IMM buscará alternativas para evitar aumento del precio del boleto urbano
El gasoil, combustible utilizado por el sector del transporte, experimentó un incremento del 7,45%, resuelto ayer por Ancap (Ver Economía).
No obstante, los usuarios de este servicio deben quedar tranquilos, porque según anunció el director interino de la División Transporte, Máximo Olagurre, no existe la intención por parte de la comuna de realizar un ajuste al boleto, más allá que el incremento incide en la ecuación final.
Pero la comuna pretende ir más allá. Aprobó recientemente la aplicación del boleto local para las zonas de Colón, Piedras Blancas y Maroñas, donde el usuario del transporte urbano podrá viajar desde dichas centralidades hacia el límite departamental con un boleto cuyo costo será de 7 pesos.
Esta modalidad ya se viene aplicando en las zonas del Cerro y Paso de la Arena, y el usuario del transporte en vez de pagar $ 13,50 por viajar en un trayecto corto, lo hará por casi la mitad del precio.
Por ejemplo, quienes tengan que viajar desde Piedras Blancas a Puntas de Macadám o Toledo Chico, pagarán solamente $ 7 a partir del próximo 10 de enero, cuando entre en vigencia el boleto local en dichas centralidades.
Mientras tanto, en las instalaciones de la Intendencia capitalina se desarrolla una mesa de negociación del transporte con la participación de empresarios, trabajadores y autoridades municipales.
Esta tripartita se reúne periódicamente desde hace dos meses, y en la misma se aborda además del tema salarial, la reestructura global del sector que tiende a un incremento de choferes-cobradores para buscar la disminución en el número de trabajadores y de esa forma llegar a la ecuación de 4 personas por coche.
El director interino de Tránsito sostuvo que se pretende no interrumpir la negociación para llegar a una salida, ya que «no queremos que los montevideanos se queden sin transporte».
Olagurre reconoció que lógicamente este aumento en el precio de los combustibles incide en los costos, ya que es un factor más que se agrega en la ecuación, pero anunció que igualmente no aumentará «en un principio» el precio del boleto.
El jerarca manifestó que existe la convicción de que el usuario no puede pagar un boleto más caro y que cualquier incremento conspira contra el número de pasajeros en el sistema.
Autoridades municipales, empresarios y trabajadores coincidieron en que «la tarifa no es solución para el transporte».
Dentro de la reestructura del sector, se maneja como un elemento positivo la instrumentación del Fondo de Reconversión del Transporte.
Incluso, dentro de la mesa de negociación, existe la tendencia de aplicar un nuevo sistema para el sector donde se incremente la cantidad de conductor-cobrador que desarrollarán su trabajo en micros.
Según se pudo saber, las empresas pretenden llevar esta modalidad a prácticamente la mitad de las unidades, mientras que los trabajadores, plantearon aumentar esta modalidad hasta un 7%.
Esta nueva fórmula de conductores-cobradores todavía no fue aprobada y estará en la mesa de negociación, conjuntamente con la reivindicación salarial. En este caso, los trabajadores solicitan un ajuste del 100% en base al Indice de Precios al Consumo (IPC) en el período abril-diciembre 2003 y la firma de un convenio a 4 años para cumplir con un aumento del 11% correspondiente a junio 2002 a abril 2003.
Hay algunas empresas, como Cutcsa, que ya hicieron sus reestructuras.
Pero en el caso de las cooperativas, todavía deben reducir aún más el número de trabajadores para alcanzar el número de personal requerido. Algunas de ellas andan por 5,25 personas por coche y este guarismo se podrá llegar mediante la compra de acciones que estén a la venta por parte de los propios cooperativistas. Según explicó el integrante de la Asociación de Obreros de Cooperativistas del Transporte (Ascot), Hugo Bosca, en dicho sector se produce un retiro de accionistas por parte del 3,5% anual. Este retiro de cooperativistas se produce por la creciente emigración y la jubilación de sus integrantes.
Lo que se hace actualmente con las acciones en venta, es colocarlas en el mercado. Con la reestructura, la intención es que sean los propios cooperativistas, quienes adquieran esas acciones y de esa forma se logra bajar el número de trabajadores.
Hoy día una acción en una cooperativa del transporte tiene un costo promedio de U$S 25 mil.
Por su parte, en Cutcsa, desde mediados de la década de los noventa no se producen ingresos de empleados. *
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