Informe multidisciplinario confirma la existencia de un cementerio clandestino en el Batallón 13
El informe final de un grupo de técnicos de la Facultad de Ciencias sobre la eventual existencia de un cementerio clandestino en el Batallón de Infantería Nº 13, que fue entregado el lunes a la Justicia penal, confirma la necesidad de realizar un relevamiento arqueológico dentro de la unidad militar.
El trabajo, realizado a partir de una amplia información aerofotogramétrica y de una serie de testimonios públicos sobre la existencia de un cementerio clandestino, señalaría cuatro localizaciones sobre las que recomienda un estudio de campo ante la posible existencia de restos de desaparecidos.
En el Batallón 13, durante los años de la dictadura, funcionó un centro de torturas conocido como «300 Carlos», donde se produjo al menos la desaparición de Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieba, Fernando Miranda, Carlos Arévalo, Julio Correa, Otermin Montesdeoca y Julio Lorenzo Escudero.
A fines de 1976, según el testimonio del ex soldado Ariel López Silva –confirmado luego por otras fuentes– se produjeron varios enterramientos, entre ellos el de una mujer que podría ser la maestra Elena Quinteros o María Claudia García Irureta Goyena, la nuera del poeta argentino Juan Gelman.
Denuncias de LA REPUBLICA sobre la realización de obras de saneamiento en la zona en la que probablemente se encontraba el cementerio llevó al juez penal Gustavo Mirabal, actuante en el caso Gelman, a decretar un área de exclusión en el entorno de una cancha de fútbol junto al arroyo Miguelete.
La decisión del gobierno de Jorge Batlle de incluir el caso Gelman en la Ley de Caducidad obligó a Mirabal a archivar el caso, pero los antecedentes sobre los enterramientos en el Batallón 13 fueron pedidos por el Juzgado Penal de 1er. Turno que trataba el caso de desaparición de Elena Quinteros.
El trabajo entregado ayer ante el juzgado penal en el que la jueza Graciela Barcelona suple al magistrado Eduardo Cavalli, aplica por primera vez en Uruguay técnicas de distintas disciplinas científicas, que permitieron comparar las modificaciones del terreno de la unidad militar durante varios años.
La cabaña, el arco, el bosque y el pantano
El equipo multidisciplinario estuvo integrado por el profesor titular de Geomorfología, Ing. Agr. Daniel Panario y la asistente, Lic. Ofelia Gutiérrez de la Facultad de Ciencias, el Antropólogo Forense, Dr. Horacio E. Solla, del Instituto Técnico Forense del Poder Judicial y la asistente del departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades, Licenciada Elizabeth Onega.
El informe comparó tomas aerofotográficas entre 1945 y 1996, que permitieron analizar todo movimiento de tierras desde las primeras construcciones realizadas en el Batallón 13 hasta la fecha y observar las diferencias del césped y la plantación de árboles durante esos 54 años.
En particular, se observaron los registros aerofotogramétricos posteriores a 1975 que permitieron ahora ampliar y confirmar un informe preliminar en el que ya habían concluido en marcar como posibles sitios de enterramiento los lugares que un testigo señaló en un plano aéreo a LA REPUBLICA.
Los puntos en los que los científicos recomiendan un trabajo arqueológico incluyen el entorno de una cabaña que se visualiza en las tomas aéreas entre 1966 y 1969 que fue removida entre 1981 y 1985, pero donde se mantiene un área en la que se aprecia la modificación del suelo.
Un segundo sitio de interés arqueológico estaría ubicado detrás de uno de los arcos de una cancha de futbol existente en la unidad militar; tres espacios rectangulares de dos metros por uno, en una zona arbolada; y un cuarto lugar de dos metros por diez en un área de bañados junto al arroyo.
La cabaña, el arco de fútbol, el bosque de sauces y el pantano, son los lugares donde los testigos aseguran que fueron enterrados -y eventualmente exhumados y trasladados a otro sitio en una maniobra conocida como «Operación Zanahoria»- varios ciudadanos que permanecen en calidad de desaparecidos desde 1976.
Estudios arqueológicos, similares al solicitado por los científicos uruguayos, permitieron al Instituto de Antropología Forense de Argentina la identificación de restos de varios ciudadanos desaparecidos en aquel país durante la represión de las dictaduras militares en el Cono Sur. *
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