"Ningún periodista de los que trabajan en los medios que yo he venido criticando me llamó"
Gabito pese al muy mal momento que está atravesando, no pierde la calma y mucho menos el buen humor, por más que el tema reviste una gravedad bastante inusitada, al menos para nuestro medio, desacostumbrado a estas prácticas, para con quienes tenemos el deber de informar y en el caso de nuestro colega, quien se ha dedicado a informar e investigar específicamente la parte política de nuestro fútbol. Haciendo zapping con el control remoto Ricardo Gabito recorre los informativos de los canales y expresa: «Â¡Te das cuenta… nadie da pelota a un tema de tal gravedad! porque esto no es un atentado a Gabito, es un atentado al periodismo uruguayo. Es lamentable, pero alguien debe haber dado orden de no decir nada».
Entre tanto el teléfono, a un costado de la cama no ha parado de sonar. Y así ha sido durante toda la jornada. Gabito no hizo excepciones y pese al cansancio y el estado de shock vivido atendió a los medios de prensa, amigos, familiares y a muchos colegas.
El teléfono interrumpe una vez más la charla… «Son los amigos, los colegas que me quieren» señala esbozando una sonrisa.
Momentos después Gabito decide no atender más el teléfono y «ordena» a María Isabel, su esposa, «no quiero más llamadas, vamos a hablar de este tema».
Los datos principales sobre el incidente ya los conocemos pero vale la pena repasar los minutos previos al ataque. Gabito fue a TV LIBRE a hacer su programa «Intocables». Posteriormente se trasladó a la zona céntrica para participar de un programa radial en una emisora de FM que lo quería entrevistar y una vez finalizado el mismo regresó en ómnibus a su domicilio. Se bajó en 8 de Octubre y José Batlle y Ordóñez y caminó hacia su casa. Pero antes de ingresar al edificio donde reside, un desconocido saltó desde las sombras, se le acercó por la espalda y sin mediar palabra le efectuó un disparo, hiriéndolo en la pierna izquierda. Posteriormente el atacante fugó por calle Joanicó y Gabito, al ver que sangraba en forma abundante decidió trasladarse por sus propios medios al sanatorio Impasa.
Ricardo ¿temías por el tipo de periodismo que realizás que en algún momento podía suceder un hecho de estas características?
No, sinceramente pensé que esto en Uruguay no se podía dar. Incluso en el programa de radio que había estado ese mismo día, me habían preguntado si alguna vez había sido amenazado y dije que no, porque en realidad jamás me pasó. Había destacado incluso que mi trabajo era respetado, más allá del estilo que empleaba y por encima de las discrepancias que generaba este tipo de periodismo que hago. Creía que estas prácticas sucedían sólo en otros países como Colombia, Paraguay, donde la vida del periodista no vale nada.
¿Tenés la certeza que fue un ataque y no un hecho aislado o intento de robo que obligó al atacante a huir?
No, no es un robo y esto es claro. La persona que vino por la espalda me estaba controlando. Incluso he confirmado un detalle que vale la pena señalar. Cuando salí del canal en la calle Democracia 1770, próximo a las 21.15, estaba estacionado un VW Gol blanco con dos personas adentro que no pude distinguir por la lluvia. Ese mismo auto o al menos uno de esas mismas características estaba cerca de mi casa cuando regresé. En ese momento me llamó la atención pero no le di mayor importancia. Cuando este sicario me disparó y huyó, yo fui sangrando a tomar un taxi. En ese momento veo al auto blanco partir rumbo a Centenario, seguramente a levantar a quien me había disparado. Es evidente que fue premeditado, es un mandado hecho por un profesional que sabía lo que hacer.
Entonces este hecho te confirma de algún modo que las denuncias que realizas permanentemente molestan a algunas personas vinculadas al fútbol…
Claro, esto me confirma plenamente que todas las denuncias que he venido haciendo en este tiempo, molestan a mucha gente, sobre todo a los que me mandaron un sicario para que me pegara un tiro por la espalda, de noche y en la puerta de mi casa, en una actitud cobarde. Además, es claro que la orden que le dieron no era matarme, porque estuvo varios metros detrás de mí y sin embargo apuntó adonde debía apuntar. Esto fue un aviso, quizás para que no me metiera más a investigar hechos que quieren que no se investiguen. Pero voy a seguir haciéndolo porque amo esta profesión y esta línea de trabajo que elegí.
¿Te sorprendió que algunos medios de prensa desconocieron la noticia tanto a nivel policial, o como un ataque perpetrado contra un periodista deportivo ?
En parte sí y no tanto. Hay una cantidad de medios de todas partes del país que me han llamado, colegas que se han solidarizado conmigo. Pero me llama un poco la atención por ejemplo que algunos informativos de televisión y algunos programas de radio no hicieron referencia al hecho. Acá hay un hecho grave porque por primera vez en este país, al menos que yo tenga conocimiento, un sicario le dispara a un periodista y por la espalda.
Me llama muchísimo la atención además, que ningún periodista, de los que trabajan en los medios que yo permanentemente he venido criticando me haya llamado. No pido que me rindan pleitesía pero me confirma que el poder sigue ejerciendo y se sigue pagando con silencio este tipo de hechos, que son deplorables desde todo punto de vista.
Dijiste que mucha gente de prensa vino a verte. ¿la gente del fútbol se arrimó a expresarte su solidaridad ante este hecho?
A excepción de dirigentes de clubes, ninguna autoridad de la Asociación Uruguaya de Fútbol, ningún miembro del Consejo Ejecutivo y de ningún estamento del fútbol tuvo la gentileza de comunicarse o venir a verme. Creo que son mensajes sintomáticos de esa estructura que permanentemente vengo denunciando, por el manipuleo que está haciendo toda esa mafia enquistada que está metida allí. Quizás aquellos dirigentes que se han enriquecido con el fútbol y que siguen haciendo plata con él, interiormente ante este hecho están disfrutando.
Pero si piensan que con esto van a hacerme cambiar mi posición, están equivocados. Voy a volver a trabajar con las mismas ganas, con el mismo compromiso de siempre porque estoy convencido que el fútbol uruguayo está en manos de una mafia.
¿Qué sacás en definitiva de todo este lamentable episodio que te tocó vivir?
Esta bala la tengo yo, pero el tiro se lo pegaron a todos los periodistas de este país.
Lo que pasa que hay algunos que están en situación más cómoda económicamente, otros que están comprometidos con el poder que gobierna en forma monopólica este fútbol, que quizás piensan que nunca les va a tocar porque están de ese lado. No deseo que les ocurra ningún hecho de estas características pero hay que tener en claro que hay un principio de solidaridad que debe ser mancomunado y de respeto.
Es la primera vez que atacan a un periodista por la espalda y el hecho para algunos paso desapercibido. Realmente lamentable.
La bala sigue alojada en la pierna de Gabito y los médicos que lo atendieron le dijeron que no había necesidad de una intervención quirúrgica. Quizás hoy mismo Gabito sea dado de alta para su recuperación domiciliaria.
Detrás queda un episodio que debe ser investigado, porque un hecho de estas características no puede pasar desapercibido para nadie por más que haya quienes se empeñen en silenciarlo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad