El vasco Lariz Iriondo rompió el silencio y acusa a la Justicia argentina de ser parcial
Lariz Iriondo rompió el silencio tras meses sin hablar y en una entrevista publicada en la revista alternativa argentina «Limando Barrotes» calificó al juez Bonadío, que es quien tiene su causa, «de tendencia fascista». Reveló que al magistrado argentino recientemente le otorgaron en España un premio lo que hace que «todo huela mal» y que la extradición a ese país «es un hecho».
Lo que sigue es la entrevista a Lariz Iriondo publicada en la revista «Limando Barrotes».
–¿Cómo empieza esta historia?
–La historia mía como la de otros tantos compañeros vascos, empieza en la década del ´80, sin olvidar que nosotros veníamos de la década del ´70, plena dictadura franquista.
Ante la falta de libertades, represión y persecución policial, que había en esos momentos contra los militantes vascos — muertos en manifestaciones, por torturas– cientos y cientos de detenidos nos tuvimos que refugiar en Francia.
En donde desde el ´85 al ´87 el GAL Grupos Parapoliciales del Estado asesinan a 46 refugiados vascos, entre ellos un diputado y un senador. A raíz de todo eso el Estado francés y español hacen un tratado de cooperación antiterrorista. Ahí el gobierno francés nos empieza a quitar los documentos y a expulsarnos de policía a policía.
Con incomunicación de 10 días, por la ley antiterrorista, en menos de dos años se llevaron a más de 300 personas. A raíz de todo eso muchos compañeros decidieron irse a otros países con sus familias, México, Venezuela, Nicaragua, El Salvador. Uruguay en el caso mío. Así y todo el Estado imperialista español no nos dejó de perseguir y en 1999 32 fuimos detenidos 13 vascos en un restaurante donde trabajábamos con nuestras familias. Después de 14 meses, salí en libertad. Después que la Justicia uruguaya denegara la extradición por falta de pruebas y reconociendo que era un problema absolutamente político.
En 2001 soy detenido –con una orden de allanamiento– en mi casa, donde entraron más de 20 policías encapuchados. Al mes salgo libre.
En 2002 de nuevo España me pide la extradición. Después de cuatro meses me es denegada. Pero el presidente Batlle me expulsa a Argentina.
La Suprema Corte de Justicia uruguaya reconoce que la expulsión fue ilegal, porque no se le avisó ni al fiscal, ni a mi defensor, ni a mi familia de mi expulsión. Estuve seis horas en paradero desconocido y en estos momentos me encuentro preso en Argentina, con pedido de extradición a España, el mismo pedido denegado dos veces en Uruguay.
–¿Cómo está la situación en tu patria?
–Yo ya llevo casi 20 años fuera de Euskal Herría pero siempre he vivido y conocido esa historia como la historia de una resistencia. El espíritu conquistador de los estados vecinos –francés y español– por conseguir nuevas tierras y posteriormente poder dominarlas económica, política y culturalmente, actualmente sigue en la misma, incluso diría peor. La represión es diaria, hay más presos políticos que nunca — cerca de 700– y más de 3.000 exiliados.
Ilegalización de la izquierda; Abertrale Batasuna, que aglutina cerca de 300 mil personas, la 2ª fuerza más importante de Euskadi; cierre de diarios, radios y organismos a favor de la lengua vasca; torturas diarias; amenazas y simulacros de invadir Euskal Herría por medio del ejército español.
El estado español no quiere reconocer el derecho de autodeterminación de los pueblos. Derecho reconocido en la ONU, por el que la mayoría del pueblo vasco se manifiesta, pide el derecho a autodeterminarse, que se haga un referéndum. Derecho no reconocido por la Constitución española. En 1978, fue puesto a referéndum esa Constitución que la mayoría del pueblo vasco rechazó.
No se quiere reconocer el carácter absolutamente político del conflicto entre el Estado español y Euskal Herría.
Seguimos teniendo las mismas fuerzas de ocupación que en tiempos de Franco, Policía Nacional, Guardia Civil, Ejército Militar.
Una monarquía heredera del franquismo. Los jóvenes son acusados y algunos condenados de 10 a 15 años por manifestarse y escribirse con los presos políticos vascos.
Los refugiados y presos políticos vascos somos tratados como mercadería de cambio, para colmar las ansias represivas del Estado español, que no dudó en participar de la masacre del pueblo iraquí, ni en sumarse a cualquier aventura de guerra ideada por EEUU.
Todo esto ocurre en un país chiquito llamado Euskal Herría de cerca de tres millones de habitantes. No pedimos ni más ni menos: sólo nuestro derecho como pueblo a ser libres.
–¿Cuál es el estado de su causa en estos momentos?
–El 22 de noviembre acaba de hacer un año que estoy preso en Argentina. En todo este tiempo han pasado tres jueces: Servini de Cubría, Oyarbide y en este momento estoy en manos de Bonadío y mi causa se encuentra en la Cámara de Casación, ya que el juez no permitió a mi defensa ninguna prueba –ni de Uruguay ni de España–. Eso me da a entender que mi defensor va atado de pies y manos al juicio oral y que Bonadío ya tiene tomada su resolución que es la extradición a España.
Ahora hay que ver si la Cámara de Casación acepta las pruebas que pide mi defensa.
Y fuera de lo judicial está la petición de refugio que depende del gobierno argentino.
–¿Cuál es su perspectiva?
–Esperar, ver cómo sale todo este proceso jurídico en la primera instancia. Está difícil por lo que cuenta mi defensor, Eduardo Soares.
Con un juez de tendencia fascista como Bonadío, que no acepta ninguna prueba que pide mi defensa. Encima, hace poco en España le acaban de otorgar un premio, así es que huele peor. Recusado dos veces por mal desempeño de la justicia, famoso «juez de la servilleta».
Pero así y todo, no hay que perder las esperanzas y menos teniendo un pueblo solidario como el vuestro que me apoyó desde el primer momento desde organismos de DDHH, organizaciones políticas, sindicales, Madres, Abuelas; piqueteros, HIJOS, etc, etc.. Reconociendo el carácter político de mi persona y haciéndole llegar al gobierno argentino la petición de refugio en vuestro país.
Con el apoyo y el esfuerzo de todos ustedes será más fácil la libertad y el refugio que me corresponde como perseguido político que soy.
Todo está difícil pero nada está perdido. Vuestro apoyo solidario ayudará a abrir la cerradura que nos llevará a la ansiada libertad de todo preso político. *
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