Michelini es partidario de analizar "asociaciones parciales para Ancap"
–¿Cuáles son sus conclusiones con respecto al resultado final?
–Es verdad, las cifras finales marcaron un resultado de una magnitud y de una contundencia que superó los pronósticos más optimistas y por ello estamos muy contentos. Para el Nuevo Espacio, la victoria alcanzada en este plebiscito por el SI señala con claridad la derogación de una mala ley y evitó la entrega de Ancap a un privado. Fíjese usted que el socio se quedaría con la gestión de un monopolio primero y luego con un oligopolio en el rubro combustibles, prácticamente a cambio de nada y teniendo a todos los uruguayos cautivos, quién sabe por cuántos años. Las futuras generaciones van a valorar enormemente este esfuerzo de los uruguayos de no quedar atrapados a un único oferente, en el rubro combustibles, por treinta años.
La profundidad del resultado, además ha marcado, de forma inequívoca, una enorme derrota de la conducción de los partidos tradicionales, de su propuesta política y de sus principales figuras.
Esto ha quedado establecido, de forma más que evidente, en los resultados del Interior del país, donde los niveles de adhesión al SI superaron todas las expectativas, marcando un nivel de rechazo y de derrota del liderazgo tradicional de la derecha sin precedentes, incluso en los departamentos asociados de forma más emblemática al poder tradicional.
Los uruguayos no sólo derogaron una mala ley, el resultado del domingo puso de manifiesto la falta de credibilidad política del liderazgo tradicional. Se ha rechazado, en un pronunciamiento histórico, la forma y los contenidos de una propuesta de país agotada y fracasada, que se identifica con la actuación de las principales figuras de los partidos tradicionales.
–Las interpretaciones del resultado dadas por Sanguinetti y Lacalle se refieren básicamente a que los uruguayos rechazaron una ley, restándole trascendencia a otras posibles consecuencias.
–Sí, claro, la respuesta, como siempre, ha sido la de no darse por enterado, la superficialidad de no asumir lo obvio, restándole importancia a la demostración ciudadana.
Sanguinetti y Lacalle han tratado de minimizar el hecho, sonreír y seguir como si nada hubiera pasado. Es insólito intentar ignorar alegremente nada menos que el rechazo expresado por el 62% de los ciudadanos.
En todo caso, esa actitud confirma la soberbia y la enorme brecha que separa ese estilo, esa forma de hacer política, de la opinión y la sensibilidad de nuestra gente. Ignorar un mensaje ciudadano tan claro, es representativo del divorcio que existe entre la orientación política de los partidos tradicionales y las expectativas de la ciudadanía.
–Ahora bien, una vez derogada la ley de asociación, distintos legisladores blancos y colorados reclaman conocer cuál es la propuesta de la izquierda. ¿Qué es lo que propone el Nuevo Espacio para Ancap?
–Esos legisladores parecen mucho más interesados en interpelarnos a nosotros, que asumir la realidad del rechazo que la ciudadanía les ha manifestado el domingo.
Ahora bien, nuestra propuesta es conocida, sostuvimos durante toda la campaña que a nuestro juicio lo que corresponde es, primeramente, establecer un marco regulatorio que marque la política del país y las reglas de juego en materia de combustibles. En ese sentido, hemos apoyado la propuesta de Tabaré Vázquez, acerca de la creación de una comisión que estudie y legisle sobre la matriz energética del Uruguay, incorporando las visiones de las distintas fuerzas políticas, así como las opiniones de las organizaciones sociales más vinculadas a esta discusión.
En segundo lugar, con respecto al futuro de Ancap y para empezar, el ejecutivo debería eliminar de inmediato todos los sobrecostos que representan cerca de un tercio del costo de refinar, sobrecostos que castigan a Ancap de forma inadmisible y que desvirtúan una discusión en serio acerca de su estructura de costos y de las soluciones a ensayar. A ese efecto buscaremos los caminos legislativos para lograrlo.
En tercer lugar, hemos sostenido que debemos estudiar en profundidad, soluciones exitosas a nivel regional, a partir de casos comparables, como el de Chile, que al igual que nosotros no tiene yacimientos de petróleo, pero posee una empresa, que se llama ENAP, propiedad 100% estatal, conducida y controlada por el Estado, pero que actúa en la órbita del derecho privado, y que en sus refinerías, procesa el 85% del combustible que se consume en ese país.
En Chile, paradigma del capital privado, una empresa estatal que funciona de forma equilibrada, en el mercado más abierto de la región, que posee un directorio con visión y formación empresarial, sin clientelismo político, integrado por profesionales del negocio del petróleo y los combustibles, cuya presidencia, vaya casualidad, la ocupa un uruguayo, conocido, que estoy seguro, no tendría ningún inconveniente en brindarnos su colaboración y su asesoramiento.
–¿Eso significa que el Nuevo Espacio es contrario a la asociación?
–No tenemos inconvenientes en analizar posibles asociaciones parciales en otros niveles, para objetivos precisos, opciones de complementación estratégica, para el mejor desarrollo y eficiencia de la compañía, que seguramente será necesario estudiar y concretar.
Pero, por supuesto, lo que ha quedado despejado por el veredicto del domingo y no vamos a volver sobre el tema, son las posibilidades de asociación total, por largos plazos, entregando el control y la conducción de la compañía. Eso está liquidado.
–¿Usted dijo la misma noche del domingo que el Directorio de Ancap debería renunciar?
–Es cierto. Nosotros creemos que quienes se embanderaron con esta ley desde el propio Directorio de la empresa y que desarrollaron una vergonzosa campaña publicitaria a favor de mantenerla, una vez que la asamblea de accionistas que conformamos todos los uruguayos, por abrumadora mayoría, ha rechazado esa política, por elemental decoro deberían abandonar sus cargos. Si hay otra interpretación, por favor, que me la expliquen.
–Usted también ha afirmado que a partir del resultado del domingo hay una nueva realidad política en el país y que la mayoría de los uruguayos se ha expresado por el cambio. ¿Es así?
–Sí, pienso que ese 62% de uruguayos que acompañaron el SI hicieron una demostración de rebeldía y manifestaron colectivamente su esperanza y su confianza en que se puede, que se puede procesar un cambio muy importante en el país. Creo que ha sido un gran triunfo de la esperanza, frente al ocaso de las mismas políticas, que impulsan los mismos de siempre y cuyas consecuencias han dejado desguarnecida a la gran mayoría de los uruguayos. Está en nosotros encontrar los mejores caminos para que esa gran esperanza pueda expresarse políticamente a través de la conformación de una Nueva Mayoría para los cambios que el país necesita.
–Pero, senador Michelini, también entre los convocantes del SI y en esa mayoría se expresaron dirigentes blancos y colorados que apuestan a dirimir las internas en sus respectivos partidos. ¿No es ese un camino distinto al que usted sugiere?
–Es verdad, hay dirigentes y militantes, blancos y colorados, que con toda buena fe están empeñados en eso. Lamentablemente, es un camino muy poco probable en las actuales condiciones. Creo, humildemente, que pierden el tiempo. No se trata de poner toda la energía en cambiar los partidos, la gente no da más, ahora se trata de cambiar el país. Y el instrumento para el cambio de gobierno es construir entre todos la Nueva Mayoría.
–¿A qué se refiere con que se pierde el tiempo?
–La interna de los partidos tradicionales está encerrada alrededor del liderazgo tradicional y de su presencia en el Estado. No creo que la renovación sea posible si primero no cambiamos el gobierno. Cuando estén fuera del poder y se reestructuren desde la oposición, esa apertura marcará el fin de los liderazgos interminables, el fin del clientelismo y el comienzo de una gran renovación para esos partidos.
El desafío es cambiar el país, y para ello, primero hay que cambiar el gobierno. Hoy ese objetivo es mucho más importante, y mucho más probable, que encerrarse en la interna de un partido, donde la cancha y la pelota ya tienen dueños y difícilmente se la dejen sacar. *
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