El canciller Didier Opertti dejará pesado legado al futuro gobierno
A pesar de todas las afirmaciones de Batlle, y del cierre de una decena de oficinas en el extranjero, los gastos del servicio exterior uruguayo apenas bajaron.
En 2001, el pago mensual a los embajadores uruguayos en el exterior, insumió 389.593,66 dólares. En 2002 ascendió a 406.244,90 dólares. En 2003, a pesar de cerrarse una decena de oficinas diplomáticas, el gasto salarial se mantuvo: la reducción de gastos fue menor al 8%.
Es que la infraestructura del Ministerio de Relaciones Exteriores, acondicionada por Didier Opertti alcanzó una cifra interesante en estos años: la mitad de los funcionarios uruguayos en el extranjero son designaciones fuera de alguna carrera diplomática. Es decir, entre los 51 embajadores y ministros en función de embajadores, 26 son allegados al Foro, a la 15, al Herrerismo, pero no diplomáticos. Tomemos por ejemplo algunas de las principales embajadas donde encontramos nombres conocidos, pero no con títulos en diplomacia. Hugo Fernández Faingold, en Estados Unidos. En Ginebra, Suiza, Carlos Pérez del Castillo, a todas luces el futuro ministro. En París: Elbio Rosselli, ex embajador en Bélgica, pero también por designación.
Alberto Volonté, en Argentina, secundado por los ministros Francisco Marrero Rodríguez y José Ignacio Villar Terradas, tampoco diplomáticos. La tercera ministra, Myriam Fraschini Chalar, tampoco es de carrera: pertenece al escalafón «A», es decir, asesores ingresados sin concurso, que cumplen funciones diplomáticas.
Otros embajadores conocidos «de cuota política»: Nereo Lateulade, ante el gobierno de República Dominicana. Samuel Lichtensztejn, en México. Nicolás Moreno, en Sudáfrica. Fructuoso Pittaluga, en Austria. Miguel Angel Semino, en París. Manuel Solsona, ahora destituido, en Ecuador. También hay cónsules curiosos… en lugares curiosos. Aldo Ciasullo, es Cónsul General, sin carrera diplomática, en un lugar renombrado: Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
La gerontodiplomacia
Algunos ítems diferenciales de la administración Opertti nos colocan además de ajenos al reconocimiento de los diplomáticos de carrera, en beneficio de los políticos, como «raras-avis» en el planeta. Tenemos el agregado civil y comercial más viejo del mundo, cumpliendo funciones en un mercado por el que competimos: Israel. El contador Samuel Hendel, tiene 82 años de edad, carece de carrera diplomática, y sus logros en tierras judías aún están por conocerse.
Entretanto, el reclamo de la colectividad uruguayo-judía para tener un cónsul en Tel Aviv, aún no tiene presupuesto asignado.
Más curioso aún es el tema de una categoría harto obsoleta: en relación a nuestra población, tenemos la mayor cantidad de agregados civiles especiales del mundo, amén de ser los últimos que mantenemos la función.
La diplomacia moderna carece de este cargo, que a los uruguayos nos cuesta unos 400.000 dólares anuales. Diez de estos cargos están distribuidos en el mundo, y aunque es imposible determinar qué hacen exactamente, sus apellidos suenan conocidos. Laura Galarza, agregada civil especial ante El Vaticano, es hija del General Ricardo Galarza: ahora será nombrada en un mejor cargo, en la FAO.
En Gran Bretaña, está Waldemar Tarigo. En México, Danubio Torres. También Schubert Flores Vasella, el operador político de Lacalle en Buenos Aires.
Las damas
Uruguay es, además, el país americano con mayor cantidad de agregaturas civiles diplomáticas en manos femeninas. Todo un orgullo a no ser porque las damas no son diplomáticas. Aunque sólo dos son rentadas, todas las demás tienen pasaporte diplomático y se eximen de impuestos locales.
En Italia, por ejemplo, teníamos dos rentadas: Sylvia Irrázabal, y la citada Galarza, Pero otras mantienen cargos «honorarios», por razones menos patrióticas: se benefician de las exoneraciones tributarias que les permite el pasaporte diplomáticos. En ese beneficio están, entre otras: Clara D´Amicis, viuda del Embajador Carlos Giambruno, quien era nuestro jefe de legación en Suiza.
Helene Dabbadie, viuda del Embajador Galbiatti. Graziella Dubra, representante ante la FAO. en Roma, y ante El Vaticano.
Lidice Gómez, auxiliar de servicio de la legación uruguaya en Roma, que además, está inhibida de acceder al cargo, en tanto es la esposa del uruguayo Guzmán Carriquiri, con alta jerarquía en El Vaticano.
Margarita González, doctora en Medicina, asignada en Roma, es la única agregada «médica», que tenemos en el exterior.
Ana María Larrañaga es el caso más curioso, agregada civil en Turismo fue designada por Benito Stern, bajo motivo reservado.
Ãoquis también
De las curiosidades que deja en cargos Opertti, está la de Augusto Wild Aiçaguer, 69 años, asesor cultural de la Cancillería: cobra sueldo sin concurrir al Ministerio, nadie sabe cuál es su verdadera función. Fue cónsul en Rio de Janeiro y embajador en Israel. En 1996 debió ser adscripto (traído del exterior), por razones jamás reveladas. En la página web de la Presidencia de la República (sección Autoridades-Poder Ejecutivo-Ministerio de Relaciones Exteriores), aparece como una de las tres autoridades de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio, pero ni las máximas jerarquías de esa dependencia saben explicar su labor.
Italo Sordo, embajador de la dictadura en Asunción del Paraguay. Después, cargo de confianza de la multinacional GM/Ford. Nombrado
Cónsul General en San Pablo, durante su administración desaparecieron 200.000 dólares del consulado. A Sordo se le inició un sumario cuyo resultado no se hizo público. No obstante, el sumario junto al pedido de venia para su destitución, fueron remitidos al Senado de la República. La venia de destitución «encajonada», ni se trató. Del dinero nunca más se supo. Sordo cobra desde 1996, en el Ministerio, sin concurrir.
En Irán, no estamos
El embajador José Luis Remedi Zunini y el primer secretario Néstor Julio Canessa Albareda, son quienes nos representan en Irán. Pero desde hace más de 120 días contraviniendo todas las disposiciones ministeriales en la materia, Canessa Albareda continúa cobrando como si estuviera en el exterior… pero está en el Hotel Hermitage de Pocitos. El cuñado de Julio María Sanguinetti continúa así su cobro de cuatro mil dólares mensuales, pese a estar en Montevideo, donde le correspondería una cifra sensiblemente inferior. Canessa Albareda había sido sancionado anteriormente con exigencia de abandonar sucesivos cargos en Alemania y Malasia.
En Brasil: estamos
El Estatuto del Servicio Exterior, Ley 14.206 Art. 40, dice que sus funcionarios «no podrán ser destinados nuevamente a cumplir funciones en un mismo país, hasta que hayan cumplido un período de cinco años de servicio en el exterior en otro diferente».
Juan Antonio Remedi Silva, ministro de Servicio Exterior, Escalafón M, Grado 06 es la excepción: desempeña por segunda vez consecutiva el cargo de cónsul general en San Pablo.
Remedi había llegado incluso a solicitar su «adscripción» (retorno anticipado al país), pero después de pensarlo, este cuota política del senador Carlos Julio Pereyra, pidió ser restituido, algo expresamente prohibido en el reglamento. Remedi ha usufructuado además, de los beneficios tributarios que ya usó (para importar autos, etc.) como si se tratara de otra persona: con su reelección adquirió una segunda tanda de artículos del más alto valor, exonerados.
El caso «Queirolo»
Otro legado que deja Opertti, es la designación de la cónsul en París, Estela Queirolo, hija del comandante en jefe del E
jército de la dictadura, Luis Vicente Queirolo, había sido sancionada por «falta grave» cuando ejerció el consulado uruguayo en Nueva York. Acusada de 24 cargos, en su mayoría irregularidades económicas, las normas del servicio exterior establecen que nunca más debería manejar dineros públicos: Laura Queirolo fue habilitada, por supuesto.
La cónsul en París tiene cerca a su esposo también sancionado por irregularidades con fondos públicos: Julio Tealdi, nombrado «Consejero» ante el gobierno de Bélgica. Tealdi fue Cónsul General en Nueva York donde se le comprobó «irregular manejo de fondos del Estado», según los sumarios administrativos 038/995 del 15/12/95, y 001/995 del 4 de abril de ese año.
Tealdi ostenta el récord de haberse adueñado del dinero ahorrado por compatriotas residentes en Estados Unidos para comprar un monumento en bronce de José Artigas, a instalarse en una plaza neoyorquina. Aunque el dinero fue finalmente devuelto… con cheques sin fondos.
Del estribo en Paraguay
El nuevo embajador en Paraguay, Carlos Orlando, dijo a LA REPUBLICA que el asunto en Asunción está laudado. Sin embargo las circunstancias que rodearon la destitución del anterior embajador, el pachequista Mario Mateo Cantón, aún están por dilucidarse del todo. El tema central, que causó indignación en Paraguay fueron las denuncias por irregularidades con los dineros de una colecta pública para restaurar la escuela Solar de Artigas, en Paraguay.
Cantón y su esposa realizaron una colecta solicitando a empresas paraguayas y uruguayas, colaboraciones en efectivo para construir un comedor en dicha escuela del país guaraní. Juntaron más de 83.000 dólares, pero la construcción ordenada era de tal precariedad que el comedor nunca funcionó. La situación estalló cuando una de las donaciones para la escuela, un cheque por mil dólares, fue cobrado por una joyería de Asunción, cuyo dueño declaró haberlo recibido de la señora «de la embajada que renovó su atuendo».
Las evidencias fueron tales que se ordenó una investigación administrativa, pero Opertti archivó el caso.
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