Un emigrante uruguayo le ganó un juicio al Estado español

A fines de diciembre en el Juzgado Contencioso-Administrativo Nº 2 de Alicante (Valencia) se había fallado a favor de emigrantes uruguayos que habían demandado al Estado Español por la denegación de sus permisos de residencia y trabajo.

Esta información no pasó desapercibida debido a la importancia del hecho para los supuestamente más de veinte mil uruguayos que residen en España en forma ilegal.

Las demandas interpuestas por estos compatriotas y el fallo judicial favorable a las mismas están creando precedentes que resultarán imposibles de obviar a futuro.

En un trabajo publicado en la página digital «Informe Uruguay», la periodista uruguaya Graciela Vera mantuvo una entrevista con uno de los protagonistas, «un joven oriental, diseñador gráfico, que un día dejó los frondosos bosques de Lagomar en nuestra ‘Costa de Oro’ para llegar a Vergel (Alicante) a tiro de piedra de la ‘Costa Blanca’ en el Mediterráneo. Tres veces le denegaron el permiso de residencia y trabajo. Informó que si el inmigrante no obtiene la documentación que le permita trabajar en regla, se debe enfrentar a la subcontratación y a desempeñarse sin derechos.

Explicó que no hay derecho a vacaciones y existe el miedo a reclamar.

El juicio al estado español estuvo basamos en el Tratado entre Uruguay y España y como también en los convenios de Chile y Perú que son muy parecidos al nuestro’. Pasaron 10 meses entre el período de la demanda y la sentencia.

Sostuvo que resulta casi imprescindible conocer la sentencia que sumada a las del Tribunal Superior de Justicia de Canarias del 27 de noviembre de 1998 y a la del Tribunal Supremo de España del 10 de octubre del 2002, pasa a formar parte de los antecedentes que seguramente darán base a otras demandas similares.

Damian Drews López a sus 27 años demandó y ganó el derecho de trabajar en España, país a dónde llegó en junio del 2001 siguiendo la ruta señalada un año antes por sus padres.

La periodista Vera relató que la historia de Damian es la de tantos y tantos uruguayos: un día se encontró sin trabajo en Uruguay y por más que buscara un nuevo empleo no lo encontraba.

El fallo de la justicia establece: «Que debo estimar y estimo la demanda interpuesta por la representación de Hugo Damián Drews López, contra la Resolución dictada por el Gobierno de Alicante, con fecha de 17 de enero de 2003, anulando la resolución recurrida.

Contra esta sentencia cabe recurso de apelación, mediante escrito ante el juzgado, para su resolución por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, en el plazo de quince días, desde su notificación.»

Esta es parte de la entrevista con quien ganó el juicio al Estado español.

«Llegó a España, al país de las promesas, pero aquí sufrió los desencantos propios de quién imagina un mundo que no es el real: ‘Pensaba que iba a llegar al primer mundo y la realidad es otra porque en España el primer mundo es Madrid y Barcelona, el resto está bastante atrasado y me hace sentir que voy para atrás en lugar de ir para adelante’, sostuvo el joven uruguayo.

 

-¿Cuántas veces te denegaron el permiso de residencia y trabajo?

– Tres veces. Empecé a gestionarlos hace dos años.

 

Cuando un emigrante no obtiene el permiso de residencia y posteriormente el de trabajo que les habilitan para vivir legalmente y autoriza a trabajar en España, se debe enfrentar a los fantasmas de la subcontratación, la explotación; a trabajar sin contratos y por lo tanto sin derechos.

 

– ¿Tuviste problemas para conseguir trabajo?

– Si. Se hace mucho más difícil sin los papeles. Es necesario que te conozcan primero para que lleguen a tener confianza en ti.

 

-¿Crees que un ‘sin papeles’ consigue trabajo con igual remuneración que el trabajador regularizado?

– Siempre hay diferencia. Además no tienes vacaciones, no puedes quejarte por miedo a que te despidan, y mucho más que hay que aguantar.

 

Y Damian cuenta su historia, una historia que seguramente es la de muchos que la reconocerán como propia.

 

-Yo quiero cambiar… ya no podía aguantar, estaba en España pero era como si estuviera preso por no poder salir… por no tener los papeles.

Quiero mejorar en el trabajo y que se me pague de acuerdo a lo que hago, a mi trabajo y no como a un inmigrante sin papeles que por miedo no tiene derecho ni a quejarse siquiera’.

 

-¿Cuál fue la base para iniciar la demanda?

-Nos basamos en el Tratado entre Uruguay y España y en el caso de un uruguayo que vive en Canarias como también en los convenios de Chile y Perú que son muy parecidos al nuestro’.

 

-¿Cuánto tiempo pasó entre la presentación de la demanda y la sentencia?

-Diez meses’.

 

-¿Conoces a los otros protagonistas?

-‘Sí, Angélica (Rodríguez) es amiga y la conocí aquí hace un año y medio, casi casi cuando ella comenzó a tramitar sus papeles’.

A esta altura es casi imprescindible conocer la sentencia que sumada a las del Tribunal Superior de Justicia de Canarias del 27 de noviembre de 1998 y a la del Tribunal Supremo de España del 10 de octubre del 2002, pasa a formar parte de los antecedentes que seguramente darán base a otras demandas similares. *

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