Foch, Braga y Magalhaes
A sus 81 años Enrique Foch no tiene ningún prurito en declararse «blanco como hueso de bagual», pero no oculta ni su amistad ni su simpatía con el general Esteban Cristi y el brigadier José Pérez Caldas, reconocidos como «duros» durante la dictadura militar. En su momento «y sólo por razones de amistad» hizo favores a Goulart, a Wilson Ferreira Aldunate, a Alembert Vaz, a Cristi y a Pérez Caldas. «Soy pobre, ni casa tengo, por lo tanto nada de lo que hice fue para beneficiarme personalmente, sino, por el contrario, porque amo a mi país. Sin embargo nunca estuve de acuerdo con las torturas o cosas por el estilo y más de una vez me peleé por eso».
Asegura: «No podía tener otro vínculo más que la amistad porque yo era bagayero». Sin embargo tiene un pasado como aviador militar, voluntario con la Francia Libre que le valió un reconocimiento del presidente Charles de Gaulle combatiente en el Africa Ecuatorial y vendedor de tierras. Un verdadero sobreviviente. Después que Goulart fuera depuesto, con él se asilaron varios integrantes de su gobierno. Entre ellos Claudio Braga, ex diputado por el estado de Pernambuco, que se convirtió en su representante en Argentina y a la vez apoderado y administrador de los negocios del ex presidente en ese país. Braga fue visto en Paso de los Libres, la tarde antes de morir Goulart, pero extrañamente no se acercó a saludar a su amigo. Sin embargo llegó a la estancia La Villa apenas a la mañana siguiente de la muerte. Un peón de apellido Pérez Pérez, que limpiaba el baño contiguo a la habitación donde Jango yacía, declaró haber visto a Braga retirar un enorme fajo de dólares que Goulart guardaba en un maletín, a pesar que la viuda declaró que «en la estancia no había dinero». Tan así que los gastos de la funeraria fueron pagados por un vecino de nombre Martín Semahn. Ivo Magalhaes, el tercer hombre de esta historia, era ingeniero de profesión y durante el período de Goulart, se desempeñó como gobernador de Brasilia. Ya en el exilio, se convirtió en el apoderado y administrador de los bienes en Argentina, Paraguay y Uruguay. Según la denuncia recientemente presentada por el abogado Rafael Barla en el Juzgado de 4º Turno de Maldonado, Magalhaes «fue quien sustrajo las acciones de Sun Corporation propietaria de una estancia en Paraguay– por valor de 20 millones de dólares. Los documentos estaban en una maleta debajo de la cama de Goulart en la estancia El Milagro de Maldonado. Foch asegura que «este ingeniero fue el que hizo todos los nexos con el gobierno militar uruguayo y la empresa que construyó la represa de Palmar. El pagó varias coimas y terminó vinculado a los militares».
El último relato hace sonar una alerta en la cabeza del cronista: «Más de una vez oí de oficiales del ejército que su nombre se vinculaba, por alguna razón que desconozco, al crimen de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz».
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