ENTREVISTA JULIO VERA (PRECANDIDATO A LA PRESIDENCIA POR EL PARTIDO LIBERAL)

"El FMI es la mejor forma de sacarle la plata a los pobres"

–¿Cuáles fueron los motivos por los que demoraron 16 meses en obtener el lema partidario?

–Una vez pregunté la razón de la demora del trámite y me respondieron que porque la Comisión de Asuntos Electorales no se reunía a raíz de que su presidente, el ministro Renán Rodríguez, no concurría a la Corte Electoral. El es omiso e incumple con su trabajo. Vive en Maldonado. Directamente no viene a trabajar. Algunas veces lo hace para organizar reuniones. Sus compañeros de la Comisión de Asuntos Electorales le piden con esa excesiva diplomacia y delicadeza de los oficiales públicos que se haga una reunión de la Comisión, pero no. Pasa muchos meses sin venir a trabajar.

 

–¿Entonces, es un ñoqui?

–Se puede decir perfectamente que el señor Renán Rodríguez es un ñoqui. De mucha jerarquía, pero un ñoqui al fin. Por otros miembros de la Comisión Electoral pudimos movilizar el trámite y finalmente se hace un informe sobre la situación del PL. Para los trámites en la Corte, la unidad día se transforma en unidad meses. Aparecieron numerosas trancas formales absolutamente innecesarias, que realmente es tan difícil creer que no hubiera detrás mala intención.

 

–¿Qué intereses podrían existir para demorar el trámite de habilitación de un partido político?

–Conoce el chiste del vendedor de maní con una locomotora chica, y viene una persona y la rompe toda, porque antes lo había pisado un tren. A estas hay que matarlas de chiquitas. Nosotros vamos a hacer política. Si obtenemos un voto, mil o diez mil votos, se los vamos a sacar a alguien. El argumento utilizado por estas personas es de trancar mientras se pueda. Tengo conocimiento de otros partidos que perdieron esta batalla. A nosotros nos quisieron ganar por cansancio, y simplemente no nos ganaron. Al Partido de los Comunes, que quiso surgir en 1997, con gente del departamento de Soriano, le ganaron por cansancio. Nosotros a fines de diciembre de 2003, viendo que el asunto no daba para más, informamos a la Corte que recurriríamos a la justicia civil y a los medios de comunicación, y casualmente, a los pocos días se nos habilitó el lema.

 

–¿Por qué motivos se fundó el Partido Liberal?

–Se funda por ciudadanos cansados de oír propuestas de reformas del Estado y de baja de impuestos –que son propuestas de corte liberal– que nunca se cumplieron. Desde la dictadura para acá hubo varios gobiernos, muchos de ellos con un discurso liberal pero con una práctica claramente estatista. Después de darles a los partidos históricos cuatro oportunidades, llegamos a la conclusión de que si queríamos políticas liberales tenemos que proponerlas y llevarlas a cabo nosotros.

 

–¿Por qué son tan críticos con el batllismo?

–El batllismo es la forma vernácula de llamarle al socialismo. Consideramos que este último es una forma inconveniente de organizar a la sociedad. Nos diferencia al socialismo y al estatismo de derecha, que estos ponen al Estado por encima de la gente. Piensan que es bueno, poderosísimo y por su mera existencia o crecimiento, los problemas se resuelven. En nuestro país llevamos un siglo de estado creciente y un siglo de decadencia que nos llevó a un gran momento de crisis. Antes de la existencia de José Batlle y Ordóñez, el país era muy próspero y muy liberal. El Estado le brindaba a los ciudadanos las seguridades mínimas.

El bienestar siempre surge de los ciudadanos, nunca del Estado.

Tiene que existir un Estado, fuerte, pero chico, que dé servicios de seguridad válidos. La real causa de la desocupación es que en Uruguay sobran 150 mil funcionarios públicos, y estos le cuestan a la población tres veces el puesto que ocupan. La propuesta es reducir el Estado a fin de bajar los impuestos, lo que permitiría una inmediata reacción del sector privado.

Por cada puesto público sobrante que se suprime, el sector privado genera tres puestos de trabajo. Esto no es inmediato ni matemático.

 

–¿Cuáles son las prioridades que debería fomentar el Estado?

–Son cuatro: Seguridad, Justicia, Salud y Educación.

Por ejemplo, la Policía tendría que ser más numerosa, mejor equipada y remunerada. En el caso de la Justicia, cualquier juicio en Uruguay demora años. La Justicia lenta es como si no existiera. El Estado debería tener una fuerte participación también, en los sectores de Salud y Educación. Actualmente, estas áreas son lo último, las feas del baile. Por el contrario, nuestro país tiene un servicio exterior floreciente. Es para morirse, la embajada uruguaya en París está ubicada en un palacio en el corazón de la ciudad; la torre de Antel es el monumento a la estupidez. El Parlamento uruguayo, con 130 parlamentarios y 1.400 empleados directos y 500 en comisión.

 

–Ustedes plantean una fuerte reducción del Estado.

–Queremos que el Estado retroceda y disminuya no en áreas, sino en gastos y en el número de funcionarios. Pretendemos que no sobre nadie en el Estado, porque el despilfarro lo pagan los pobres con sus impuestos. Las propuestas electorales que hay actualmente es de más estatismo. Nadie puede pensar que la izquierda va a hacer la reforma del Estado que nosotros planteamos.

Queremos representar a las personas que no quieren que les regalen nada, pero lo único que pretenden es que les saquen la pata de encima.

–¿Los integrantes del PL no se ven identificados con ninguna otra oferta partidaria?

–La propuesta liberal en Uruguay ha existido como discurso. Jorge Batlle hizo una carrera de liberalismo durante 20 años, pero cuando gobernó lo hizo tan batllista como su padre o su tío abuelo. Lacalle, cuando vino la moda del liberalismo, finalmente gobernó para el Estado, aumentando los impuestos y la deuda externa, y mandando a la guerra a los empresarios uruguayo al abrir las fronteras a los productos extranjeros. Eso sí, abatió la inflación, pero demoró cinco años para hacerlo.

 

–¿Qué opinión tienen sobre el proteccionismo a los productos nacionales?

–Creemos en la libertad económica, lo que implica que la gente compre el producto que quiera y de donde sea. En nuestro país, se abrieron las fronteras y se le exigió a la trama empresarial un ajuste que estaba condenado a fracasar, porque siempre iba a ser insuficiente. En los costos de las empresas existe un alto porcentaje que se llama Estado, llámese impuestos y tarifas de diversos órdenes.

Por un lado es injusto que te proteja para vender productos que no sean de bajo precio, pero por otro, si se quiere abrir la libre competencia, el empresario uruguayo debe recibir una rebaja a la mitad de sus impuestos por parte del Estado.

 

–¿Cómo es posible disminuir los efectos negativos de la deuda externa?

–Disminuyendo a la mitad el costo del Estado. Así el peso de la deuda será mucho menos relevante. Los contratos están para cumplirse, pero queremos al Fondo Monetario Internacional lejos, porque es malo para Uruguay. ¿Cómo podemos hacer para que no estén cerca nuestro? No negándoles lo que es suyo, sino no pidiéndoles. El FMI te presta plata y te pone condiciones. El FMI es la mejor forma de sacarle la plata a los pobres de los países ricos para dársela a los ricos de los países pobres. Los 4.000 millones de dólares que recibió Uruguay cuando la crisis financiera no le sirvió al pueblo, sino a Batlle para sacarle las castañas del fuego. *

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