Decaux manejó posibilidad de retirarse de Uruguay por vandalismo en Montevideo
Por su parte, la comuna solicitó formalmente ayuda a la población para informar de actos vandálicos contra el equipamiento urbano y la infraestructura municipal. Para lo cual, destinó una línea telefónica (9010006), donde los montevideanos pueden colaborar en el mantenimiento del patrimonio, denunciando daños o intentos de robo.
Incluso, la Intendencia recomendó dirigirse a la seccional policial más próxima.
En su página digital, la IMM informa que el vandalismo destruye bancos, papeleras, contenedores y otros elementos del mobiliario. También se produjeron sustracciones de piezas completas, que luego son comercializadas. Además se registran ataques contra las redes de servicio público, en particular con el alumbrado, como sucedió con los focos ubicados en playa Ramírez.
El director interino de la División Acondicionamiento Urbano, Gonzalo Altamirano explicó a LA REPUBLICA que diariamente los departamentos de Espacios Públicos, Areas Verdes y Limpieza, reciben numerosas denuncias tanto sea por teléfono como por correo electrónico, por actos vandálicos.
«Se roban y rompen de todo», acotó el jerarca municipal. Explicó que el vandalismo atenta tanto contra los muros de la rambla en Carrasco o Punta Carretas, como con el robo de diversos equipamientos instalados en la vía pública, para luego ser vendidos.
Según manifestó Altamirano, esta situación de violencia constante, llevó a la empresa francesa Decaux a manejar la posibilidad de irse del país y dejar sin efectivo el contrato que la une con la Intendencia capitalina. Cabe recordar que esta empresa internacional tiene un contrato con la IMM para la instalación del equipamiento y la publicidad oficial de la comuna, así como la venta de publicidad callejera.
La empresa manifestó su preocupación por los reiterados destrozos en el equipamiento urbano, como los ocurridos en los depósitos de botellas, o los carteles de información electrónica, donde reiteradamente se ven en la obligación de reponer los vidrios rotos.
Las autoridades de Decaux en Uruguay transmitieron a la comuna lo percibido en Montevideo y compararon el grado de violencia en otras ciudades del continente, como puede ser Rio de Janeiro.
Sorpresivamente detectaron que los niveles de violencia y de vandalismo en Uruguay es mayor que el de otras urbes consideradas más peligrosas. Agregaron que esta situación no la vivieron ni en Brasil, Argentina ni en España, donde también están instalados.
Decaux, que consideró que Uruguay vive un grado de violencia inusitado, sufrió atentados a varios baños químicos. Los vándalos, munidos de autógenas, desguazaron estas estructuras para llevarse los paneles de metal.
Los denominados «mupis», aparatos donde se exhibe la publicidad, y que están colocados en la avenida Rivera también fueron destrozados. Los vidrios protectores debieron reponerse.
Altamirano señaló que «Decaux estuvo a punto de irse. Radicaron denuncia ante el ministro del Interior, Guillermo Stirling, y se dirigieron a la Embajada de Francia para transmitir su preocupación».
El director interino afirmó que las denuncias de vandalismo son diarias, y que estos actos se incrementaron desde el año 2002.
Aclaró que estos atentados en parte se producen por diversión y en parte como una estrategia de supervivencia.
La Intendencia Municipal de Montevideo destina anualmente unos U$S 300 mil en la restauración y reemplazo de monumentos, pavimento y materiales que conforman el paseo público montevideano. Durante 2003 se sucedieron los hurtos, pintadas, incendios y deterioro de estas piezas, muchas de ellas de un importante valor cultural que terminaron en una fundición a cambio de unas monedas.
Robo por hambre, hurto por encargo, la inconciencia de los pobladores en cuanto a preservar los espacios públicos, son hechos que en el último año está atentando contra el patrimono de los montevideanos. Esta falta de cultura y de respeto por los espacios verdes y los monumentos lleva a la comuna a tener que destinar importante sumas económicas para reponer lo perdido, restaurar los dañado y evitar mayores destrozos, enrejando aquellos espacios de importante valor escultórico y patrimonial.
Cabe recordar que últimamente fueron robadas numerosas piezas escultóricas de importante valor, como los bustos del «Che» Guevara, ubicado en el Cerro, y el de Shakespeare, en Parque Batlle, así como algunas piezas del monumento a La Carreta. *
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