Rechazo a expresiones de Ramela y reacciones dispares por Craigdallie
La confirmación del nombramiento de Craigdallie y las expresiones de Ramela provocaron el rechazo inmediato del gobierno argentino y una fuerte controversia en las relaciones internacionales de Argentina y Uruguay.
A nivel de los partidos políticos uruguayos, tanto el Encuentro Progresista como el Partido Nacional cuestionaron la actitud del gobierno uruguayo en el conflicto diplomático entre los países Del Plata.
Ambos partidos consideraron de gravedad el manejo dado por el gobierno nacional a declaraciones que calificaron de «imprudentes» e «impresentables». Hasta se reclamó por parte del senador nacionalista Jorge Larrañaga la inmediata renuncia del asesor presidencial Carlos Ramela, por sus declaraciones.
«No puede ser respaldado por el Presidente de la República. Un funcionario no puede decir lo que un presidente no puede decir y lo que un canciller no puede decir. Urgentemente debe procederse a una reunión de los cancilleres de ambos países para buscar eliminar los problemas que ahora tenemos, en el marco de la coherencia. Uruguay no puede -con los problemas internos que tiene- crear más problemas en lo externo», opinó Larrañaga.
Por su parte, el senador Reinaldo Gargano sostuvo que «da la sensación de que el gobierno busca provocar un alejamiento o ruptura con Argentina». Advirtió que se hace necesario «detenerse aquí y no avanzar más en el deterioro progresivo de las relaciones entre ambos países». El senador Rafael Michelini (Nuevo Espacio) expresó que «la designación de Craigdallie en Argentina o en cualquier otro país es vergonzosa, porque quienes representen a Uruguay deberán tener un currículum y antecedentes intachables».
«Personas que están acusadas de violar los derechos humanos debieron no ser nominadas para estos cargos. Independientemente de la actitud de Argentina, los uruguayos tenemos que ser muy cuidadosos en la elección de las personas que nos van a representar», argumentó el parlamentario.
Asimismo, discrepó con Ramela porque entiende que «no hubo intromisión del gobierno argentino en los asuntos de Uruguay», y subrayó que el asesor presidencial «agregó más leña al fuego, porque le faltó tino, ponderación y prudencia». El legislador nuevoespacista propuso que el presidente de la República, Jorge Batlle, «llame a todos para ver de qué manera se puede ayudar a identificar el lugar donde se encuentran los restos de María Claudia García, nuera del poeta argentino Juan Gelman».
En el mismo sentido, el senador socialista José Korzeniak señaló que en materia diplomática «normalmente cada país cuando designa un embajador mantiene una serie de consultas previas con las autoridades de la nación donde será acreditado el representante diplomático, para lograr la complacencia del gobierno de ese país».
Para el parlamentario, «parece difícil que al canciller Didier Opertti y a Batlle se les haya pasado por alto que se trata de una persona a quien los argentinos señalan cómo que mató ciudadanos de ese país». Consideró que Ramela «se ha equivocado» en sus expresiones, y opinó que el Batllismo, Lista 15, «lo está preparando» para que se transforme en precandidato presidencial en las internas del Partido Colorado. Asimismo, el diputado Carlos Pita (Corriente Popular) señaló que tenía un juicio «categóricamente negativo de la penosa actuación del Presidente y de la espantosa función del asesor presidencial». Sostuvo que desde el punto de vista de los logros comerciales es mucho lo que está en juego como para que se vaya al despeñadero por el descalabro de la política exterior nacional».
«No más leña al fuego»
El diputado Gabriel Pais (Batllismo, Lista 15) valoró que lo importante es «quitarle decibeles al conflicto y hacer un esfuerzo por recomponer las históricas y excelentes relaciones que Uruguay tuvo con Argentina».
Agregó que el esfuerzo debe ser de «ambas partes y de todos los involucrados en la situación. Lo peor que se puede hacer es seguir echándole leña al fuego».
«Las partes deben tratar de enviar mensajes de confraternidad y tratar de no incrementar el conflicto, porque hubo declaraciones y actitudes no del todo correctas desde ambas partes, lo mejor es llamarnos a silencio y que por la vía de Cancillería se recompongan las relaciones», consideró Pais.
Por su lado, el diputado Gustavo Penadés (Herrerismo) sostuvo que la designación del capitán de navío «es una decisión del gobierno uruguayo. Mientras que Argentina, por los canales correspondientes, puede informar al gobierno de Uruguay si tiene beneplácito o disconformidad con la designación». En tanto, definió las afirmaciones de Ramela como «absolutamente infelices». «Â¡Basta con esta escalada!», reclamó Penadés, porque «da la sensación de que en lugar de estar viendo a gobernantes y diplomáticos estamos viendo barras bravas».
La única voz discordante fue la del diputado Ricardo Falero (Partido Independiente) quien señaló que el Ejecutivo designó a Craigdallie «en el uso de sus facultades legales y constitucionales y el tema de la violación de los derechos humanos debería estar planteado en la órbita judicial, si correspondiera y allí sí habría un impedimento formal para su designación».
En cuanto a las expresiones de Ramela, señaló que «efectivamente hubo intromisión de Argentina en los asuntos de nuestro país».
Declaración nacionalista
En la víspera se reunió, en sesión extraordinaria, el Directorio del Partido Nacional -presidido por Carlos Cat- ratificó su compromiso con «la defensa de los principios de no intervención y autodeterminación, bases del pensamiento político internacional del Partido Nacional».
Asimismo, rechazó «cualquier acto de injerencia en los asuntos internos del país realizado por el gobierno o autoridades de otros estados» y expresó que la política exterior del país «debe prevalecer sobre personas o visiones políticas sectoriales de modo de evitar que su imagen y el interés nacional se vean seriamente perjudicados».
Reafirman la «histórica posición de que las relaciones internacionales del Uruguay con Argentina deben desarrollarse en un plano de respeto mutuo, de acuerdo a valores que son tradicionales» y reclaman «de los actores políticos nacionales, y en especial del gobierno, la firmeza y la mesura necesarias para restablecer la vigencia de una verdadera política exterior de Estado». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad