Las relaciones con Argentina otra vez en tensión, ahora por la planta de celulosa de Río Negro
Ayer, el mandatario argentino visitó la zona y fue enterado de la iniciativa uruguaya. El gobernador entrerriano, Jorge Busti, exhortó al gobierno uruguayo a detener el proyecto de la planta de celulosa y anunció que el gobierno provincial analiza la posibilidad de presentar «un amparo ambiental».
El jerarca argentino afirmó que a las autoridades uruguayas «les ha importado poco el daño que puede ocasionar esta fábrica».
El proyecto uruguayo ya originó numerosas manifestaciones de oposición, tanto del lado argentino como de nuestro país, y las principales organizaciones ambientalistas advirtieron que es «altamente contaminante» porque producirá dioxinas cancerígenas y lluvia ácida.
Por su parte, el próximo lunes, el tema de las plantas de celulosa estará en la mesa el próximo lunes en el encuentro que mantendrán los cancilleres de Argentina y Uruguay.
El canciller argentino Rafael Bielsa sostuvo que el tema lo trasladó a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), y entregará a la misma un informe de impacto socio-ambiental que elaborara un grupo de técnicos argentinos. Será la CARU, que está conformada por representantes argentinos y uruguayos, la que posteriormente se pronuncie a favor o en contra de la instalación de la planta y tiene un plazo de 120 días para expedirse al respecto.
El gobierno argentino manifestó su discrepancia con la instalación de la planta sobre el río Uruguay, y Bielsa prometió que el gobierno nacional garantizaría el cumplimiento del tratado firmado con Uruguay sobre el uso de la vía fluvial, aunque opinó que «sería extraordinario» que se instale la planta pero con sistemas descontaminantes que aseguren que no habrá impacto negativo en el medio ambiente.
En esta orilla existe el anuncio de que si no quieren un plato de sopa, tendrán dos: el intendente de Río Negro, Francisco Centurión, comunicó que además de las inversiones de la empresa española está encaminando un segundo proyecto aún más ambicioso por parte de empresarios finlandeses que redoblarán la apuesta, y duplicarán el dinero destinado para otra planta. Ante las críticas de las autoridades argentinas, el jefe comunal uruguayo sostuvo que «a pesar de las provocaciones, se seguirá adelante con el proyecto», y recordó que «históricamente fueron los argentinos los que contaminaron el río Uruguay».
Otra discordia de Batlle y Kirchner
Los desencuentros y tensiones entre los gobiernos de Uruguay y Argentina no cesan. Cuando parecía que las aguas estaban calmas surge nuevamente un incidente que separa aún más las visiones políticas que tienen los presidentes Néstor Kichner y Jorge Batlle. Hace pocos meses, el embajador argentino Hernán Patiño Mayer aclaró que las relaciones diplomáticas entre ambos países no eran un capítulo de «Corín Tellado»; sin embargo, los hechos demuestran lo contrario. Esta vez no fue por los desaparecidos, ni por la nuera del poeta Juan Gelman, ni por la visión del Mercosur, ni el envío del militar Craigdallie hacia Argentina (acusado de violaciones a los derechos humanos), ni por las trancas a las exportaciones de Motociclo hacia el país vecino. El nuevo cortocircuito deviene por los temores de las autoridades y la población argentina a una futura contaminación del río Uruguay, que ambos países usufructúan. El mismo río del que suele decirse que une a ambos pueblos, esta vez los separa.
Mientras la población de Río Negro, cuyo departamento está entre los de más altos niveles de desempleo en Uruguay, está expectante por la posibilidad de crear fuentes de trabajo, de la otra margen del río, la Asociación Civil de Vecinos de Gualeguaychú manifestó su preocupación por el tema y se comunicó con la Cancillería argentina a fin de conocer los detalles que llevarán al funcionamiento de la planta de procesamiento de celulosa en Uruguay.
Entrerrianos no quieren la planta
Ayer estuvo presente en la ciudad de Gualeguaychú el presidente Néstor Kirchner, donde el gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jorge Busti, puso al tanto del caso de la planta de celulosa en Río Negro.
Pedro Guastavino, vicegobernador de la provincia de Entre Ríos, en diálogo con radio Carve, señaló que la decisión adoptada por las autoridades de Entre Ríos, de «no quedarse con los brazos cruzados», ante la inminente instalación de la planta, se debe a «una decisión política que tomó la provincia para utilizar todos los medios a su alcance para evitar que esta planta se instale en la zona de M´bopicuá a 15 kilómetros de Gualeguaychú». Precisó que el gobierno nacional argentino, a través de la Cancillería y del propio presidente (Kirchner), tomó como suyo el tema, teniendo en cuenta que en este caso «se deben respetar los asuntos bilaterales». Agregó que este asunto «va de la mano de las relaciones diplomáticas y de cómo intentamos resolver los problemas de los países hermanos».
Señaló que la provincia de Entre Ríos, autónoma y que forma parte del estado federal de la nación, «tiene el derecho de iniciar las acciones que crea más convenientes».
El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Saúl Irureta, manifestó que los estudios realizados hasta el momento avalan la instalación de la planta. No obstante, Gustavino precisó que esos estudios no fueron realizados por el gobierno uruguayo sino que fueron hechos por la propia empresa y que refieren al impacto ambiental que pudiera tener la instalación de la planta. Pero enfatizó que «no hay estudios propios».
El gobernador Busti solicitó «conocer las actuaciones y los procedimientos que ha tenido la Cancillería en el requerimiento de documentación e informes de las autoridades uruguayas en todo lo concerniente al respeto y cumplimiento de normativas y convenios internacionales, nacionales y provinciales de protección del medio ambiente».
Irureta transmite tranquilidad
Por su parte, el ministro de Mvotma advirtió que el Estado uruguayo está demandando una importante inversión en los estudios de impacto ambiental en torno a la planta procesadora de celulosa. Precisó que en tal sentido, las autoridades son estrictas con la empresas adjudicatarias de las obras, «actuando los departamentos técnicos con absoluta independencia profesional».
Irureta enfatizó que lo que interesa remarcar es poner «todas aquellas condiciones que aseguren que lo que se va a hacer no va a contaminar», e incluso puntualizó que lo programado tiende evitar «dejar de hacer para luego controlar que no contamine».
El jerarca uruguayo señaló que antes de instalarse una planta tiene que estar terminado el estudio de habilitación ambiental; esto implica analizar no sólo la tecnología que usará la planta sino los procesos de instalación, «para asegurar el transcurso del funcionamiento de la empresa, e incluso en caso de que abandone el territorio y haya que restituir la naturaleza, dejarla como si no hubiera estado la planta, todo eso es aprobado a los efectos de prevenir que no haya impactos en el medio ambiente».
Irureta destacó que se debe de confiar en los técnicos estatales uruguayos ya que existe en los funcionarios de la Dirección Nacional de Medio Ambiente «independencia técnica», y «buen capital» para saber hacer las cosas.
Consultado por el programa radial «La palabra y el poder», sobre posibles presiones de dicha cartera estatal para aprobar los estudios de impacto ambiental, el ministro afirmó que el Mvotma «ha dado pruebas de sobra de que se ata exclusivamente a consideraciones de orden técnico».
Recordó que dicha cartera estatal debió hacer estudios ambientales de inversiones importantes, y «hemos demorado todo l
o que debíamos demorar, hasta ponernos de acuerdo con las empresas inversoras sobre lo que se debe preservar, y que nos aseguren a través de los estudios que se realicen, que eso va a hacer preservado».
«Es una provocación»
El intendente de Río Negro, Francisco Centurión, indicó a LA REPUBLICA que el proceso de instalación de la planta de procesamiento de celulosa en M´bopicuá «sigue en marcha y continúa tal como está previsto». Comentó que el proyecto está en fase de ejecución y de ajuste financiero, así como de la búsqueda de proveedores de insumos para la fábrica.
Con relación a lo que pasa con Argentina, sostuvo que en Río Negro no se percibe que las manifestaciones de los jerarcas argentinos no afecta negativamente la decisión de la empresa a instalar la fábrica de celulosa.
Centurión afirmó que las declaraciones de las autoridades de la provincia de Entre Ríos son «una provocación» que a su entender «están buscando desviar la atención del fondo del tema: si es cierto lo que plantean los hermanos argentinos, de su preocupación ambiental».
El intendente uruguayo sostiene que de los estudios realizados no surgieron efectos negativos en el impacto ambiental ni de los informes para la aprobación de la planta surgen amenazas ambientales.
Centurión considera que el tema de la planta seguramente servirá a las autoridades argentinas para abordar el caso desde el punto de vista político y «tener un mayor asidero para abrir un nuevo capítulo entre los gobiernos de Argentina y Uruguay».
Según argumentan las autoridades de Entre Ríos, nuestro país estaría violando las normas internacionales por no llevar el tema a un comité técnico binacional, que funciona en casos de afectación del río Uruguay.
Centurión indicó que estas denuncias no son ciertas, porque en los estudios realizados no existen elementos que lleven a una probable contaminación del medio ambiente. Aclaró que se trata de un proyecto de desarrollo industrial y que las autoridades argentinas no pueden actuar sobre presunciones.
«Son sólo fuegos de artificio», aclaró el intendente, que a su entender tiene otros objetivos, como ser que en Uruguay no ingrese la inversión extranjera y que tal vez tenga la intención de que la planta finalmente se instale en Argentina.
El jefe comunal sostuvo que nuestro país es observado desde el exterior, tanto por España como por Finlandia, de donde provendrán los recursos para la construcción de dos plantas de producción de celulosa. En tal sentido, «hay un intento de sembrar dudas y fantasmas» hacia los inversores.
Aclaró que Uruguay actúa soberanamente de acuerdo a sus normas y leyes y precisó que si sus acciones trascienden fronteras deberá rendir cuentas por ello. «Pero este no es el caso», afirmó.
«Argentinos fueron quienes contaminaron»
El intendente uruguayo fue duro en las críticas con las autoridades municipales del litoral argentino, sosteniendo que «históricamente fueron los municipios argentinos los que contaminaron el río Uruguay, que volcaron los residuos cloacales por carecer de plantas de tratamientos, afectando la calidad del agua, y que recién en los últimos años comenzaron a corregir este problema.
La planta de M´bopicuá estará ubicada a 15 kilómetros de la ciudad de Fray Bentos. Según indicó Centurión, la controversia del funcionamiento de la fábrica se debe a cómo actuaban éstas décadas atrás. «La tecnología que disponían eran muy precaria lo que llevaba a la afectación del agua, porque generalmente estaban emplazadas sobre los ríos. Hace 40 años estas plantas contaminaban, tal como lo hacía el frigorífico Anglo; ahora no», sentenció el intendente.
Dos plantas para Río Negro
Se estima que durante 2004 se ajustará el proyecto de «Celulosa de M´bopicuá» y que la construcción de la fábrica demandará dos años, por lo cual, la planta comenzará el proceso a partir del año 2007. Su construcción implicará la toma de 2.000 personas en mano de obra y una vez finalizada, se prevé que 300 personas trabajen en ella de forma efectiva.
También existe otro emprendimiento para instalar otra fábrica con capitales finlandeses de mayor envergadura que la iniciativa española, duplicando la inversión, donde se prevé el procesamiento de madera no sólo de nuestro país, sino de otros países de la región.
Los europeos tienen interés en instalarse en nuestro continente debido a la diferencia en tiempo en el crecimiento de la madera. Mientras en Europa la tala de árboles demanda dos décadas, en Uruguay sólo demora 8 años.
En tal sentido, el próximo 10 de marzo se organizará en la ciudad de Fray Bentos un seminario durante todo el día, donde se abordará la temática forestal con la participación de técnicos finlandeses y uruguayos.
Incluso está previsto que tres periodistas y un vecino de Río Negro informarán a la Junta Departamental el próximo jueves acerca de las plantas procesadoras de pasta de celulosa de la empresa Bonia de Finlandia que pretende invertir U$S 1.000 millones en una planta de 80 hectáreas a instalarse en Uruguay.
Cabe recordar que estos empresarios dieron pasajes a residentes del departamento para que conozcan el funcionamiento de estas plantas en el país nórdico. *
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad