¿A quién pertenecía el teléfono al que llamaron los periodistas?

¿Cómo se enteró Rivero de las llamadas de Búsqueda?

Los periodistas de Búsqueda llamaron al teléfono de Buenos Aires 4348741 los días 4 de octubre y 3 de noviembre de 1999.

Dicen no saber a quién pertenecía ese teléfono, y LA REPUBLICA así los consigna textualmente en esta edición.

Por otra parte es necesario informar a la opinión pública a quién pertenecía ese teléfono y de acuerdo a lo recabado ayer en fuentes policiales cercanas a la lucha contra el narcolavado, informar también cómo se enteró Rivero de las llamadas de Búsqueda a la central regional del narcolavado.

Pues bien, los dos periodistas llamaron a «Mercado Abierto SA» que es un banco offshore sin licencia en Argentina al que le incautaron sus fondos en Nueva York por provenir del narcolavado, tras un escándalo internacional difundido unos meses antes de las llamadas de los dos periodistas de Búsqueda.

Al mismo tiempo que se realizaban esas llamadas, «Mercado Abierto SA» es denunciado penalmente por narcolavado en Mar del Plata por representantes de autoridades argentinas y norteamericanas, mientras al mes siguiente de las llamadas el gobierno mexicano envía a su secretario de Estado antidrogas para denunciarlos penalmente en Buenos Aires.

En febrero de este año son denunciados por narcolavado en Los Angeles.

Sus directores son el ex secretario de Hacienda de la dictadura argentina, Aldo Ducler, y el subsecretario de Economía, también del gobierno de facto de la vecina orilla, Miguel Iribarne. «Mercado Abierto SA» y Ducler e Iribarne son reclutados por el Cártel de Juárez, por el cerebro financiero de esa organización, el mexicano Jaime Martínez Ayón, que hoy figura como el único propietario de la casa que fuera de Arbilla. Ducler es quien convenció a Martínez Ayón para que nombraran a Di Tulio para lavar el dinero en Uruguay.

En cuanto a la forma en que se enteró el director nacional de Policía, inspector general Rivero, de las llamadas que desde el semanario Búsqueda se realizaron hacia «Mercado Abierto SA», LA REPUBLICA se contactó con las fuentes policiales que le merecen crédito, quienes le informaron detalladamente del origen de la noticia.

Las fuentes fueron precisas: «Sólo en la mente fantasiosa o paranoica de quienes pidieron y obtuvieron el cierre de la investigación, el cese de Rivero y la desaparición de la Brigada Antidroga que investigaba al Cártel de Juárez puede caber la sospecha de que el director nacional de Policía pinchaba los teléfonos de Búsqueda, escuchaba sus conversaciones y sabía a quién y cuándo llamaban y quiénes los llamaban».

Más adelante agregaron: «Es obvio que la central regional del narcolavado al ser descubierta, denunciada penalmente por tres gobiernos, congelados sus fondos y arraigados sus directores, tuvieron inmediato acceso a todas las llamadas emitidas y recibidas desde esa offshore; fue así como se enteraron que en los días 4 de octubre y 3 de noviembre habían recibido dos llamadas desde Montevideo y pidieron a sus colaboradores de antinarcóticos de Uruguay que siguieran esa pista».

«Eso fue todo y cuando aquí, simplemente averiguando en las dependencias especializadas, se descubrió que las llamadas provenían de la misma oficina de quien había vendido su casa en suma millonaria a los narcos y que su escribano fue el escribano del Cártel, aunque ni uno ni otro supieran quiénes eran los delicuentes, la pista no podía ser desechada sin más; había que investigar y así se intentó hacer con la Justicia de Maldonado», concluyen su informe las fuentes policiales consultadas.

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