Un juez con prensa que se quedó solo
«El juez no va a recibir a la prensa, se siente muy mal». Esta frase, dicha ayer por una funcionaria a LA REPUBLICA, en la vereda del juzgado de Carmelo redondeó cinco años de carrera del polémico magistrado en esta ciudad. Colmenero estaba en la planta superior del juzgado mientras abajo los funcionarios cerraban las cortinas para impedir que se viera lo que sucedía puertas adentro. «Las caras revelan el estado de tensión de todos allí adentro», dijo una vecina que, sentada en la vereda durante la soleada tarde de ayer, siguió todos los movimientos. Ayer de mañana el comentario del juzgado de Carmelo era la resolución de la tarde de la Suprema Corte de Justicia «algunos funcionarios decían que habían rezado para que al juez le fuera bien, hasta prendieron velas a la virgen para quedar bien», dijo una fuente que ayer estuvo en el juzgado de Carmelo.
Colmenero ya es historia para los carmelitanos pero sin dudas quedará su recuerdo como el juez que llevó más veces el nombre de la ciudad a las secciones policiales de los medios de comunicación.
Si bien se lo conoce en los medios nacionales por su resolución de procesar con prisión al ex director de Aduanas Víctor Lissidini, de investigar a los hermanos Röhm y su reciente avance en la causa del multimillonario saudí Gaith Pharaon por presunto lavado de dinero en Uruguay, Colmenero marcó su impronta entre los periodistas y medios locales del departamento de Colonia.
Carlos Colmenero llegó a Carmelo luego de la feria judicial de 1999 y se encontró con el supuesto suicidio de Lucía Dubois, que aún reclama solución y cuya investigación asegura su madre que el juez «sin dudas entorpeció». En su primera entrevista a la prensa señaló que los ricos «nunca pasan por el juzgado», lo que le dio la impronta de su gestión. El intento de excarcelar a los 20 días al hijo de un dirigente herrerista local, preso por estafa al Casino del Estado. Durante los dos años siguientes Colmenero se manejó en el juzgado como un patrón de estancia y se convirtió en un juez intolerante con las críticas. A tal punto que intentó violentar el secreto profesional de un periodista, y apoyó abiertamente la maniobra mafiosa de inventar una causa judicial contra este periodista, ideada por el empresario argentino Eduardo Cantón, empresario mencionado por la diputada Elisa Carrió en su informe sobre lavado de dinero. Colmenero apañó las actuaciones de Cantón –con el que se visitaban asiduamente– contra el periodista de LA REPUBLICA y mantuvo la causa en secreto durante casi dos años para que no se conociera la patraña.
Además, entre las «perlitas» cosechadas por Colmenero figura el encubrimiento de una intento de asesinato cuando por un presunto negocio de drogas un individuo con familia dentro del ambiente judicial le dio cinco tiros a otro en su pierna y la reclusión en la cárcel de Piedra de los Indios de dos jóvenes por una rapiña que no cometieron.
A diferencia de los últimos meses en los que diversas figuras de la política y la administración pública llegaron desde Montevideo a declarar al modesto juzgado de Carmelo, ayer la calle Lavalleja en donde se levanta el edificio estaba vacía de gente. Lejos de las cámaras y periodistas que en los últimos meses pululaban por los tribunales carmelitanos, desde el primer piso, sentado en el escritorio con vista hacia afuera el juez miraba sin ver la calle desierta, luego de conocer el dictamen de la Suprema Corte de Justicia, mientras los pocos funcionarios de Penal que lo acompañaban volvían a sus casas.
Ayer el juez de Carmelo finalmente, se quedó solo. *
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