Las diez preguntas que no contestó el escribano Morassi

El escribano Javier Morassi Olondriz (amigo desde hace 30 años de nuestro colega Arbilla, a quien le realizó todas las escrituras que en Uruguay llevó a cabo el director de Búsqueda en nuestro país, y amigo también de su colega el escribano Stirling, hoy ministro del Interior) había prometido a LA REPUBLICA amplia aclaración sobre su actuación como profesional en la venta de la casa de descanso del periodista en Punta del Este, por valor de U$S 550.000, a los narcotraficantes Nicolás Di Tulio y Mirta Beatriz Llera, desconociendo éste, según declaró recientemente, la condición de delincuentes de sus compradores.

Asimismo debía aclarar cómo fue que se convirtió en el único escribano en Uruguay y único escribano actuante de las cinco operaciones comerciales que el principal cártel del narcotráfico en el mundo llevó a cabo en nuestro país a través del representante más conspicuo en el Cono Sur del Cártel de Juárez, el mexicano Jaime Martínez Ayón, quien pasó a ser el único titular de la casa de Arbilla a través de una sociedad anónima cuyo domicilio legal fue cambiado al estudio del escribano Morassi. Su carta a LA REPUBLICA publicada íntegramente en nuestra edición de ayer plantea más dudas que respuestas. A fin de dejar plenamente ratificado su buen nombre y una limpia trayectoria de 36 años, le instamos a responderlas a nosotros, a otros medios y a la Justicia.

He aquí nuestras dudas:

1) ¿No es deber de un escribano poseer un mínimo conocimiento de sus clientes? Aparece de repente un comprador de un bien en épocas en que no se vendía nada en Punta del Este y los precios estaban por el suelo y el escribano del vendedor pasa a ser de inmediato escribano del comprador no sólo en esa venta sino también en cuatro ventas más a precios excelentes.

2) ¿No debía haber informado en su amplia declaración prometida a LA REPUBLICA el monto de los honorarios cobrados en esas transacciones para desmontar las sospechas que tuvo el jefe de la Delegación Este de la lucha contra el narcotráfico cuando informó que usted les cobraba honorarios por arriba del arancel?

3) ¿Ignoraba usted después de haber tenido numerosos encuentros con los «narcotraficantes» –ignorando su condición de tal– por lo menos en cinco transacciones en diferentes puntos del país, que el narcolavador italiano Nicolás Di Tulio tenía profusos antecedentes penales en Argentina por las quiebras fraudulentas de «Dumas Verdes» (1991), de «Creal SA Compañía Financiera» (1992) y todas las acusaciones que existían sobre su persona en 1998 (expediente 18.804, Juzgado Comercial 17 de Buenos Aires año 1998), cuando usted le oficiaba de escribano en las compras de los campos de Flores?

4) Los narcotraficantes Nicolás Di Tulio y Beatriz Llera compran una sociedad anónima uruguaya el 19 de setiembre de 1997 (Sasur SA), sólo 11 días después, el 30 de setiembre de 1997, compran de apuro la casa de Arbilla en un precio muy alto para la época según rezan los informes de la brigada antinarcóticos y al día siguiente de la compra sacan a Di Tulio de la sociedad y cambian la sede de ésta que estaba en la calle Gorlero 942 de Punta del Este y la pasan al domicilio del escribano Morassi. ¿Por qué sale Di Tulio al día siguiente de la compra? ¿Por qué se registra la sociedad en la sede del estudio Morassi cuando ya tenía domicilio legal constituido en nuestro país? ¿El escribano Morassi no se enteró de nada de estos movimientos siendo su estudio el «prestadomicilio» de esta sociedad y él mismo interveniente en todas las transacciones del grupo? ¿Y si se enteró no le llamaron la atención estos movimientos?

5) Una modesta empleada de oficina, nacida en 1950, Mirta Beatriz Llera, amiga íntima de Nicolás Di Tulio toma el control absoluto del Hotel Tourbillón de Mar del Plata mediante la creación en agosto de 1997 de la firma «Hotel Tourbillón SA», sólo un mes antes de que la misma persona se entrevistara con la esposa de Arbilla para comprarle su residencia de descanso. También por esas fechas pasa a controlar Mirbet SA invirtiendo sumas millonarias en dólares en inmuebles marplatenses. En Uruguay, tras comprar la casa de Arbilla, adquieren Idafal SA y con esta sociedad compran 4.000 hectáreas de campo en Flores en cuatro transacciones independientes. En las cuatro operaciones actúa el escribano Morassi e Idafal SA con domicilio también en el estudio Morassi.

Desde hace años rigen en Uruguay las normas contra el narcolavado que han llevado a abogados, escribanos, banqueros y a todas las instituciones bancarias a extremar precauciones para no caer con dolo o con ausencia de él en las situaciones que plantea la ley. Incluso los bancos están obligados a investigar cualquier depósito abultado cuyo origen no les resulte satisfactorio.

¿No sospechó nada sobre la plata fácil, un escribano con 36 años de experiencia? ¿De su trato habitual con Di Tulio y Beatriz Llera durante por lo menos 1997 y 1998 –ignoramos si tuvo trato en 1999 aunque después no lo pudo tener porque fueron arraigados por la Justicia Penal– no se enteró de nada sobre sus vidas? ¿No se enteró que en mayo de 1998 –seis meses antes de que Idafal SA con domicilio en su estudio comprara los campos de Flores– los fondos millonarios de Di Tulio en el Citibank de Nueva York habían sido incautados por ser parte del lavado de narcodólares?

6) En marzo de 1999, un año después de la congelación de todos los fondos en Nueva York por narcolavado de los mismos que compraron la casa de Arbilla y los campos de Flores, el Cártel de Juárez decide un nuevo movimiento estratégico ante la caída de sus representantes, Di Tulio y Beatriz Llera, y envía a su cerebro financiero en la región, el mexicano Jaime Martínez Ayón. Este desplaza de la sociedad, cuyo domicilio es el estudio del escribano Morassi, a Di Tulio y Beatriz Llera y pasa a ser el único director y propietario.

¿Tampoco en marzo de 1999 nada le pareció raro? ¿Las sociedades anónimas tienen por sede el escritorio del escribano Morassi y viene un mexicano y desplaza a un italiano y a una argentina, se hace cargo de todo y el escribano Morassi no sospecha nada?

7) En 1999 el escribano Morassi sigue siendo el escribano del grupo, aunque no se conocen transacciones de éstos en esa fecha en Uruguay porque ya estaban todos interdictos, bloqueados y arraigados, pero sus dos sociedades narcolavadoras en Uruguay –Sasur SA e Idafal SA– continúan fijando sus domicilios en el estudio Morassi. En ese año estalla el escándalo en todos los medios de comunicación argentinos, mexicanos y norteamericanos, transmitidos además por las grandes cadenas de la televisión mundial y las agencias internacionales de noticias. El nombre de Di Tulio y de su amiga Beatriz Llera aparece por todas partes.

Los EEUU a través de sus representantes lo acusan de narcolavado en un Juzgado de Mar del Plata. México por su parte se hace presente a través del director general de Investigaciones Especiales Antidroga, del director general de Interpol y del propio embajador mexicano, y formalizan su denuncia de narcolavado ante el propio secretario de Seguridad de la República Argentina, Miguel Angel Toma. También son denunciados por el fiscal de Los Angeles en los Estados Unidos. Todos estos hechos son profusamente difundidos por prensa y televisión que llegan sin trabas al Uruguay.

¿Si nada sabía en 1997 y 1998 no se le ocurrió, ahora sí, en 1999, comenzar a sospechar que algo raro estaba pasando con sus clientes? ¿No se le ocurrió pensar que debía denunciar ante el Estado uruguayo, aunque fuera tardíamente porque recién se enteraba, sobre la situación de Sasur SA e Idafal
SA de las que es sede su propio estudio?

8) ¿Conoce el escribano Morassi el artículo 57 de la vigente ley 17016 contra el narcolavado que dice textualmente: «El que asista al o a los agentes de la actividad delictiva en los delitos previstos en la presente ley o delitos conexos ya sea para asegurar el beneficio o el resultado de tal actividad, para obstaculizar las acciones de la Justicia o para eludir las consecuencias jurídicas de sus acciones, o le prestare cualquier ayuda, asistencia o asesoramiento, será castigado con una pena de 12 meses de prisión a 6 años de penitenciaría»?

9) ¿Conoce el escribano Morassi el artículo 58 de la nueva ley que aumenta un tercio la pena si el que asesora ha recibido dinero en contrapartida por su asesoramiento?

10) ¿No tuvo conocimiento que en octubre de 1999 los narcolavadores vendieron uno de los campos que compraron con la intervención del escribano Morassi y que necesariamente tuvieron que hacerlo a través de la sociedad cuyo domicilio es el estudio Morassi?

¿No tuvo conocimiento que en el verano de 2000, este verano, los narcotraficantes pusieron en venta la casa que le habían comprado a Arbilla y que figura a nombre de la sociedad de la que usted es «prestadomicilio»?

Y si se enteró de ambos movimientos, por ser el escribano del grupo o si se enteró recién este verano en medio del escándalo internacional desatado, ¿no se le ocurrió pensar en el artículo 42 de la ley 17016 que dispone la confiscación de los bienes comprados con narcodólares?

¿No se le ocurrió que había que evitar a toda costa que vendieran esos bienes que provenían del narcolavado? ¿No pensó que había que informar a alguien antes de que vendieran para que procediera la inmediata confiscación prevista por la ley?

Hasta aquí todas las preguntas que LA REPUBLICA pensaba que usted iba a responder en su prometida amplia aclaración sobre todos los puntos informados.

No lo hizo. Recibimos dos párrafos de puntualizaciones que lo único que dicen es que «mi intervención ha sido exclusivamente de carácter profesional».

Pues bueno, quienes seguimos creyendo en su inocencia hasta que se pruebe lo contrario, y en que su trayectoria no tuvo en 36 años ninguna objeción de sus pares, no entendemos por qué no se explaya, ante quien usted entienda idóneo, sea LA REPUBLICA, sea otro medio, sean las autoridades antinarcotráfico, sea la Justicia Penal, sea quien sea, para que se termine de una buena vez con esta sospecha surgida de documentos policiales oficiales. Quizás usted haya sido víctima de las circunstancias, una víctima del azar, una víctima de su poco interés por la lectura de diarios o informativos de televisión, o de su reticencia a frecuentar tertulias donde estos temas eran comentarios frecuentes. Quizás no.

Pero, por favor, haga desaparecer el quizás y saque toda duda. A la opinión pública, a quienes quieren investigar y a todos los que estamos obligados a informar.

Hágalo ya.

Federico Fasano Mertens

Director

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