La columna de Sherlock

Una SAFI involucrada en otro escándalo de «lavado»

*  El gran invento de Ignacio de Posadas, las SAFI, siguen dando que hablar, ¿verdad?  le decía a nuestro sabueso uno de sus informantes que, en una mesa del embellecido Pedemonte de la calle Bartolomé Mitre, degustaba un vaso de liquido ambarino.

 ¿Por qué lo dice?

 ¿No vio el lío de 600 millones de dólares de Parmalat que se habrían esfumado a través de una colateral, SAFI por supuesto, que se llamaría Winshaw Trade no-sé-qué-más?

 Pero eso fue negado rotundamente.

 ¿Qué otra cosa podía pasar, cuando se detecta un hecho de esas características? Nadie admite que pueda haber ocurrido un trasiego de dinero de ese monto.

 Un lavado abierto de dinero… Esa función que tienen las SAFIs, son especiales para ello. Como un anillo para el dedo. ¿Sabe usted que una de las características de las SAFI es que pueden ser propietarias de acciones de una empresa, logrando así el anonimato más absoluto de quiénes son sus dueños? ¿Que, además, los fondos excedentes de una operativa comercial (o de otro tipo) pueden depositarse en el exterior a nombre de una de estas sociedades?

 Y muchas cosas más…

 Si se quieren vender o traspasar propiedades, se facilita la operación y se ahorran «honorarios e impuestos», vendiendo las acciones de la off shore. También pueden ser usadas como único agente de exportaciones, con el objetivo de favorecer al exportador, que deberá pagar esa comisión exenta de impuestos. Por intermedio de las SAFI se pude facilitar la administración de negocios implementados bajo la forma de «joint ventures», facilitar las operaciones de leasing, posesión y arrendamiento de bienes de capital, etc.

 Â¡Qué mecanismo inventó el ministro de Economía de Lacalle!

 Claro, pero fue una ley que propuso cuando era senador.

 Ahora, yo me pregunto: ¿para que le sirven al país estas dichosas SAFI?

 Mejor pida otro whisky, que quizás le comiencen a funcionar la neuronas. Esa pregunta suya es algo ingenua.

 

Los sueldos en el Comercial: sigue imperando el misterio

*  Usted ya adelantó que hay gente que quiere saber más sobre los sueldos que se pagan en el Nuevo Banco Comercial a directores, síndicos y a algunos gerentes.

 La información sigue bajo las siete llaves del misterio. De acuerdo a lo que me dijeron, información que es de buena fuente, falta conocer los sueldos del presidente, contador Eduardo Arruabarrena, del director Mastroiani, de tres síndicos y de dos gerentes. Estos últimos superarían los 6.500 dólares por cabeza.

 Entonces falta mucha información…

 Claro que sí. Además ocurre que no se puede detectar la información ni en la Caja Bancaria, en donde no aparecen aportes de algunos de estos señores, ni en la Caja de Profesionales Universitarios ni en la Dirección General Impositiva.

 ¿Por qué la DGI?

 Claro: si estos señores hubieran sido contratados como contadores, por ejemplo, tendrían que aportar a la Caja Profesional por el ficto y, además, pagar IVA en la DGI por el monto del sueldo mensual. Ello, si tuvieran contrato…

 ¿Y si estuvieran integrados en la nómina del Nuevo Banco Comercial?

 Los aportes deberían aparecer en la Caja Bancaria. Lo que está ocurriendo es extraño, hay sueldos misteriosos todavía, cuyos montos no pueden ser detectados porque no hay aportes.

 Y, ¿no puede averiguarse información por otro lado? ¿Los muchachos de AEBU no saben nada al respecto?

 Han preferido la mesura, pese a que les va la vida en el tema del Nuevo Banco Comercial. Deberían tener en cuenta que con las «renuncias» de Elberse y Licandro, que se llevaban casi 70 mil dólares mensuales, se paró una brutal sangría que no tenía justificación.

 Entiendo: parar las sangrías es positivo para el banco en su conjunto.

 Usted lo ha dicho.

 

El Estado, un cartón ligador por el que nadie responde

*  Sabe, el Estado es cartón ligador.

 ¿En qué sentido?

 En muchos; pero ahora le cuento lo de los juicios perdidos. En el año de la crisis, el 2002, hubo 217 sentencias judiciales contra el Estado, que debió pagar en dinero contante y sonante.

 ¿217?

 Concretamente, fueron juicios contra los Ministerios de Salud Pública, Defensa Nacional e Interior.

 ¿Y?

 Concretamente, se falló por las siguientes sumas: pesos 121 millones con 631.61.

 Â¡A la pucha!

 En dólares la cifra fue de 11 millones 658.601, además de un piquito en Unidades Reajustbles (UR), de 60.

 ¿Lo que suma?

 Alrededor de US$ 17 millones 500 en tan solo un año.

 ¿Y qué pasa con los responsables de estos casos? Evidentemente que alguien metió la pata en el Estado y el resultado es el de «paganini».

 Claro que hay responsables, pero nunca se han tomado medidas para investigar lo ocurrido.

 Ahhh.

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