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En Montevideo, cuando Cuestas dio un golpe de Estado

Un curioso violentamiento de la legalidad institucional se está verificando en esta joven nación. El presidente en ejercicio ha dado un coup d’état pero sin intervención de la milicia y con el apoyo mayoritario de los partidos.

Juan Lindolfo Cuestas, quien reemplazó en la alta magistratura al asesinado presidente Juan Idiarte Borda en agosto pasado, se convirtió en el artífice de la paz. El Pacto de La Cruz que puso fin a la revolución liderada por Aparicio Saravia se debió a su postura flexible y conciliadora en abierta oposición al autoritarismo de Idiarte Borda.

No obstante su popularidad, Cuestas  que militó en filas colectivistas y luego se separó de ese grupo  contaba con la oposición del jefe del Colectivismo, el doctor Julio Herrera y Obes.

La Asamblea legislativa  de acuerdo con la Constitución  debía nombrar nuevo presidente el próximo primero de marzo. El grupo de Herrera y Obes ostentaba una mayoría en el cuerpo legislativo que hacía prever la derrota de Cuestas y el nombramiento de Tomás Gomensoro. Ante esta situación, el presidente  apoyado por el Partido Blanco y sectores colorados enemistados con Herrera y Obes  dispuso la disolución de la Asamblea Legislativa. Previamente, se había decretado el destierro del líder colectivista y de su aliado blanco Martín Aguirre.

Hoy quedó conformado un Consejo de Estado integrado por 88 miembros elegidos proporcionalmente entre los opositores a Herrera y Obes.

Como dijo un dirigente nacionalista: «al margen de la Constitución pero en el corazón del pueblo». El periodista y dirigente colorado José Batlle y Ordóñez se mostró un tanto más cauto al afirmar que los intereses populares están por encima de todo menos de las instituciones. *

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