No se insistirá con la aplicación del Tratado de 1870 para los emigrantes

El gobierno uruguayo no insistirá ante España con la aplicación del tratado de 1870 para emigrantes, y se concentrará en encontrar soluciones a cada situación a través de las gestiones entre ambos gobiernos.

Si bien la justicia española hace lugar al tratado de 1870 que permite a ciudadanos de Uruguay en España poder ejercer libremente oficios y profesiones, la demora «natural» en el fallo y la negativa del gobierno español, tiraron por tierra la idea del gobierno uruguayo de habilitar este mecanismo para solucionar la situación de los miles de compatriotas que emigraron al país europeo en los últimos años.

Pese a esta situación, tanto el presidente Jorge Batlle como el canciller Didier Opertti, se mostraron optimistas en poder encontrar soluciones al tema. Ambos integrantes del Ejecutivo  que en su viaje a España se reunieron con las asociaciones de uruguayos residentes en ese país  indicaron que existe un «tratamiento diferenciado» que «habilita una buena siembra».

En cuanto a los Tratados, Opertti indicó que fue parte de la conversación que mantuvo con su par española Ana Palacios. «El tratado de 1870 obtuvo vigor a través de decisiones judiciales a favor. Nosotros procuramos tomar el tema en su conjunto, no afiliarnos a una manera rígida de la aplicación de una normativa internacional respecto de la cual el gobierno español tiene una posición diferente, con lo que no haríamos otra cosa que recrear una controversia entre los dos países», dijo el ministro ayer a su llegada de España.

El presidente Batlle, en tanto, dijo que «los fallos judiciales son favorables a la vigencia del Tratado, pero demoran dos o tres años, por tanto entre esperar dos o tres años el fallo judicial correspondiente y hacer una negociación como la que hemos venido llevando adelante que en alguna cosa ya comienza ser exitosa, hemos dicho vamos a caminar por aquellas cosas que sean prácticas y a corto plazo». Manifestó que «hay hechos nuevos que no ocurrían en 1870. Por ejemplo en el registro civil de Santiago de Compostela se apuntan más extranjeros que españoles año a año».

Explicó además que numéricamente el problema de los emigrantes uruguayos en España es mínimo. «La situación de las regiones son distintas». «El problema no es la emigración uruguaya, el problema es el contexto en el cual eso se da, en toda Europa», donde la emigración desde el este y del norte de Africa es «fuerte», dijo Batlle.

En vista de esta situación, Opertti informó que en el encuentro con Palacios se identificaron temas, «visualizamos cuales son los posibles vías de solución e instrumentamos un mecanismo operativo que se traduce en la presencia de alguien dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores (uruguayo), para comenzar con su interlocutor el manejo de este tema. No todas las situaciones son iguales, sino que son diversas. Hay situaciones de visado, hay situaciones de permiso de trabajo, hay situaciones de reagrupamiento familiar, hay situaciones de registro, hay una serie de elementos en la legislación migratoria española, en la legislación internacional española, y en la justicia española. Hay gente que tiene medio camino en la regularización, hay gente que está a foja cero, y hay gente que está por debajo de la foja cero; por lo tanto tenemos que trabajar con mucha profesionalidad tratando de abordar este tema que preocupa. Se sacó este tema de una situación de exploración para encaminarlo hacia un capítulo de solución».

En tal sentido, destacó la solución que se alcanzó ante las dificultades que se plantearon para la vigencia de la libreta de conducir uruguaya en España tal cual se había convenido tiempo atrás. «Pudimos ser portadores de la solución final ya que las intendencias presentaron una copia fiel del origen de cada licencia de conductor». *

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