General Alvarez: "Estamos con la moral muy alta"

Encabezados por el comandante de la División Ejército IV, general Roberto Alvarez, se llevó a cabo el cambio de autoridades del Grupo de Artillería 105 mm Nº 4. Refiriéndose a los procesamientos relacionados con misión de paz, informó que «han sido juzgados con el rigor que debían juzgarse realmente…»

Luego del acto protocolar realizado en las últimas horas, el comandante de la División Ejército IV (con jurisdicción en Cerro Largo, Treinta y Tres, Rocha, Maldonado y Lavalleja) al ser consultado por LA REPUBLICA sobre las perspectivas del Ejército Nacional para el presente año, dijo: «La fuerza se encuentra con un capital valiosísimo que es el personal», acotando que «están con una moral muy alta a pesar de todas las dificultades, que todos las conocen pero que principalmente son de carácter económico».

Alvarez indicó que los efectivos tienen «un deseo de bien servir, de hacer las cosas bien y es realmente lo que de alguna manera nos enorgullece el poder comandar las unidades del Ejército». Señaló que esa actitud del personal «nos hace superar las dificultades».

Trance muy amargo

En otro orden, y concretamente refiriéndose a los aspectos de público conocimiento de las últimas misiones de paz, señaló a LA REPUBLICA que «afortunadamente el hecho negativo constituye un porcentaje ínfimo dentro de toda la trayectoria que tiene el Ejército Nacional en misiones de paz». Agregó que «es un trance muy amargo y que por sobre todo empaña actuaciones sobresalientes que ha tenido la fuerza y que la sigue teniendo». Referente al personal infractor informó que «han sido juzgados con el rigor que debían juzgarse realmente, de acuerdo a lo que han hecho», finalizó expresando.

Los cambios

En lo referente al cambio de mando, en la oportunidad asumió el teniente coronel Wilhelm Vogel en sustitución delteniente coronel Antonio Trifoglio, quien próximamente será trasladado a otra unidad.

Consultado Trifoglio, saliente del cargo de jefe de la unidad, señaló, «es una etapa de servicio que finaliza, en una unidad que me ha visto crecer», recordando que llegó a la misma el 30 de diciembre de 1985. Emocionado dijo «me voy con mucha satisfacción, alegría, por haber vivido todo este tiempo en Minas y pienso radicarme definitivamente en ella».

Por último no ocultó su satisfacción por «el espíritu de mis hombres y con la sociedad minuana, con la que he compartido momentos inolvidables, y por haber sido el jefe de la unidad que tiene la puerta oeste de esta gran ciudad».

Mientras tanto, el jefe entrante, teniente coronel Wilhelm Vogel, agradeció el recibimiento. «Realmente es un honor hacerme cargo de esta unidad, la cual trataré de apoyar en lo máximo posible». Señaló también a este corresponsal que «las puertas de la unidad estarán siempre abiertas a la comunidad», finalizó expresando. *

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