ENTREVISTA VICTOR LISSIDINI (EX DIRECTOR NACIONAL DE ADUANAS)

Lissidini: "Tengo la sensación de que hay políticos que tienen alguna conexión con la mafia del contrabando"

En su despacho jurídico de la calle Paraguay, el doctor Víctor Lissidini, recibió a LA REPUBLICA sin traje ni corbata, vestido con la informalidad que permitía este 2 de enero, encuñado en una suerte de «fin de semana largo» con el que se inició el nuevo año. Un poco menos delgado que a su salida de la prisión de Colonia, pero tan inquieto como en los días en que encabezó los principales operativos en la lucha del contrabando en el Uruguay, el ex director de la DNA no dudó en calificar como un «disparate» el que no se lograra extraditar al prófugo aduanero Adolfo Gil Ribeiro.

Lissidini recordó su vinculación con el operativo de la Zona Franca de Rivera y no dejó de observar que tan sonado caso no haya implicado ninguna acción judicial en Brasil, donde se cometía el contrabando, aunque su mayor preocupación es que, al no poder traer a Uruguay a Gil Ribeiro para interrogarlo, no se podrá aún saber quiénes estaban arriba de ese funcionario aduanero con pase en comisión en el Parlamento, al que considera una pieza muy chica del engranaje.

 

«Llama la atención que en Brasil no se procesó a nadie»

-Dr. Víctor Lissidini, usted era director nacional de Aduanas cuando comenzó a procesarse el caso en el que está implicado el aduanero Adolfo Gil Ribeiro, cuya extradición no fue otorgada por la Justicia brasileña, ¿cómo fue ese caso para la Aduana?

-El caso ya había pasado cuando yo asumo como director nacional de Aduanas. En ese momento estaba en manos del doctor Eduardo Miguel Basil, juez letrado de Rivera. La investigación tuvo su comienzo en la DNA, según me dijeron entonces los funcionarios aduaneros, para pasar luego a la órbita de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia. Se descubrió una maniobra por la que se llevaba mercadería -concretamente cigarrillos- que estaba en tránsito en Uruguay y se introducía como contrabando en Brasil.

-¿De qué monto era esa operativa?

-Estamos hablando de millones de dólares en tabaco que iba a Brasil… Como consecuencia de eso hubo una cantidad enorme de procesamientos, que incluyeron a funcionarios aduaneros, funcionarios policiales, particulares, el encargado de la Zona Franca de Rivera, se hizo una intervención de la Zona Franca. Es un complejo expediente donde hay miles de fojas por las que aún hoy varias personas se encuentran procesadas con prisión, aunque todavía no habían sido condenados, hasta la última información que tuve sobre el tema.

-¿Usted participó directamente de la investigación?

-En su momento yo me acerqué al Juzgado de Rivera para ver qué otros elementos podíamos aportar desde la DNA para la investigación y el esclarecimiento de esta maniobra delictiva, que en Uruguay es contrabando de exportación y sólo en Brasil puede ser tipificada como contrabando en sí… Eso llama un poco la atención, porque hasta donde yo sé, la Aduana brasileña no tomó intervención y no hay un solo procesamiento del otro lado de la frontera, que era donde realmente el daño se infligía.

 

-En este caso dos personajes se transformaron en las «estrellas» del caso: el empresario Ivo Da Rosa y el aduanero Gil Ribeiro. En el caso de Gil Ribeiro se produjo todo un escándalo por sus conexiones políticas, concretamente con el Foro Batllista, que le habían permitido obtener un pase en comisión en el Parlamento…

-Sí, tenía un pase en comisión que había vencido en el mes de marzo.

-Usted era un hombre de confianza en el Partido Colorado, ¿no dijo nada en la interna partidaria ante esa aparente conexión?

-No, en la interna no dije nada. Seguí investigando para confirmar qué conexiones podía haber en el asunto de la Zona Franca de Rivera. Tuve conversaciones con varios aduaneros, los cuales me justificaron el actuar de los funcionarios que habían sido procesados, porque en definitiva entendían que no se le hacía daño al Uruguay y que si bien era un contrabando de exportación, era mercadería que estaba en tránsito… Pero, bueno, se falsificaron sellos y una cantidad de documentación para que la mercadería pudiera entrar más o menos bien en la República Federativa de Brasil… Pero aquí hay un tema crucial y es que, a mi entender, el juez que estaba actuando en la causa debía seguir actuando y así lo dije públicamente entonces. Primero, porque tenía conocimiento de un expediente muy complejo de una maniobra muy delicada porque había que desentramar todo un hilo de conexiones de funcionarios aduaneros y policiales…

-Que no se suscribían solamente al departamento de Rivera, ¿no?

-No tenga la menor duda. Entonces, hubo allanamientos que fueron ordenados por el doctor Miguel Basil en Zonas Francas del Sur, específicamente a un usuario de la Zona Franca de Colonia, por lo tanto, los tentáculos de esa operativa de Rivera llegaban mucho más lejos.

-Mirando los hechos en proyección, ¿usted considera que el retiro del juez Miguel Basil del caso, luego de aquel confuso hecho del atentado y las presiones que se ejercieron de una u otra forma, estuvo cargado de otras intencionalidades o intereses?

-No. No puedo hablar de intencionalidades, puedo hablar de hechos. Y los hechos son absolutamente concretos. El juez Miguel Basil, que entiendo yo que debía haber seguido en la causa, lamentablemente no siguió.

-¿Y a partir de entonces la causa no prosperó?

-No sé en qué está la causa actualmente, pero no ha habido avances…

 

«Gil Ribeiro era una pieza muy pequeña en todo el engranaje»

-Fue exactamente cinco días después que el juez Miguel Basil dejó la causa que apareció Gil Ribeiro…

-Sí, apareció Gil Ribeiro en una forma absolutamente casual, además. Nosotros seguimos todo el procedimiento administrativo cuando en primera instancia se pide la extradición de Gil Ribeiro.

Yo personalmente fui incluso al Ministerio de Relaciones Exteriores, al Departamento Jurídico, donde me mostraron que en 24 horas se había hecho absolutamente todo el trámite a efectos de que en definitiva poder hacerlo volver al Uruguay para saber quiénes estaban arriba de esa operación. Porque una cosa que yo tengo clara, a través de conversaciones que he tenido con funcionarios aduaneros, es que Gil Ribeiro era una pieza muy pequeña en todo el engranaje operativo de la Zona Franca.

-¿Alguna vez tuvo la oportunidad de hablar con Gil Ribeiro?

-No, lamentablemente nunca. Hubiera querido, porque este sistema operativo que utilizaron en la Zona Franca de Rivera se podía haber dado en otro lugar, por lo tanto era absolutamente imprescindible conocer la metodología para poder adelantarnos eventualmente a otros lugares donde se pudiera hacer la maniobra.

-Usted dice que Gil Ribeiro es una pieza pequeña de la operación. ¿Está hablando de una gran mafia del contrabando de cigarrillos?

-Por supuesto, estamos hablando de decenas de millones de dólares.

-¿Es algo que en la medida que no se pudo saber quién estaba arriba de Gil Ribeiro sigue estando vigente hoy?

-Posiblemente el sistema operativo debe haber cambiado, naturalmente debe haber cambiado.

Hoy los cigarros vienen de Paraguay, lamentablemente ingresan legalmente al Uruguay, pero creo que la gran mayoría es introducida ilegalmente al Brasil donde tienen un gran mercado.

-Usted siguió el expediente del caso. Parece claro que el empresario Ivo Da Rosa luego de ser capturado pudo ampararse en su condición de ciudadano brasileño para evitar la extradición, pero en el caso de Gil Ribeiro eso no era así; sin embargo, luego de un trámite que se i
nició en abril y terminó el pasado 18 de diciembre, el Supremo Tribunal Federal de Brasil no otorgó la extradición del aduanero requerido. Incluso en Brasil se habló de «falta de voluntad política» uruguaya para obtener la extradición.

-Creo que hay que buscar a los responsables de que el trámite no haya concluido como debía, es decir, con la extradición de Gil Ribeiro. Primero se dijo que tenía doble nacionalidad, lo cual luego fue desmentido.

Y creo que estaban dados todos los elementos a efectos de lograr la extradición y llegar al esclarecimiento de un hecho verdaderamente lamentable para el país.

«Sin ley de partidos puede pensarse que son financiados por delincuentes»

 

-Usted se alejó de su cargo y poco tiempo después terminó siendo procesado por un Juzgado de Colonia, departamento al que, como usted decía llegaban los tentáculos de la maniobra de Rivera. ¿Tuvo algo que ver una cosa con la otra?

-No, yo creo que no tuvieron absolutamente nada que ver. Nosotros hicimos una enorme cantidad de operativos en Colonia. Finalmente en uno de los diez mil procedimientos que se hicieron, supuestamente yo di una orden para que un informante hiciera un operativo aunque realmente no fue así, pero quedó la palabra del informante, el capitán de navío Navarrete, contra la mía. Navarrete hace unos veinte días por un tema que nada tiene que ver con la Aduana, tuvo un tribunal de honor y fue dado de baja con deshonor y se le quitó el grado y la jubilación.

-Navarrete hizo un libro donde no habla bien ni de usted ni de alguno de sus asesores…

-Pero el libro es una sarta de disparates y mentiras que son difícilmente contestables, porque dice verdades a medias que terminan siendo mentiras y flagrantes mentiras. La verdad es que no da ni para contestarle…

-Volvamos al tema de las extradiciones. Ivo Da Rosa no pudo ser extraditado por su doble nacionalidad y Gil Ribeiro no fue extraditado por razones en las que, según nos dice, deben ser buscadas las responsabilidades, en lo que deja flotando la duda de si hubo algún tipo de interés político en no extraditarlo. ¿Hay una vinculación entre el contrabando y la política?

-Mire, yo no tengo forma de probarlo y es un tema que queda como una deuda pendiente del Uruguay mientras no se haga, realmente, una ley de partidos políticos por la cual sepamos cuál es el medio de financiación de los partidos políticos. Mientras tanto nos queda ese sabor amargo de poder llegar a pensar que las campañas políticas pueden ser financiadas por delincuentes. Lamentablemente de los cuatro proyectos de ley presentados ninguno se convirtió en ley, por lo tanto nos espera, seguramente, otra elección sin una ley sobre la financiación de partidos políticos.

-¿Luego de su experiencia de lucha contra el contrabando desde la Aduana y dada su condición de militante político, aunque no tenga pruebas, qué sensación le queda al respecto?

-La sensación que me queda, lamentablemente, es que hay protagonistas políticos que tienen alguna conexión con mafiosos del contrabando. *

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