Argentina vetó a un coronel del Ejército para agregaduría militar en el Uruguay
Los agregados militares son nominados por las FFAA y, en general, el trámite de la Cancillería es burocrático. Esta vez, no fue así.
Vaquero fue elegido para ir como agregado militar al Uruguay por el jefe de la fuerza, teniente general Roberto Bendini, quien debió seleccionar a otro coronel para ese destino. En el Palacio San Martín se negaron a hablar sobre este asunto con el habitual «no comment», pero LA REPUBLICA confirmó lo ocurrido en otras fuentes oficiales.
Vaquero ya pasó por sofocones cuando su pliego fue tratado en el Senado, en diciembre de 2000, pero finalmente logró el ascenso. Entonces la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) cuestionaron esta promoción. Pero el que era ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, defendió la propuesta hecha por la Junta de Calificaciones del Ejército, cuyo trabajo definió como «extremadamente meticuloso, profundo y responsable».
Al parecer el jefe del Ejército, o sus asesores, no han medido bien el clima que la actual administración política ha generado sobre impunidad. La política del presidente Néstor Kirchner es clara al respecto: ningún oficial comprometido por violaciones a los derechos humanos, puede seguir en actividad o menos aún, recibir una promoción, como lo es una agregaduría militar que reemplace al actual en Uruguay coronel Oscar Gómez.
La semana pasada el Presidente obligó el relevo del secretario general del Ejército, general Jorge Tereso que se ocupó personalmente para que detenidos por la represión ilegal de los años 70, que están procesados, pudieran pasar las fiestas navideñas en sus casas. Ya se sabe que con el gobierno de Jorge Batlle hubo un fuerte diferendo por la designación como agregado naval en Buenos Aires del capitán de navío Juan Craigdallie, involucrado en violaciones a los derechos humanos y en la muerte de al menos dos argentinos. Uruguay decidió dar marcha atrás en la designación del cuestionado marino y tomó distancia de las palabras del asesor presidencial, Ramela, quien atacó a Kirchner, lo que permitió dar por cerrado el episodio.
El gobierno uruguayo aún no decidió quién será el agregado naval en Buenos Aires
LA REPUBLICA supo que no fue el CELS quien ahora cuestionó la designación de Vaquero, sino que funcionaron los anticuerpos del propio Palacio San Martín, cuidadoso de no recibir un reproche por parte del gobierno de Uruguay, teórico, acaso, por no desdeñable, como oportunidad de dejar mal parado a Kirchner.
Fuentes del CELS señalaron a este corresponsal, que a Vaquero se lo vinculó con los llamados «vuelos de la Muerte», es decir del asesinato, arrojando desde las alturas al Río de la Plata, de detenidos-desaparecidos, pero que «nunca se pudo confirmar esa acusación».
Un informe del CELS de marzo de 2001 sostiene sobre el coronel Vaquero lo siguiente: «En el legajo 3.575 de la Conadep (citado por la Subsecretaría de Derechos Humanos en respuesta a un pedido del Senado de la Nación) un testimonio afirma que durante la dictadura militar estuvo asignado en el Comando de Institutos Militares en Campo de Mayo y participó en los ‘vuelos de la muerte'».
«Fuentes militares (que brindaron testimonio bajo condiciones de confidencialidad por razones de seguridad) ratifican que participó en los vuelos y precisan que su destino era la Escuela de Artillería. Lamentablemente, la falta de colaboración por parte de los solicitantes impide confirmar esta información».
Con estos datos que están en la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, su titular Rafael Bielsa vetó la designación del coronel Vaquero, aun luego de recibir explicaciones personales de miembros de la cúpula del Ejército.
Pese a los argumentos militares de que se trata de una «acusación anónima» y que el Senado ya había aprobado el ascenso, lo que a su entender significa que no se encontraron pruebas para acusar a Vaquero, lo cierto es que el coronel debió ser reemplazado y ahora aguarda nuevo destino.
Para el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, es un nuevo traspié. Pudo demostrarle al ministro de Defensa José Pampuro que nada tuvo que ver con la gestión del general Tereso por detenidos por violaciones a los derechos humanos. Es más difícil distanciarse de la nominación de Vaquero. Bendini fue objeto de una campaña por parte de militares retirados por Kirchner acusándolo de antisemita. Pero el Presidente lo avaló por contar con su confianza. O por no tener que reemplazar a un alto oficial que él había designado. Es lo que dicen sus adversarios. *
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