Malaquín insistió en 2001 con "actualizar" a las aeronaves de combate, como la A-37
Malaquín advirtió sobre el riesgo de producirse un «colapso» operacional si la FAU no recibía las inversiones adjudicadas sobre el «magro» presupuesto de Defensa Nacional que alcanza el 13 % del gasto total en Defensa.
En la oportunidad, Malaquín, junto a los entonces comandantes del Ejército, teniente general Carlos Daners, y de la Armada, vicealmirante Carlos Giani, y el propio ministro de Defensa, Yamandú Fau, asistieron a la Comisión de Presupuesto del Senado, para brindar información en la etapa de elaboración presupuestal.
En su intervención, Malaquín reivindicó el rol de la FAU en la defensa del territorio nacional e insistió con reclamar una actualización de los escuadrones de combate para sustituir, entre otros, al A-37, «Dragonfly», definido como el «principal avión de combate» con que cuenta la aviación militar.
La Fuerza Aérea Uruguaya, agregó el alto jefe militar, incorporó este tipo de aeronaves en 1976, pero su fecha de fabricación data de 1967. «Tenemos 12 de estos aviones, de los cuales 6 son operacionales», advirtió.
Malaquín recordó que en el último Presupuesto, la Fuerza Aérea «solicitó un escuadrón de combate más actualizado y, en este sentido, hemos hablado de aviones F-5 o A-4, a fin de potenciar el sistema de control y las funciones de policía aérea nacional». El pedido, argumentó, «se debió a que con el modelo A-37 no tenemos capacidad de interceptar un avión comercial que esté sobrevolando nuestro territorio. El A-37 es más lento que cualquiera de los aviones comerciales que sobrevuelan nuestro territorio, y por tanto, no tenemos capacidad siquiera para ponernos a su altura y velocidad».
Una fuerza 67% operacional
Respecto a la situación de las aeronaves, Malaquín señaló que de las 82 aeronaves, 55 están operacionales, lo que representa un 67%. A su vez, dijo que, en orden de vuelo, «diariamente, tenemos aproximadamente 39 aeronaves, lo que representa un 48%», pero destacó que ese porcentaje, «ha ido disminuyendo en los últimos tiempos por razones presupuestales, lo que ha sido debidamente informado a la superioridad, luego de lo cual se ha estado tratando de obtener soluciones para ese problema».
Malaquín también sostuvo que entre 1991 y 1994, la FAU experimentó un «gran descenso en la operatividad que nos costó muchos accidentes de vuelo, porque había bajado drásticamente la experiencia en vuelo de nuestras tripulaciones», aunque luego, esa situación se corrigió.
«Evidentemente, esto es producto de la situación nacional, que comprendemos, pero debemos dejar constancia de que si la Fuerza Aérea no recibe sobre ese magro 13% del presupuesto de Defensa Nacional, las inversiones que le han sido adjudicadas, puede llegar a tener un colapso en sus operaciones», afirmó.
El gasto de la FAU destinado a inversiones (sin contar sueldos y funcionamiento) cayó un 46 % en el último ejercicio, desde 1990, señaló Malaquín. «La inversión en la Fuerza Aérea es fundamental, porque es la que nos permite mantener los aviones operando. Generalmente, contratamos muchísimas reparaciones en el exterior y, sobre todo, adquirimos los repuestos afuera del país. Estas inversiones representan las compras de repuestos y las reparaciones que estamos efectuando.
En la medida en que se nos cortan las inversiones, también se nos corta la operatividad, con el problema de que no se acusa en el momento sino en el futuro. Por tal motivo, la reducción del 46% nos está provocando que si en el año que viene no logramos sobrellevar las mejoras de las asignaciones presupuestales, podremos tener un serio déficit para la continuidad de las operaciones aéreas», advirtió. *
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