Llamadas al Director
Seguiré creyendo en usted Fasano, pase lo que pase
Señor Director:
Estimado Federico. Yo no sé lo que pasa en LA REPUBLICA, pero lo que no creo es que una persona como usted a la que sigo hace más de treinta años en su lucha por la libertad y los derechos humanos, haya pasado ahora de un día para el otro a ser el malo de la película. Por eso, pase lo que pase seguiré creyendo en usted y en su forma de hacer periodismo.
Teléfono: 9023…
El Director: Estimado lector, sólo a los árboles que dan frutos le tiran piedras. Como usted bien dice a la gente hay que juzgarla por sus actos. 40 años al servicio de la izquierda sin un renuncio, sufriendo clausuras, atentados, prisión, confiscación y destierro hablan por sí solos. No creo que enviar al seguro de paro a 22 trabajadores para salvar a un diario acosado por el poder y por una crisis económica sin precedentes y que el próximo 25 tiene que presentar en la Junta de Acreedores del concordato un proyecto viable para seguir saliendo, sea traicionar los principios de la izquierda. Traicionarlos sería no reducir la plantilla laboral y condenar al cierre a este diario valiente y necesario. Siempre creí además que ser dirigente sindical como lo fui yo en la Asociación de la Prensa como presidente de su Tribunal de Honor, no genera privilegios sino sacrificios. En 29 seguros de paro sólo hay 4 delegados. Pedir que envié a otros en lugar de ellos me parece una inmoralidad que yo no hubiera aceptado cuando fui dirigente. ¿Alguien puede creer que me gusta enviar trabajadores al seguro de paro? Me duele tanto a mí como a ellos. En el último envío al subsidio estatal cuidamos muy bien de que no hubiera ningún dirigente nuevo más allá de los que ya se habían enviado en noviembre. ¿Qué gano enviando trabajadores al seguro de paro, salvo recibir los agravios y calumnias más desdorosos que se hayan lanzado contra un ser humano y un luchador de la izquierda uruguaya? Gano salvar al diario que es mi responsabilidad y conducirlo como motor informativo de la sociedad nueva que esperamos construir el año próximo. Digan lo que digan seguiré luchando para que esta voz no se acalle y tampoco permitiré que sean asaltadas sus instalaciones. Lo que no pueden conseguir en las asambleas donde sólo 13 trabajadores en 152 acataron un paro absurdo lo quieren conseguir asaltando por la fuerza nuestros talleres. Sustituyen la voluntad mayoritaria de los trabajadores por ocupaciones violentas e ilegítimas contra la opinión del 90% del personal.
Nos critican por pedir protección policial del 222. ¿Qué otra cosa podemos hacer para evitar el asalto de nuestra casa, por un grupo que no alcanza al 10% de nuestro personal y que se burla del 90% restante al que no se lo deja entrar? ¿O acaso es mejor en lugar de acudir al 222 aceptar el apoyo de las decenas de militantes de izquierda que se ofrecieron a sacarlos a patadas para que el diario volviera a salir? Mire, estimado lector, el día que la mayoría de los trabajadores que trabajan conmigo resuelvan ocupar el diario, ese día yo mismo les abriré las puertas para que ocupen y me iré a mi casa. No pediré policía alguna para que proteja nuestras instalaciones. Si el diario sigue saliendo es porque el 90% del personal así lo quiere.
Siempre defendí a los trabajadores. Dediqué mi vida a construir los medios de masas para contribuir a una sociedad donde rija el a cada quien según sus necesidades, a cada cual según sus capacidades, donde el trabajador sea el privilegiado y donde la explotación del hombre por el hombre fuera derrotada.
Me duele profundamente tener que reducir personal para salvar al diario que está acosado por la derecha y por el poder y que lo voy a salvar cueste lo que cueste.
Y más me duele que no lo entiendan quienes más deben entender los esfuerzos que estamos realizando.
Han existido casi 1.000 despidos en todos los demás medios de comunicación sin excepción y no se movió un dedo contra ellos, pese a no estar ellos en concordato y pese a que cuentan con el apoyo del poder y sus aliados. Bastó que LA REPUBLICA quisiera salvarse para que toda la derecha y los ultras de la izquierda, se lanzaran a su yugular para acabarla. Pero fracasaron por el valor y la conciencia del 90% de sus trabajadores que entendieron la voluntad de rescatar a este diario imprescindible.
Gracias por llamar.
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