a partir de este año (…)».
La brújula
«Hoy experimenté una gran alegría; cuando el señor ministro de Defensa sacó la brújula pensé: Por fin la encontraron, la habían perdido desde el principio y la encontraron. Y después nos dicen que nosotros somos los que tenemos un espíritu triunfalista. Miren uruguayas y uruguayos, acá en el Uruguay las elecciones presidenciales y legislativas son como una carrera de postas: corren determinados equipos, uno gana se lleva la posta y cuando pasan cinco años le entrega la posta al que viene. Pero resulta que no esperaron cinco años. Antes entregaron la posta porque reconocieron que ellos no pueden llevar la brújula del país. Y por supuesto como no tenemos espíritu triunfalista la recibimos y la guardamos debidamente hasta octubre. En octubre la vamos a exhibir y vamos a decir: la brújula está ahora está en buenas manos». Estas fueron las palabras con las que Vázquez inició, luego de los saludos de rigor, su discurso.
El quinto punto
Prosiguiendo con la serie de revelaciones programáticas iniciadas en Salto, Vázquez anunció su «quinta» medida:
«Hoy voy a hablar de lo básico y elemental si pretendemos llevar adelante una reforma del Estado. Para empezarla, tenemos que terminar, antes de cualquier propuesta elaborada, con situaciones que son muy injustas y distorsionan la función de los entes públicos. A través de proxenetismos políticos o amiguismos se llevan adelante acciones que indignan al pueblo que las ve de afuera. Para hacer una reforma de Estado seria, tenemos que terminar con estas situaciones,. una de ellas es la de los contratos de obra que se llevan adelante por dos mecanismos. Uno: dentro de las propias instituciones públicas, técnicos pertenecientes a esas instituciones que allí trabajan y que tienen sueldos en ellas, pero que son amigos del mandamás de turno, le hacen un contrato de obra para que realicen la misma tarea o parecida a la que está realizando como técnico de la misma institución y entonces le pagan más para favorecer el amiguismo que reina aquí, que a otro funcionario público que realiza la misma tarea. Esto es injusto y distorsiona la tarea pública». El otro mecanismo señalado por el líder de izquierda fue el que llamó «de las compensaciones: es decir van a cuenta de programas que se nutren con dineros que vienen del exterior pero que después inevitablemente vamos a tener que pagar todos los uruguayos para que esos funcionarios que han sido estimulados a través de esos préstamos internacionales en agradecimiento por ser amigos del dueño de turno del Estado uruguayo. Esto distorsiona y es injusto y el otro mecanismo del contrato de obra es no ya dar cabida a quienes desempeñan algún rol dentro de las instituciones públicas, sino contratar para determinado tipo de tarea a gente del exterior de la empresa; firmar un contrato y traer a hacer una tarea, que si revisamos con atención, muchos empleados públicos que ya están allí podrían hacer».
Si esta fuerza política gana, prometió el candidato, existirán «exclusivamente los contratos de obra que sean necesarios para llevar las tareas adelante, el resto va a haber que capacitar a los funcionarios públicos para que éstos, con dignidad, puedan cumplir su tarea. Hay que terminar con los amiguismos y contratos que se llevan varias decenas de millones de dólares». *
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