El ex agente Barboza ratificará su testimonio ante el juez argentino
El ex soldado Julio César Barboza, que se desempeñaba en el Servicio de Información y Defensa (SID) en 1976, será testigo de que el teniente coronel Juan Antonio Rodríguez Buratti y el capitán José Ricardo Arab fueron quienes se llevaron a la nuera del poeta Juan Gelman con «destino desconocido».
El testimonio de Barboza -realizado por primera vez ante el Servicio Paz y Justicia (Serpaj) a la salida de la dictadura-, comprende uno de los exhortos que el juez federal argentino Roberto Oyarbide habría solicitado ayer por vía diplomática al Poder Judicial uruguayo.
Oyarbide, quien tenía a su cargo la causa sobre la «sustracción, retención y ocultamiento» de la hija de María Claudia García Irureta Goyena, a partir de su identificación en manos de una familia de policías en Uruguay, tomó ahora la querella penal que el gobierno de Néstor Kirchner hizo sobre el caso Gelman.
El magistrado argentino, que también solicitó declaración de Sara Méndez, la madre de Simón Riquelo el niño reencontrado 26 años después de su secuestro, incorporaría ahora una serie de diligencias que incluyen la citación de militares, policías y civiles uruguayos.
En las medidas de prueba solicitadas por el gobierno argentino se incluye la declaración Juan Gelman y Mara La Madrid, el senador Rafael Michelini, un equipo de periodistas de LA REPUBLICA, los abogados Gonzalo Fernández y Carlos Ramela Regules, los coroneles Juan Antonio Rodríguez Buratti, José Ricardo Arab, Manuel Cordero, León Tabaré Pérez, Gilberto Vázquez, Ernesto Rama, Jorge Silvera y José Nino Gavazzo, y del granadero Ricardo Medina.
La denuncia, realizada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación argentina, propuso inicialmente pedir testimonio al propio presidente uruguayo Jorge Batlle, para que confirmara o desmintiera que le dijo al senador Michelini que conocía el nombre del asesino de María Claudia.
El testimonio de Barboza
El testimonio de Barboza, quien ya hizo pública su disposición a declarar ante la justicia argentina, narró los entretelones de las operaciones del Departamento III del Servicio de Información y Defensa que en 1976 dirigía el general Amaury Prantl.
Barboza narra las actividades clandestinas y paramilitares realizadas por los efectivos del SID que implicaron violaciones a los derechos humanos entre las que detalla el secuestro del maestro Julio Castro y la detención de militantes del PVP que habían sido secuestrados en Buenos Aires.
Al referirse a la cárcel que se había creado detrás de la propia sede del SID, en Bulevar Artigas y Palmar, Barboza pudo identificar allí la presencia de Anatole y Victoria Julién, quienes luego aparecerían abandonados en Chile y cuyos padres permanecen como desaparecidos en Argentina.
«También había una mujer embarazada. Se trataba de una mujer joven de aproximadamente unos 25 años, de pelo castaño oscuro, de tez blanca y lozana, de trato muy dulce», describe en su testimonio Barboza al referirse, sin entonces saberlo, a la propia María Claudia.
«Pude comprobar que luego del mes de octubre dio a luz una criatura (no pude saber el sexo) y que fueron trasladados ambos, una noche, por el teniente coronel Rodríguez y el capitán Arab con destino que desconozco», explicaba el ex agente del SID.
«El único comentario que le escuché a Arab fue: «A veces hay que hacer cosas embromadas». Comentario este que me conmovió pero que nunca pude comprobar a qué se refería concretamente», explicaba Julio César Barboza al cerrar un capítulo del testimonio que ahora será retomado por la justicia federal argentina. *
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