Por primera vez una mujer competirá por la Intendencia Municipal de Flores
«Yo no escondo la edad», aclaró la precandidata a la Intendencia al preguntársele si tenía reparo en decir cuántos años tenía. No obstante, prefirió omitir la edad de su hija, afirmando que tal vez no le guste que lo diga. Su hijo tiene 27 años.
Desde el año 1971 está militando en política por el Partido Nacional, y hace 15 años que lo hace por la agrupación «Aparicio Saravia». Se lamentó que durante la dictadura se vivió «un período oscuro», pero enfatizó que «cuando se pudo militar, lo seguí haciendo con las mismas ganas».
En Uruguay ya se conocen precedentes de mujeres candidata a alguna Intendencia, como el caso de Cristina Gómez Roselló en Treinta y Tres por el Frente Amplio. También hubo mujeres que ocuparon el principal sillón municipal, cumpliendo suplencias del intendente titular, tal como ocurrió con el municipio de Lavalleja.
-¿Los motivos de lucha en la década de los 70 con las actuales son diferentes?
-Sí, lógicamente. Soy de los militantes que comenzó desde abajo. Lo hice como todo joven, haciendo el trabajo que hacen los jóvenes en las agrupaciones políticas, pero siempre poniendo el mayor empeño para que nuestra agrupación siempre saliera bien parada. La actividad política nunca me asustó; es más soy una enamorada de ella. Creo que es lo más puro que tenemos los pueblos y que debemos defender.
-Sin embargo, en ocasiones los políticos no son bien vistos por la opinión pública, no tienen una buena imagen.
-Eso le pasa a todo ser humano. Creo que la clase política ha tomado un matiz, tal vez contagiados por nuestros hermanos de la vecina orilla o porque los deberes aquí se hicieron muy bien. Es bueno que venga una camada joven de políticos para empezar a reivindicar lo que es totalmente sagrado para una República.
-¿Entonces, qué está pasando con los líderes tradicionales de los partidos políticos?
-Si hay gente que dice que la clase política no está bien vista, por ahí si aparecen caras nuevas y frescas, que pongan mucho empeño, hagan buena letra, va a cambiar la percepción. La gente está en constante cambio, y espero que lo haga para bien.
-¿Qué característica tiene la agrupación «Aparicio Saravia» de Flores?
-El pensamiento de nuestra agrupación es netamente wilsonista. Se fundó en el año 1971 y crecimos al lado de Wilson (Ferreira Aldunate), y siempre seguimos con sus ideales. Actualmente, estamos trabajando fuertemente con la Correntada Wilsonista de Francisco Gallinal. Mi esposo (Carlos Mazzulo) siempre perteneció y pertenece a la agrupación de Alberto Volonté (Manos a la Obra).
-Con su candidatura, la opinión pública podría asociar la dupla política que forma con su esposo, con la del líder del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle, y su señora, la senadora Julia Pou.
-Esas consideraciones puede que nazcan de la calle… del pueblo. Respeto sinceramente al doctor Lacalle y su señora y no puedo opinar de parejas ajenas.
Realmente lo que ha nacido aquí no es una imposición de mi esposo hacia nadie para que yo sea la precandidata a la Intendencia.
Surgió porque el Ejecutivo de la agrupación Aparicio Saravia se lo pidió a mi esposo a raíz del trabajo que hice en estos más de 9 años de gestión municipal de mi marido. El trabajo ha sido importante, es honorario porque sentí que era lo que tenía que hacer y estar del lado de la gente.
He estado al lado de las mujeres rurales y creía conveniente dar mi apoyo porque el medio rural a veces es dejado de lado. Repito, quiero dejarlo claro que de ninguna forma fue una imposición de mi esposa para que lleve adelante esto.
-¿Mazzulo no puede volver a presentarse como candidato a la Intendencia?
-Mi esposo ya está cumpliendo los últimos meses de su segundo mandato. Ocupará otro cargo nacional. Seguramente estará pujando por la diputación en el departamento y no me cabe duda que también ocupará algún lugar en el Senado.
-¿Cuándo se oficializó su precandidatura?
-Surge sobre finales de diciembre de 2003. Hace tiempo que se manejaba la posibilidad pero yo lo negaba. Ahora no le hablo como mujer política, yo no tenía aspiraciones a esto. Un día el Ejecutivo llama a Carlos (Mazzulo) y le comunica el deseo de que me lo transmita para que sea precandidata.
Puse como condición que primero quiero reunirme con mi familia y mis hijos. Aprovechando el referéndum del 7 de diciembre cuando mi hija tuvo que venir a votar a Trinidad, y quería saber qué pensaban ellos, y de allí tomar una decisión.
-Usted casi va a romper el esquema instaurado hasta el momento, al convertirse en una de las primeras mujeres precandidatas a intendentas.
-Sí, y lo asumo como un desafío. Este mundo está hecho por hombres y para hombres. Las mujeres hemos ido luchando y buscando espacios. Cuesta mucho, en todos lados, ser mujer y tratar de tener un espacio determinado. Uno tiene que demostrar toda la responsabilidad que tiene. Pienso que es sólo una cuestión de género y no de inteligencia.
-¿Cómo ve la interna nacionalista?
-Creo que va a hacer una interna tranquila. Estoy segura de que el partido va a mantener la cordura y que evidentemente todos han comprendido que en esta unión estará la fuerza del partido.
En lo departamental puedo decir que Flores tradicionalmente es un departamento blanco, y estoy segura que seremos unos cuantos en junio tratando de ganar la interna.
-¿En el caso de llegar a la Intendencia, que priorizará en su gestión?
-Todavía estamos muy lejos de eso. Voy a comenzar a reunirme con los vecinos de mi departamento, también para preguntarles qué otras cosas desean.
Se sabe que quien llegue a ocupar el sillón comunal en mayo de 2005 va a tener que seguir con la línea trazada, porque hay cosas que no se pueden borrar. Se sabe que esta administración ha hecho obras y un departamento a nuevo, que tiene una transparencia excelente en sus cuentas y que tiene un inmenso superávit. El pueblo se acostumbró a tener esto y va a hacer muy difícil que se pueda borrar. Voy a consultar a la gente qué cosas faltan hacer.
-¿La presunta sensibilidad que suelen tener las mujeres puede incidir en la ejecución de la gestión?
-Una misma cosa vista por un hombre y por una mujer, llegado a un mismo resultado, va a tener evidentemente una visión diferente. Es indiscutible que las mujeres tienen una mayor sensibilidad que los hombres. Tenemos una visión, seguramente, más humanista. No quiero empezar a discutir con los hombres, bastante me va a costar hacerlo.
-Uno de los principales problemas que padecen los uruguayos es la falta de empleo.
-La generación de puestos de trabajo no depende de una intendencia sino del gobierno central.
Es su responsabilidad, el buscar caminos para evitar el flagelo del desempleo que hace emigrar a nuestros jóvenes y a nuestras familias. Lamentablemente, en Flores son muchísimos los jóvenes que se tuvieron que ir. Deseamos que cuando asuma un nuevo gobierno nacional, podamos hacer algo para que vuelvan.*
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