"Despreciable llorón que gobierna a Uruguay" y un "abyecto lacayo"

Cuba se defiende y reitera las críticas a Batlle que desataron ruptura diplomática

«Las mentiras, los temores y las estupideces del imperio», se titula el editorial de Granma, órgano oficial del gobierno de Cuba, en el que se refiere a los dichos de funcionarios estadounidenses que durante esta semana acusaron a Cuba y Venezuela de desestabilizar a los países latinoamericanos. El más severo fue el secretario para asuntos hemisféricos, Roger Noriega, quien lanzó una advertencia a los dos países de que estaban siendo vigilados por Estados Unidos y varios países de América Latina.

«¿De dónde saca que Cuba adopta una posición provocadora destinada a desestabilizar a América Latina? Con excepción del despreciable llorón que gobierna a Uruguay, un abyecto lacayo de Estados Unidos, y el ‘soplo de aire fresco’ como tan poéticamente califica el señor Bush a quien gobierna El Salvador, donde Posada Carriles, cumpliendo órdenes de Miami, organizó los actos terroristas contra hoteles en Cuba y fraguó el asesinato del presidente del Consejo de Estado de Cuba, el gobierno de nuestro país mantiene relaciones diplomáticas normales y respetuosas con el resto de los estados de nuestra región.

Ninguno de ellos ha expresado quejas o ha pronunciado palabra alguna respecto a planes desestabilizadores por parte de Cuba con relación a sus gobiernos», dice Granma.

El periódico cubano ya había tratado de «llorón» al presidente Jorge Batlle poco después que Uruguay rompiera relaciones diplomáticas con el gobierno de la isla caribeña.

Más adelante, Granma se pregunta si la «intervención» en los demás países latinoamericanos tiene que ver con la ayuda humanitaria que brindó a lo largo de los años.

«¿Qué es desestabilizar? ¿Enviar miles de médicos a colaborar con los gobiernos en la atención de las personas más pobres y necesitadas? ¿Acaso hemos desestabilizado a Guatemala, Honduras, Haití, Belice, Paraguay y varios otros países del Caribe o América Central o del Sur?».

En ese marco, recuerda la ayuda que durante el gobierno de Batlle quiso brindar Cuba para combatir la meningitis.

«¿Por qué no consignar también que cuando el pueblo uruguayo fue víctima de una grave epidemia de meningitis meningocóccica, Cuba, el único país que disponía de la vacuna adecuada, envió millones de dosis para proteger la vida de los niños uruguayos, aun cuando su gobierno, conociendo la existencia de las mismas no quiso adquirirlas precisamente porque eran cubanas?». *

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