La Columna de Sherlock

Batlle y Sanguinetti o «el abrazo del ahogado»

* -¿Qué dice el Foro Batllista del inesperado apoyo que recibe la candidatura de Sanguinetti?

-¿De qué está hablando?

-No lo sabe. Batlle quiere que Sanguinetti sea el candidato colorado en una fórmula que podría incluir a Atchugarry.

-Pero…

-¿Pero qué?

-Atchugarry dijo que no y parece que ese no es un verdadero no.

-Pero…

-Se habló de un almuerzo en Suárez y Reyes, se abrió la puerta de la expectativa y la especulación política, pero no era más que lo habitual. El ex ministro de Economía va todos los lunes a comer milanesas a la casona presidencial. Es una costumbre de mucho tiempo. ¿O es que usted no lee la Columna de Sherlock?

-No se enoje que recuerdo bien cuando entrevistó a la cocinera de la residencia presidencial que le contó lo que hacia para Atchugarry y cómo le recomendaba que dejara de fumar.

-Me dicen que Batlle no le habló más del tema de esa candidatura porque respeta la decisión adoptada por Atchugarry y prefiere no presionarlo. Entiende que ese no es definitivo.

-Pero, ¿de dónde saca usted esa información?

-Yo defiendo el anonimato de mis fuentes, de lo contrario no existiría esta columna. ¿Usted tiene alguna información nueva?

-Yo qué sé, usted me abruma. Lo que sé es que Batlle quiere y, ya se lo dijo a más de uno de sus colaboradores, que Sanguinetti encabece la fórmula colorada.

-A «Cejas» le están quedando pocas opciones y todas complicadas. Me imagino que algunos días se sentirá emocionalmente impulsado a seguir la pelea, pero cuando se le bajan las revoluciones, debe pensar lo contrario. Todos sabemos que no es un perdedor y ahora no le quedan opciones.

-Usted analiza bien las cosas…

-Pero, ¿cuál es la explicación de la insistencia de Batlle para que sea candidato? Es evidente que no se lleva muy bien con Sanguinetti.

-Algunos dicen que la lucha entre los dos es autodestructiva.

-Entonces, ¿cómo se explica que lo impulse al primer lugar de la fórmula?

-Es como «el abrazo del ahogado»

-¡Los dos juntos y al fondo!

-Algo de eso.

 

Los argentinos en los pedales contra celulosa de M’Bopicuá

*Vio que los argentinos siguen preocupados por la empresa de procesamiento de celulosa que se está levantando en M’Bopicuá. Hablan de la contaminación ambiental que se producirá en el río Uruguay, pese a que se les asegura que se han tomado todas las providencias.

-Esperemos que sea así, pues esa industria será una buena fuente de trabajo que podría impulsar la absorción de mano de obra de esa alicaída zona.

-Eso está bien claro. ¿Vio cómo está integrado el directorio de la empresa?

-No tengo ese dato.

-Por Pedro Blanquier como presidente, la ingeniera Rosario Pou como vice y Juan Pedro Gómez y Julian Roa como directores. Sé que Gómez ocupa también el cargo de director general y el director técnico es Antonio Casal.

-¡Mire usted, cuántos conocidos!

-Por otra parte me enteré de que la empresa ya obtuvo la autorización de la Dirección de Hidrografía para que operen en la zona remolcadores «z-peller», que son los adecuados para trabajar con troncos y astillas, ya que tienen la hélice carenada, la que además funciona como timón. Fueron los prácticos del río Uruguay quienes solicitaron ese tipo de embarcación.

-¿Aquí existen esos remolcadores?

-No, deben venir desde la Argentina.

-¿Y?

-La otra cosa es que el negocio de exportación de madera parece que está en un impase, pues el encarecimiento de los fletes hace difícil comenzar a operar con troncos como se había planteado originalmente. El primer barco, entonces, coincidirá con el próximo cargamento de astillas. Se dice que esa operación se realizará a mediados de marzo.

-¿Y los argentinos?

-Siguen subidos, unos a los pedales y otros a los remolcadores.

 

Cáceres trasladó su despacho al coqueto restaurante «La Corte»

*Sherlock, como siempre, en busca de los insumos informativos, se dirigió pasadas las 13 horas al coqueto restaurante «La Corte», frente mismo a la plaza Matriz. Cuando devoraba un zapallito que integraba el sabroso menú «ejecutivo» del pasado viernes, observó -antes de emprenderla con la ensalada- que el ministro de Transportes y Obras Públicas, el inefable Lucio Cáceres, se sentaba a una mesa, en la zona más reservada del reducto gastronómico, junto al director de Vialidad, el ingeniero Juan Etchevers, también ex candidato por la Lista 15 a la Intendencia del Departamento de Durazno.

A pocos metros estaba el ex subsecretario de Relaciones Exteriores, el doctor Ope Pasquet.

Lo sorprendente fue que en un momento un hombre, con unos papeles bajo un brazo, buscó con la vista, vio a Cáceres y raudamente se dirigió a su mesa. Casi sin mediar palabra le entregó -detectó nuestro sabueso- un expediente que el ministro firmó de inmediato.

-Obviamente -pensó Sherlock- el ministro es un hombre informal. Ni siquiera el almuerzo lo aleja del cumplimiento de sus obligaciones.

 

Vuelven a la carga con los sueldos del Nuevo Comercial

*Hasta el ministro Isaac Alfie lo reconoció. Los sueldos de los jerarcas del Nuevo Banco Comercial volvieron a ser los de antes.

-Es que hay contratos y los gerentes plantearon que se cumplieran, de lo contrario accionarían contra el Estado.

-Ese es el verso, pero la realidad debe ser otra. Si el dueño del Banco, que es el Ministerio de Economía, se hubiera mantenido en sus trece de no aceptar los sueldos altos, todo se hubiera calmado. Ahora, quiérase o no, habrá otro escándalo. Además hay varios parlamentarios que se sienten burlados.

-¡Mire que se habló del tema! Se gastaron ríos de tinta, hubo renuncias y renunciantes. Cuando se calmó la cosa se volvió a la carga…

-Mejor dicho, a los sueldos altos.

-¿Y?

-Se imagina el ruido que comenzará a sentirse al comprobarse que el ministro de Economía dio, en su momento, un paso atrás para luego volver al mismo lugar.

Si se confirma todo es evidente que el escándalo será descomunal. ¿Qué dirá el contador Ariel Alvarez, ministro del Tribunal de Cuentas, que fue uno de los que impulsaron la investigación que llevó a la renuncia de Gustavo Licandro y luego a la destitución del gerente general y vicedirector del banco, Paul Elberse?

-Habrá que preguntárselo mañana lunes. ¿No le parece?

-Y también sobre algunos jerarcas que, se dice, actúan pero no figuran en nada, pero obviamente cobran.

-Qué, ¿están en negro?

-¿Le parece lógico que eso ocurra en un banco que es cien por ciento del Estado nacional?

-¿Qué quiere que le diga…? Estamos en el Uruguay. ¿Se enteró?

-En eso estoy.

 

Una interpretación especial sobre el mercado mexicano

*-Me han dicho que el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca fue a México con ideas uruguayas y volvió con ideas mexicanas.

-¿Qué quiere decir?

-Que volvió con todo el panorama incambiado. Sólo podrá exportar carne al país de Vicente Fox, el frigorífico autorizado que deberá contar, además, con un veedor mexicano en toda su operativa.

-Pero, eso es lo que ya se sabía.

-Lo único que logró el ministro es que técnicos mexicanos realicen una nueva inspección en otras plantas frigoríficas en una fecha todavía incierta.

-¡De veras!

-Pero si todo se presentó como una negociación exitosa para Uruguay. Y usted me dice que volvió con una
mano atrás y otra adelante.

-Así son las cosas en la política.

 

Las «ganancias» de Pluna o ¿una opción para su venta?

Nuestro sabueso se aprestaba a degustar su primer café del día, cuando al levantar la vista se encontró con uno de sus habituales informantes, quien luego de saludarlo dijo con una extensa sonrisa.

-El gobierno vuela alto, ¿vio?

Sherlock acostumbrado a las imprevistas interrupciones en pleno desayuno, frunció el ceño. Sabía que esa pregunta realizada sin prolegómenos ni anestesia, algo ocultaba.

-¿De qué me habla?  preguntó el periodista mientras jugueteaba con la cucharita entre los dedos, luego de sacarla de su boca.

-No vio que el gobierno no se cansa de publicitar que Pluna es una empresa saneada, sin déficit y que existen varios interesados en adquirirla.

-No vivo en la luna, por lo cual también estoy enterado de eso. Si Pluna vuela mejor y más alto es una buena cosa en medio de tantas pálidas  respondió nuestro sabueso con los ojos puestos en el vapor que desprendía, todavía, su taza.

-No se entusiasme mucho que las cosas no son tan claras  dijo el interlocutor bajando su voz

-¿Cómo?

-Al parecer el balance de Pluna no cerraba y para que ello ocurriera el gobierno debió socorrer a la empresa con 20 millones de dólares, de lo contrario el aterrizaje iba a ser forzoso.

-Pero…

-¿A qué no sabe de dónde salió ese dinero?

Sherlock, por las dudas, tanteó los bolsillos.

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