Los "amigos de Gavazzo" tendrían información sobre traslados clandestinos, vuelos de la muerte y niños secuestrados

Un juez argentino indagará a Domínguez, a Battaglia y a Poblete por el Plan Cóndor

El agente de la CIA John Battaglia, el empresario de seguridad Ricardo Domínguez y su secretario Julio «Tío Lucas» Poblete Cortez, todos uruguayos, deberán comparecer ante el juzgado federal en el que el magistrado Rodolfo Canicoba Corral indaga la coordinación represiva de las dictaduras, conocida como Plan Cóndor.

Battaglia, Domínguez y Poblete fueron denunciados por el abogado David Baigún, con el patrocinio del doctor Alberto Pedroncini, por declaraciones públicas en las que dijeron tener conocimiento de que el coronel (r) del ejército uruguayo José Nino Gavazzo viajó a Buenos Aires en 1976 para trasladar a un grupo de detenidos del centro clandestino de reclusión «Automotores Orletti».

En las declaraciones sobre Gavazzo, denunciado internacionalmente por múltiples violaciones a los derechos humanos y con requisitoria en juzgados de Argentina, España e Italia, los tres «agentes» confesos indicaron que tenían conocimiento de la existencia de niños desaparecidos que «están felices y contentos con los comisarios o militares que los criaron».

Las declaraciones de los tres uruguayos fueron realizadas al matutino argentino Página/12 que confirmó que el también agente norteamericano Oliver North, protagonista del «Irangate» se encontraba en Argentina para realizar inversiones en agencias de seguridad.

Las afirmaciones de los tres «agentes» implicarían su conocimiento sobre la sucesión de traslados clandestinos realizados entre julio y noviembre de 1976, en los que decenas de uruguayos secuestrados en Orletti, varios de los cuales continúan como desaparecidos, fueron traídos a Montevideo.

Domínguez, Gavazzo y el Cóndor

Una de las agencias que podrían obtener ese financiamiento sería la uruguaya «Domínguez y Asociados» que dirige el ex edil pachequista Ricardo Domínguez en Montevideo, quien reconoció a LA REPUBLICA que se reuniría con North en Punta del Este, pero luego consideró que el tema se había «politizado» y viajaría a Buenos Aires para el encuentro.

Entrevistado por Página/12, Domínguez también aceptó la participación de Gavazzo en Orletti y definió a Gavazzo como «una excelente persona que fue uno de los que impidió que la izquierda se hiciera del poder» y también aceptó que el militar fue protagonista del Plan Cóndor.

«Ese plan funcionó en el marco de la integración latinoamericana, algo así como el Mercosur, que sirvió para defendernos de la agresión marxista. Pero luego los Estados Unidos se dieron vuelta y para protegerse ellos nos dejaron solos. Así como traicionaron a Oliver North lo mismo hicieron con Osama bin Laden. De los Estados Unidos no se puede esperar nada. Lo que nosotros hicimos fue un trabajo profesional al servicio del Estado. Acá no se mató ni se torturó», declaró Domínguez quien insistió en que «cumplimos una misión que era defendernos del ataque que coordinaban Fidel Castro y la ex Unión Soviética».

Domínguez reconoció haber trabajado para los servicios de inteligencia uruguayos durante la dictadura, donde conoció a su actual secretario, Julio Poblete Cortez, quien había sido fotografiado con Gavazzo en diciembre del 2000 durante una misa en recuerdo del fallecido comisario Víctor Castiglioni.

Poblete y el «segundo vuelo»

Poblete Cortez, un personaje del que no se tenía conocimiento público, reconoció ahora haber estado implicado en la «lucha antisubversiva» de los años sesenta, en la cual, afirma, perdió un ojo durante un enfrentamiento con los tupamaros.

El calvo secretario de Domínguez dijo a Página/12 que «Nino (Gavazzo) participó de la guerra antisubversiva pero lo protege la ley. Además, le advierto que él vino a Orletti (el centro clandestino de detención) y retiró a los detenidos, pero ninguno de ellos cayó (al río) y ahora todos se pasean por Montevideo».

Esa declaración podría implicar que Poblete tenga información sobre la serie de vuelos clandestinos realizados en julio y setiembre de 1976, cuando efectivamente los militares uruguayos que operaban en Buenos Aires trajeron varios grupos de secuestrados en Argentina a Uruguay.

Uno de esos grupos, capturado en junio de 1976 y compuesto por 24 personas, fue mantenido en prisiones clandestinas de Montevideo hasta que se los «blanqueó» en un ficticio operativo orquestado en un chalet de balneario Shangrilá del departamento de Canelones.

Sin embargo, otra veintena de uruguayos que también fueron secuestrados en Buenos Aires durante el mes de setiembre de aquel 1976, permanece en calidad de desaparecidos luego de su detención en Automotores Orletti y ninguno de sus cuerpos ha podido ser aún identificado.

Este grupo también habría sido trasladado a Uruguay, según declaró el informante que permitió reencontrar a Simón Riquelo, cuya versión fue confirmada a LA REPUBLICA por un militar en actividad que en octubre de ese año vio llegar a la base militar del aeropuerto de Carrasco a un grupo de civiles encapuchados traídos en un vuelo de TAMU, piloteado por el hoy comandante en jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Jose Pedro Malaquín.

Pentotal, North y tres fronteras

El ex agente de la CIA John Battaglia, a quien se señala como partícipe de la Operación Cóndor, al ser entrevistado por Página/12, por su parte, realizó críticas e ironizó sobre los «piqueteros» argentinos que tapaban sus rostros y utilizaban camisetas con íconos del «Che» Guevara.

«Mire, cuando pienso en el Che me quito el sombrero. ¡Ese hombre es el único que respeto porque fue un gran comandante! Todos esos que llevan la camiseta son putos. Los verdaderos revolucionarios eran aquellos que soportaban los ocho miligramos de pentotal y después caían conscientes sin decir una palabra», dijo.

Y al ser consultado sobre si se refería a los vuelos de la muerte, Battaglia asintió: «Sí, sí… En cambio estaban esos putos que no dudaban en salir a marcar a sus compañeros», confesó el representante de la agencia de seguridad Trident Investigative Service.

Las declaraciones de Battaglia también fueron denunciadas ante el juez Canicoba Corral, ya que los abogados consideran que puede aportar información decisiva para la investigación de Plan Cóndor, debido a las afirmaciones del también agente Félix Rodríguez autor del libro «Guerrero en la sombra.

El héroe de la CIA en un centenar de historias desconocidas», donde incluye a Battaglia como uno de los «operadores» en el Cono Sur.

La investigación de Página/12 también generó preocupación por el interés, reconocido por Battaglia, que Oliver North y su empresa Guardian Technologies tendrían en las operaciones de la llamada Triple Frontera, localizada por la administración George W. Bush como uno de los centros de conflicto en la guerra contra el terrorismo. *

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