Llamadas al Director

El cuento de la lechuga

Señor Director:

Le cuento lo de la lechuga. Compré en la feria, dos hermosas lechugas por 10 pesos, es decir a 5 pesos cada una. Después pasé por el Disco de 8 de Octubre y vi unas lechugas parecidas a 6 pesos. Antes de llegar a casa como me había olvidado de comprar leche y otras cositas entré a un pequeño autoservicio del barrio y vi lechugas iguales a 8 pesos cada una. Cuando llegué a casa, prendí la tele y en el informativo decían que en Punta del Este una lechuga en el Disco se vendía a 12 pesos. ¿Es que nadie controla nada en este bendito país? ¿Por qué si el feriante que me vendió la lechuga a 5 pesos ya le estaba ganando que dejamos para los otros? Y averigüé. Esa semana a un productor le habían pagado 20 pesos el cajón con 10 lechugas, es decir a 2 pesos cada una. El feriante le marcó más o menos un 150 por ciento, y el de Punta del Este un 600 por ciento si no ando mal en matemáticas. Y el que aró la tierra, sembró la semilla, transplantó los plantines, los cuidó de heladas y de parásitos, los regó, los cosechó, encajonó y llevó al mercado ¿cuánto ganó realmente por todo ese trabajo, que de hecho es mucho más pesado y riesgoso que el de la intermediación?

Teléfono: 3097…

El Director: Creo que muy poco puede agregarse a lo dicho por usted. Esa historia de las lechugas, lamentablemente real, es un poco o un mucho también la de tantos otros productos básicos de nuestra alimentación en manos de intermediarios y especuladores.

 

Nunca es tarde cuando la dicha es buena

Señor Director:

Nunca es tarde cuando la dicha es buena, dicen, ¿no? Le debía una llamada para decirle la alegría de que LA REPUBLICA estuviera otra vez con nosotros, los lectores. Y también le debía decirle que siga adelante, que tire para adelante que todos confiamos en usted. Habló Carmen de Parque Posadas.

Teléfono: 3362…

El Director: Muchas gracias por su mensaje y por su aliento en estos difíciles momentos. Y tiene razón estimada lectora, nunca es tarde.

 

En el Concar les dieron palo sin lástima

Señor Director:

Lo que pasó el otro día en el Comcar no fue como dicen los oficiales que los presos se agarraron a pedradas entre ellos y que se tiró al aire nada más. Les dieron palo sin lástima, los reventaron a golpes y muchos quedaron tirados heridos y sin atención. Soy una madre de un recluso y a mi hijo lo destrozaron.

Teléfono: 2882…

El Director: Lamentablemente muchas veces resulta difícil lograr las crónicas exactas de lo que sucede de los muros de las cárceles hacia adentro. LA REPUBLICA publicó en su momento, cuando el hecho sucedió, las dos versiones, la emanada de los responsables de la seguridad y la de algunos familiares que nos trasmitieron su propia versión, coincidente con la suya.

 

Creo que el abogadito va a pagar los platos rotos

Señor Director:

Lo llamo porque yo creo que en esto del secuestro tendrían que investigar a la familia de Valentina. Este abogadito me parece que es un pobre tipo que va a terminar pagando todos los platos rotos.

Teléfono: 9179…

El Director: Recién en febrero después de la feria mayor judicial, comenzará a dilucidarse en los tribunales este escabroso asunto. Y será la Justicia la que determinará responsabilidades. Por ahora, las hipótesis son muchas. La suya es una de ellas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje