ENTREVISTA - ARTURO HEBER (DIPUTADO DE LINEA NACIONAL Y PRECANDIDATO POR EL PARTIDO NACIONAL)

"Al EP-FA no lo dejaría húerfano de apoyo político si gana la elección"

–¿Qué lo motivó a ser precandidato presidencial del Partido Nacional?

–Hasta el momento, Línea Nacional ha resuelto y tiene asumido a través del último plenario que concurrirá a las elecciones internas partidarias de junio próximo con un perfil propio y será una opción electoral independiente.

Esto no ha significado hasta el momento la proclamación formal de la precandidatura presidencial, pero tampoco desechamos esa posibilidad. No lo hicimos por una cuestión de oportunidad y de estrategia política, porque creemos que habiendo conseguido que las internas se postergaran de abril para junio no era oportuno lanzar una precandidatura en octubre pasado. Además entendemos que una precandidatura puede estar latente, como sucede con otros precandidatos del partido, y darle tiempo a la interna partidaria a que próximo a las elecciones puedan producirse movimientos que lleven a reagrupamientos o alianzas entre los distintos sectores políticos.

Lo que nos ha motivado a encabezar una línea de renovación del partido, que pueda desembocar en una precandidatura presidencial, ha sido la señal que recibimos en octubre de 1999 y confirmamos con las elecciones departamentales de 2000 de que dentro del partido había un gran espacio para ser llenado con nuevas formas de hacer política y nuevas opciones.

 

–¿Con qué otra agrupación nacionalista podría concretar acuerdos?

En los hechos con cualquiera, porque no tenemos animosidades ni oposiciones con ningún sector del partido. Podríamos llegar a tener más afinidad o simpatía con un sector o con otro, pero solamente por cuestiones circunstanciales. Línea Nacional está en condiciones hoy de hacer una alianza de carácter político con cualquiera de los sectores que están formalmente constituidos dentro del Partido Nacional.

 

–Pero existen diferencias marcadas entre el Herrerismo y Alianza Nacional.

–Nosotros hemos también marcado discrepancias con los dos sectores. Pero no podemos decir que tengamos mayor afinidad con un sector que con otro.

 

–Si usted resultara electo como candidato presidencial, ¿conversaría con la izquierda?

–Sin ningún tipo de dudas. Además, si la izquierda fuera gobierno yo no la dejaría totalmente huérfana de apoyo político si es eso lo que necesita.

 

–En el hipotético caso de que el balotaje fuera entre el Partido Colorado y el EP-FA ¿a qué sector votaría?

–Esperaría que los dos partidos políticos hablaran con el Partido Nacional y plantearan una propuesta de gobierno y acciones políticas de gobierno como forma de lograr entendimientos, cosa que no sucedió en las pasadas elecciones nacionales.

 

–Uruguay atravesó una importante crisis financiera que culminó con la intervención y cierre de algunos bancos. ¿Un gobierno qué debería hacer para evitar este tipo de hechos?

La infraestructura del Banco Central y las normas legales vigentes lo habilitan para ejercer con efectividad su poder de policía dentro del sistema financiero del país. Quizás hay cosas que puedan ser susceptibles de mejoras dentro de las potestades y atribuciones del banco. Pero lo que falló fue el factor humano.

Hubo una gran desinteligencia entre los responsables de todo el andamiaje del control del sistema financiero. Hubo diferentes puntos de vista que llevaron a enfrentamientos personales y cuando eso sucede se reciente el buen funcionamiento del organismo.

No creo que haya que buscar una gran reestructura institucional del Banco Central, quizás sí ajustarse algunos de los mecanismos de funcionamiento.

 

–¿Considera que los factores externos influyeron en la crisis bancaria del Uruguay?

–Sí. Sin ningún tipo de dudas. Si no hubiese existido la crisis argentina de finales de 2001, en Uruguay no hubiera sucedido absolutamente nada. El Uruguay era receptor de depósitos de no residentes provenientes en su gran mayoría de Argentina. Al haberse cerrado el sistema financiero en el vecino país provocó un sentimiento de inseguridad en la región, pero además quien no podía disponer de sus fondos en su país de origen tenía que echar mano a los fondos que tenía en Uruguay, tanto por necesidad como por un natural instinto de conservación. Así la inseguridad se iba contagiando.

 

–¿Y qué papel jugaron los distintos fraudes financieros?

–Todos esos manejos irregulares que terminaron en procesamientos tienen su origen en la corrida financiera. Si no hubiera ocurrido la crisis financiera, quizás no hubiese sucedido nada en los mismos bancos donde se constataron esas irregularidades al margen que se pueda decir que existieron o no, aunque es evidente que hubo hechos irregulares porque hubo procesamientos. Pero eso fue la consecuencia de una situación que los bancos no podían soportar.

 

–Para usted ¿qué es prioridad desde el punto de vista social: mejorar la condición de vida de los uruguayos a través del empleo, mejorar la educación o el acceso a la vivienda?

–Ninguna de las tres cosas puede estar divorciada una de la otra, porque la calidad de vida de la gente no la compone sólo el factor económico. No se mejora la calidad de vida de una persona si sólo se le asigna el doble de los ingresos que obtiene en la actualidad. Hay que asegurar que esa familia reciba más ingresos y que los mismos se traduzcan en una mejor educación para sus hijos o que la misma no se vea interrumpida por la necesidad de que los jóvenes deban salir a trabajar. Además, que toda la familia tenga una cobertura adecuada de salud. Los tres factores se suman y se traducen en una mejor calidad de vida de la gente y eso es a lo que debe apuntar cualquier gobierno. Creo que todos los partidos apuntan a lo mismo, pero con recetas diferentes.

 

–¿Y Cuál es su «receta»?.

–Creo que no hay una receta porque si tuviera una receta para disminuir los índices de desempleo en cinco puntos y en 90 días, sería un genio de la economía. Creemos firmemente en la presencia y existencia del Estado como custodia de los intereses nacionales, pero no en un papel político activo, en el cual sea el que presta el dinero, el que tiene que brindar los servicios de salud, energía eléctrica y refinar el petróleo.

 

–Desde el punto de vista de la política internacional ¿se inclina por el Mercosur o por el ALCA?

Por los dos. Una cosa no es excluyente de la otra. Lamentablemente se está yendo a una posición de enfrentamiento entre el Mercosur y el ALCA y no debería ser así. No creo que sea conveniente cerrar el Mercosur, porque nació para fortalecer la región y, en consecuencia, para fortalecer a los miembros que lo componen ante los demás bloques económicos. Si cerramos el Mercosur, entonces lo aniquilaremos.

Lo ideal es que el Mercosur negocie en bloque, porque eso le da más fuerzas. Pensar que el Uruguay por sí solo puede negociar con los EEUU o la Unión Europea es algo difícil de concebir como posible. Aunque, tampoco hay que excluir esa posibilidad tomando como ejemplo a Chile. El ALCA sería bueno para todo el continente, pero para llegar a él se tendrá que negociar mucho y entrar al tema de los subsidios agrícolas, sin dejar de lado o debilitar de lado el Mercosur. *

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