Según Alberto Telechea, integrante de la Comisión del Consejo Vecinal del Plomo

Acusan a Ancap de vender nafta con plomo a pesar de que está prohibido

El pasado 31 de diciembre fue la fecha límite que determinó el juez José Lidelcco, para que Ancap deje de introducir en el mercado combustibles con plomo. A pesar de esta prohibición judicial de la producción de gasolinas con plomo se afirma que el ente estatal posee un stock sobrante y que algunas estaciones de servicio vendieron recientemente este combustible.

El fallo de la Justicia declaró a Ancap como responsable «por omitir el cumplimiento del deber de abstenerse de realizar acto de contaminación grave al medioambiente, imponiendo la inhibición o la interdicción de producir y poner en el mercado, gasolinas con plomo a partir del 31 de diciembre de 2003.»

El texto señala que en caso de demora en el cumplimiento se establece una multa equivalente a 900 unidades reajustables diarias.

Alberto Telechea, integrante de la Comisión del Consejo Vecinal del Plomo, sostiene que Ancap es directamente responsable del 90% de la contaminación de la plombemia, y que sólo un 10% proviene por los terrenos que fueron rellenados con plomo.

Anunció que en los próximos días partirá rumbo al Foro de Porto Alegre para entregar documentación que demuestra, según afirma, que la utilización de tetatrilo de plomo en los combustibles es responsable de las enfermedades que contrajeron los pobladores de La Teja. Allí se entrevistará con el toxicólogo Carlos Mello Da Silva, quien afirmó que Uruguay no podía seguir produciendo nafta con plomo.

El integrante de la Comisión del Plomo sostiene que a pesar del dictamen de la Justicia impidiendo que Ancap vuelque al mercado combustibles con plomo, los efectos en la población continuarán por más de un decenio. Para sustentar esta afirmación, se sirvió de lo ocurrido hace unos años en Chicago, cuando se introdujo 0,84 microgramos de tetatrilo en la nafta y sus consecuencias en la salud humana permanecieron por 10 años. Explicó que en Uruguay se llegó a introducir entre 1 y 2,10 microgramos de tetatrilo, lo que conllevaría un perjuicio peor, sostuvo Telechea.

El denunciante recordó que en el juicio que enfrentó Ancap por este tema, su presidente, Jorge Sanguinetti, respondió al juez que el organismo no produciría más nafta con plomo, «porque no quiero que mis nietos se contaminen».

Sostuvo que el ente posee un stock de nafta con plomo que no pudo ser colocado y agregó tener conocimiento de que en alguna estación de servicio se comercializó este combustible después del 31 de diciembre.

Telechea sostuvo que el vicepresidente Hierro recibió la recomendación de que en los lugares de intenso tránsito era conveniente cerrar las ventanas de las viviendas y no dejar por mucho tiempo a los niños en esos lugares.

Incluso, acotó que en una reunión del Sistema Nacional de Emergencia, el propio Hierro afirmó: «Cómo le decimos a la población que es una epidemia».

Telechea reafirmó que «la mayor contaminación está en el aire y no debajo de tierra», e indicó que las baterías enterradas realmente no contaminan porque con el tiempo «el ácido sulfúrico se transforma en sulfato.»

Por el contrario, argumentó que el plomo existente en el aire ingresa por las vías respiratorias, los poros de la piel y por la ingesta de alimentos.

Telechea tiene una nieta con plombemia que vive en el Cerro. Matías, un adolescente de 13 años residente en La Teja, no creció ni un centímetro en más de tres años. *

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