Marineros uruguayos debieron "echar a suerte" pago de fianzas
Haciendo uso de sus últimos recursos para pagar finanzas, los 17 marineros presos juntaron lo suficiente para que algunos lograran salir en libertad condicional. La empresa armadora continúa sin pagar las fianzas de los 11 compatriotas que siguen presos, mientras desde la Cancillería no aparecen señales de colaboración en efectivo.
El capitán del buque pesquero «Maya V», el uruguayo Charles Thomas Pena, confirmó la novedad a LA REPUBLICA, e indicó su convicción que estos eran los últimos recursos financieros del grupo. Charles Thomas Pena, alojado en el Flying Angel Club, el hogar de marineros en Perth, fustigó duramente la actitud de las autoridades uruguayas en la emergencia. «Si los responsables del gobierno en Uruguay hubieran tenido la misma diligencia para cumplir con su deber de asistir a sus ciudadanos, como la tuvieron para condenarlos sin pruebas y convertirse en solícitos colaboradores de la represión desmedida desencadenada en su contra, estos trabajadores ya estarían en sus hogares con sus familias», enfatizó.
Recordó el capitán que, además de ser la primera vez que se procesa a una tripulación completa, «hace ya un mes que mis tripulantes se encuentran en prisión por un delito que, en caso de probarse, no tuvieron en ningún momento forma de cometer. El único responsable de la localización del barco y su operación es el capitán. Así se lo dije ya incluso a la defensa».
Marinos en libertad
Mientras de los 11 uruguayos que continúan detenidos, 7 permanecen en una prisión de alta seguridad, los que salieron, tras el sorteo para pagar las fianzas, se mostraron altamente preocupados por la suerte de sus compañeros.
Tal es el caso de Ruben Navarro, oriundo de Fray Bentos, quien con 36 años lleva pescando en alta mar los últimos 18 de su vida.
«Estamos todavía muy deprimidos, la salida no significa mucho mientras nuestros compañeros sigan en prisión. A todos los familiares y amigos, les queremos decir que, pese a todo, no nos podemos quejar del trato que nos dieron en la prisión: hasta los carceleros nos decían estar asombrados de la injusticia que se cometió con nosotros», dijo. Remarcando su interés de que en Uruguay se conozca que están bien de salud y con sus necesidades mínimas satisfechas, recordó que «eso no deja sin embargo de ser muy deprimente para todos, más cuando sabemos que no hicimos nada mal».
Expresó finalmente su agradecimiento a todos los uruguayos que «desde el paisito», dijo, nos han hecho llegar su apoyo y preocupación; así como un especial reconocimiento a la cónsul en Canberra, Victoria Francolino, «que nos ha acompañado en todo momento: de hecho ha sido nuestro nexo con el mundo».
Navarro comunicó a LA REPUBLICA que se encuentra en buen estado de salud y que espera la audiencia del 11 de marzo, cuando se decidirá su situación. Otros de los marinos en libertad, es Robin Vasconcellos, que vive con su esposa e hija en la zona de Maroñas, en Montevideo.
«Debería estar muy contento por haber salido favorecido en el sorteo que hicimos en la cárcel para ver quién salía y quién se quedaba: en realidad, esa alegría se me confunde con la amargura de haber dejado a mis compañeros atrás», comentó brevemente. Consideró, no obstante, que «hacer la colecta era imprescindible, ya que nuestra situación anímica era insostenible. Incluso había roces con los propios compañeros, debido a lo terrible de estar encarcelados siendo inocentes: el hecho de unirnos con una misión nos devolvió entereza y nos ayudó anímicamente». Vasconcellos concluyó: «Pido a mi esposa y a mi hija que no se preocupen, que estoy bien; a los amigos y familias de los compañeros, sepan que, aunque desanimados, esperan que se haga justicia de verdad. A las autoridades australianas que nos tienen presos, y a las uruguayas que discuten pero nos dejan presos, yo les pregunto: ¿desde cuándo trabajar es delito?»
Finalmente, a nivel de los compatriotas, hubo consenso en el agradecimiento a la cónsul en Canberra: los tripulantes portugueses recién el viernes último lograron que su legación diplomática se interesara en el caso, y peor aún es para los peruanos, de cuya suerte nadie se ha ocupado todavía. *
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