Al fin de año, los números de la economía dieron un respiro a su administración

Batlle inicia 2004 confiado en que Uruguay "atravesó la tormenta"

«Yo quiero decir, entonces, que realmente no solamente el país ha sorteado la crisis, sino que mucho más, el país se ha demostrado a sí mismo que puede crecer; que puede salir de la crisis con fuerza, que puede enfrentar los problemas más difíciles, que tiene un camino para seguir adelante», reiteró Batlle en el correr del último mes del año.

Tras la cumbre de presidentes del Mercosur, realizada en Montevideo la semana previa a Navidad, Batlle inició unas breves vacaciones (hasta el 10 de enero) con un mayor optimismo en comparación a diciembre de 2002.

Los números no le fallan: crecimiento del Producto Interno Bruto del 5%, inflación de 7 a 9%, incremento del salario real de 1 a 2%, las tarifas según los costos, un aumento de las exportaciones del 15 al 20%, y el anuncio de la creación de 50 mil puestos de trabajo.

La base para poder llegar a estos guarismos fue posible  según el gobierno  por una serie de medidas que tomó el gobierno desde mediados de 2002 y durante este año. «El respeto de los derechos de propiedad, el respeto de las reglas de juego en materia legal, en materia de moneda, en materia tributaria, el respeto por la independencia del Banco Central. Y cuando hablo de las características de la salida de la crisis, hablo de un manejo fiscal ortodoxo, un manejo monetario ortodoxo, de las finanzas de las empresas públicas bajo control, un camino de solución a la crisis bancaria y también en este caso no un camino sino una solución a la deuda pública del Estado», enumeró Batlle.

Mes a mes, el gobierno fue dando pasos durante este año que encaminaron la situación a que en diciembre los índices de producción dieran en alza, en tanto que el desempleo, la inflación y el déficit fiscal bajaran.

El primer gran paso para el Poder Ejecutivo fue el acuerdo que se alcanzó en febrero con el Fondo Monetario Internacional. «Hemos atravesado la tormenta que no ha sido causada por nosotros (sino) un viento que vino desde afuera», decía Batlle por esos días a la hora de evaluar el resultado de la negociación.

Ya en las puertas del invierno, el gobierno logró dos nuevos puntos a su favor: en mayo se concretó la declaración de país libre de aftosa con vacunación, luego de dos años de lucha contra este virus; y se logró exitosamente el canje de la deuda externa uruguaya, con el consecuente descenso del riesgo país de dos mil puntos a setecientos puntos.

En agosto, en tanto, el gobierno concretó uno de sus principales anhelos: subasta los servicios del Aeropuerto de Carrasco. Además, la operativa superó las expectativas gubernamentales. En la administración Batlle se estimaba que los servicios serían rematados en unos 17 millones de dólares (la base era de 15 millones), pero finalmente fueron 34 los millones de dólares que puso el consorcio italiano, estadounidense y argentino que tendrá los servicios durante 20 años. Uno de los responsables del grupo es Eduardo Eurnekian, procesado en su momento en Argentina por evasión al fisco.

Durante ese mes, también comenzaba a crecer la recaudación de la Dirección General Impositiva, lo que fue señalado como el principio del crecimiento.

Será por las buenas perspectivas que veía el gobierno, que por esos días hizo de forma calmada, sin trauma alguno, el cambio más importante del gabinete de Batlle: salió Atchugarry del Ministerio de Economía e ingresó en su lugar Isaac Alfie, un economista ortodoxo, a quien desde el sistema político se le pidió un diálogo constante para tomar las medidas.

Ya por esos días, funcionaba a pleno el Hipódromo de Maroñas, otra inversión en la que Batlle tenía esperanzas por la generación de empleo.

Noviembre trajo las últimas noticias positivas para el gobierno, cuando se informó que en 2004 se llegará a un nivel récord de exportaciones.

 

En contra

Pero a Batlle no todo le salió como esperaba. Entre setiembre y octubre debió enfrentar conflictos con funcionarios del Estado por todas partes. El mayor fue el de Salud Pública, que culminó con el gobierno cediendo en gran parte a los reclamos de los trabajadores.

Le siguió un conflicto con los funcionarios del Poder Judicial, donde también se contempló reclamos. Por último, Batlle tuvo su conflicto en casa, cuando los funcionarios de la Presidencia  en demanda de una reestructuración de escalafones  realizaron durante una semana paros de quince minutos en el hall del Edificio Libertad.

En diciembre, la decepción mayor para el gobierno, fue el resultado del referéndum por la ley de Ancap. El 62% de los habilitados para votar dijeron SI a la derogación de la ley que habilitaba al ente petrolero a asociarse con privados.

Las dificultades para Batlle también estuvieron en el plano internacional. Su alineación con Estados Unidos (en abril se reunió con Bush por tercera vez en su mandato) llevó a que se distanciara de sus socios mayores del Mercosur: Argentina y Brasil. Dicho alejamiento quedó patente en la última cumbre realizada en diciembre en Montevideo cuando ninguno de los dos presidentes se reunió en privado con Batlle.

Esto generó la reacción del gobierno uruguayo, y terminó generando una tensión con la administración del argentino Néstor Kirchner.

Pero el enfrentamiento Batlle-Kirchner no solo se debió a diferencias sobre el futuro del Mercosur, sino en especial por el trato de una desaparecida argentina durante la dictadura uruguaya. Es en este plano donde Batlle tuvo aciertos y errores.

El 10 de abril, un día antes que se celebrara el día de los caídos en defensa de las instituciones, Batlle firmó el informe final de la Comisión para la Paz, donde se realizaba un estado de situación de los desaparecidos durante la dictadura, y además reconocía oficialmente el terrorismo de Estado que imperó por esos años.

Pero pese a esta medida, con el transcurso de los meses se confirmó una defensa de los militares acusados de violar los Derechos Humanos durante ese año. Sobre fin de año, el incidente con el juez Alejandro Recarey, que investigaba la desaparición de Elena Quinteros, fue el hecho más importante. A ello se le sumaba las trabas para la investigación sobre el destino de la nuera del poeta argentino, Juan Gelman. Por este caso es que Batlle y Kirchner estuvieron enfrentados. Pero las relaciones diplomáticas alcanzaron su punto de mayor deterioro cuando LA REPUBLICA confirmó que el gobierno uruguayo había designado al capitán de navío Juan Eduardo Craigdallie como agregado naval en Buenos Aires. La protesta formal argentina dejó sin efecto dicho nombramiento.

 

Perspectivas

En una de sus últimas apariciones públicas, el Presidente se mostró muy optimista respecto al futuro del país para 2004 que comienza. Sin embargo, no aparecen grandes medidas para un año que estará dominado por la campaña electoral, a la que el gobierno no quiere sumarse pero finalmente, se deberá integrar por imperio de los hechos.

Batlle realizó sólo una advertencia para este año, que va directamente a sus correligionarios: «Si nosotros cometiéramos el error de creer que aumentando el gasto, vamos a aumentar los votos del que aumenta el gasto, estamos perdidos y estamos haciéndole un daño enorme al país». *

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