La bomba accionada en una radio explotó en el Parlamento

Korzeniak: "Los que enviaron el vino envenenado fueron blancos de ultraderecha"

Dichos del senador José Korzeniak en una emisora capitalina irritaron al legislador Luis A. Heber que pidió la palabra en la última reunión de la Comisión Permanente, para apuntar sus dardos hacia el presidente de la corporación parlamentaria (Korzeniak).

Dijo: «El pasado viernes, a las ocho de la mañana, en una entrevista que duró varios minutos, el señor legislador Korzeniak, interrogado sobre problemas de relacionamiento entre partidos y sobre las internas de cada una de las colectividades habló bestialidades.

Para excusarse de los problemas internos que todos tenemos, no tuvo mejor idea que hacer una afirmación pública intolerable.

Afirmó que las peleas en el Frente Amplio no eran tan graves y se refirió a los enfrentamientos en los partidos tradicionales para decir textualmente: peleas de un nivel espantoso las tienen, a tal punto que llegan al envío de botellas de vino envenenado.

Esto es una ofensa, un agravio, un insulto, una falta de respeto, ya no a la asesinada y a su familia. ¡Decir que el asesinato de mi madre fue producto de una pelea interna del Partido Nacional! ¿Adónde vamos a llegar? ¿A no respetar nada?»

El tono del legislador nacionalista subió de tono y llegó a decir, mirando a Korzeniak: «Tenga mucho cuidado en sus expresiones, señor legislador. ¡Mucho cuidado! Porque me voy a olvidar de la edad que tiene! No se olvide, ni de la edad ni de que el atentado fue en 1978″.

Heber manifestó: «Y yo no le voy a pedir disculpas, y ¿sabe por qué, señor presidente? Porque después de haberlo escuchado entiendo que el señor legislador Korzeniak debe renunciar al Senado e internarse en el Vilardebó, porque ha desvariado en todo lo que ha dicho hasta ahora».

 

Pereira involucrado

Korzeniak, por su lado, respondió ratificando sus dichos y agregando un ingrediente que impactó. «Hace mucho tiempo, en una charla que mantuve con el senador nacionalista Carlos Julio Pereyra, éste me señaló que los responsables de tales envíos (el vino) habían sido blancos de ultra derecha que por entonces se movían con cierta impunidad.

Habló de las investigaciones realizadas y de las que no se hicieron y sostuvo que su intención no era vincular ese tema a las rencillas actuales.

Con Pereyra ausente, no integra la Comisión Permanente, no hubo alusión a la eventual presencia del hombre del Movimiento de Rocha en una conversación de ese tenor.

 

Heber: no se puede asociar a estos tiempos

LA REPUBLICA visitó al senador Heber en su despacho al caer la tarde de ayer. Todavía molesto refirió que aquel episodio, «que no se le puede adjudicar a blancos no puede asociarse a las actuales disputas internas en el nacionalismo», y cuestionó con severidad la actitud del legislador frentista. Expresó asimismo que Korzeniak está haciendo referencia a un tema que es muy sensible en general, particularmente para su familia.

Destacó que no se trató de un problema entre blancos y algunos esfuerzos que se hicieron para terminar con la impunidad. «No se investigó durante la dictadura, sí se hizo en tiempos de democracia pero no se llegó a resultados concretos. No puede decir este señor que fue un problema entre blancos. No es verdad. Eso es demencial», acotó.

Preguntado sobre si las sospechas vertidas involucraban a gente del Partido Nacional, Heber respondió: «En su momento se habló de personas que decían pertenecer al nacionalismo, que tenían amparo y protección en la época de la dictadura, pero no lo pudimos probar. Hubo un juez que investigó, citó a mucha gente pero no encontró pruebas para inculpar».

Para Heber, Korzeniak no puede traer este tema para asociarlo a la interna del Partido Nacional hoy.

Afirmó que no tiene intenciones de seguir discutiendo esto, confirmó que habló con Carlos Julio Pereyra del asunto, y que estaba a la espera de una carta que le enviaría el senador rochano. (Llegaría minutos después y se publica en esta edición).

 

Korzeniak: «Una historia antigua»

Entrevistado por LA REPUBLICA, el legislador del Frente Amplio reafirmó sus dichos y señaló que no tienen la intención de asociarlo a las actuales disputas internas de los partidos. Claro, ratificó su conversación con Carlos Julio Pereyra que fue «hace muchos años». Surgió, dice, como consecuencia de informes que obtuvimos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, que obtuvieron información que vinculaba a civiles, razón por la cual pasó a la órbita de la Policía. Recordó asimismo Korzeniak, una nota del periodista César Di Candia efectuada a Carlos Julio Pereyra, en junio o julio de 2000, donde éste aseguraba que habían sido blancos los que mandaron las botellas con vino envenenado.

Ratificó a nuestros cronistas lo dicho en sala, acerca de que tenía un nombre que no pensaba dar a conocer, que estaría vinculado al episodio de referencia, dato coincidente con lo que, dijo, sabía Pereyra. ¿Es blanco?, preguntamos. «Sí… sí», respondió. ¿Vive?, inquirimos. «No puedo, ni quiero decirlo», aseguró.

Para confirmar la tesis de que lo que Korzeniak puso en el tapete está relacionado con la lucha partidaria blanco-frentista, basta con señalar lo que el legislador de la coalición de izquierda recuerda: «Fue en La Paloma, hace muy poco, cuando en una reunión de dirigentes herreristas, entre los que estaba Lacalle, se dijo que había que tirarle al Frente con todo. Con los Derechos Humanos, con la violencia y el relacionamiento con las Fuerzas Armadas. «Parece mentira que al Frente Amplio se le pretenda atacar con eso, cuando la izquierda fue la más castigada durante la dictadura», concluyó.

 

El gran involucrado

El senador Carlos Julio Pereyra se ha visto involucrado en el enfrentamiento que tuvo a Korzeniak y a Heber como principales protagonistas. Su nombre, mencionado por el legislador del Frente Amplio como participando en una charla donde aparece la vinculación de blancos en el episodio de las botellas de vino, obligaba a saber su posición al respecto.

Lo encontramos, teléfono mediante, en La Paloma, disfrutando de un descanso. No desmintió los dichos de Korzeniak, pero indicó que de ese tipo de conversaciones pueden contarse por centenares o miles, pero en este caso particular, acotó, se trata de hipótesis y no afirmaciones. No se trata de que se haya confirmado la implicancia de ciudadanos blancos en el hecho en sí o en complicidad.

De todas maneras, afirmó Pereyra, estoy redactando una carta que hoy mismo (por ayer) le haré llegar a Luis Alberto Heber, texto que resumimos a continuación.

 

«Un verdadero disparate»

En carta remitida al senador herrerista Luis Alberto Heber, el senador Carlos Julio Pereyra puntualizó que «pretender hoy atribuir eventuales diferencias entre dirigentes del Partido Nacional, vinculándolas a aquel hecho constituye un verdadero disparate», al aludir a los conceptos del senador socialista José Korzeniak .Textualmente la misiva remitida por el dirigente herrerista por parte del senador Pereyra, expresa lo siguiente:

«Senador Luis Alberto Heber. Montevideo. Querido amigo. Con la sorpresa que creo debe haber tenido todo el país, me he enterado del desagradable episodio de ayer en la Comisión Permanente», señala Pereyra.

Dijo que «aún no tengo la versión taquigráfica pero me resultan muy claras las periodísticas y las que me hacen llegar amigos que oyeron el debate. Antes que ninguna aclaración personal quiero expresarte mi afectuosa solidaridad por el amargo momento que tuviste que vivir, no sólo como representante del Partido Nacional sino como integrante de la familia más golpeada por el atentado de a
quel lejano 1978″.

Sobre «lo que respecta a eventuales declaraciones mías que habría manejado el senador Korzeniak, expreso que he comentado diversas hipótesis con cuantas personas he conversado sobre el hecho pero nunca he señalado culpables, porque si los hubiera podido identificar lo habría dicho a la Justicia».

Puntualizó Pereyra que «en tales hipótesis no he excluido la posibilidad de que civiles adictos al régimen que entonces imperaba hubieran aprovechado las ‘franquicias’ que la situación les deparaba para descabezar a la dirigencia del Partido Nacional».

A su entender, «utilizar hoy eso para atacar al Partido me parece algo insólito y un hecho no sólo injusto sino impropio de la seriedad con que deben desarrollarse los debates en el Parlamento o en cualquier ámbito».

«Curiosamente recuerdo que la Policía de la dictadura cuando interrogaba a tu padre, a Lacalle y a mí, solía deslizar la ‘sospecha’ de que él o los culpables pudieran estar entre nuestros compañeros de lucha o entre los familiares. Era una forma de respaldar el estribillo de políticos corruptos que diariamente esgrimían los portavoces del régimen», sostuvo.

Pereyra considera que «pretender hoy atribuir eventuales diferencias entre dirigentes del Partido Nacional, vinculándolas a aquel hecho constituye un verdadero disparate. Tampoco las hubo entonces ya que todos, desde dentro y desde fuera del país en nuestro Partido enfrentamos a la dictadura».

«Creo que el asunto no da para más, de reiterar el rechazo a esta forma de confrontación política. Un abrazo, Carlos Julio Pereyra», y luego agregó que autoriza a dar estado público a la presente.

 

Café confidente

Durante la charla con LA REPUBLICA, el senador Luis Alberto Heber refirió: «Es común que entre legisladores o dirigentes políticos, tomando un café se cuente cosas a manera de confidencia, que no es otra cosa que demostración de confianza y amistad».

Obviamente, la frase se vincula a la que «ventiló» Korzeniak. *

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