Hoy comenzará el escrutinio departamental; el resultado oficial definitivo se conocerá en pocos días

Corte Electoral no escrutará los votos observados

El desarrollo del referéndum del pasado domingo tuvo una serie de inconvenientes de tipo organizacional y humano que derivó en una demora en conocer el resultado final del escrutinio primario que se dio a conocer recién a las 4.12 horas del lunes, que dio ganador al SI por amplio margen (62.21% contra 35.42% del NO).

Retrasos en el cierre en algunos circuitos en el Interior, como ser los casos de Tupambaé-Cerro Largo, dificultades en el traslado de las urnas (esto sucedió en zonas rurales de Artigas) y el traspapelado de las copias de actas, motivaron que el cierre del escrutinio primario estimado por la Corte Electoral superara el tope estimado previamente para las 3 de la madrugada, y fuera más allá.

Sobre el fin de semana, se estimó, el cuerpo estará en condiciones de proclamar oficialmente el resultado del referéndum. A partir de ese momento la ley quedará formalmente derogada.

Desde la hora 8 de esta jornada, el organismo electoral dará inicio al segundo proceso del conteo final de votos, a través de las juntas electorales de cada departamento, que finalizaría el próximo fin de semana. La Corte decidió no escrutar los votos observados teniendo en cuenta que los mismos no inciden en el resultado final del referéndum.

En la apertura de urnas, se procederá a realizar las correcciones que pudieran hacerse en el registro electoral y en dicha ocasión, cada delegado partidario podría cuestionar la validez de algunas hojas de votación. Durante todo diciembre y enero continuará la tarea de reordenamiento de las hojas electorales que regresarán de todos los puntos del país, a lo que se debe sumar el trabajo de papeleo interno.

Ahora sí, «cuarto oscuro»

En el transcurso de la jornada del domingo también se produjeron algunas dificultades como la falta de sellos que documenta el voto o de materiales esenciales para la mesa electoral. A último momento, también, hubo que resolver situaciones poco imaginables.

Por ejemplo, al momento de habilitar uno de los circuitos, los representantes de la Corte Electoral se encontraron con que el local carecía de energía eléctrica o que los baños estaban inundados, por lo que se debió se recurrir a soluciones de último momento, reclamando la asistencia de UTE o el llamado a sanitarios. El jerarca de la Corte Electoral recordó que en otras ocasiones, los votantes debieron ser alumbrado por faroles ante la ausencia de luz.

Otro hecho que marcó la pasada votación fue la enorme cantidad de funcionarios públicos que dieron la baja a trabajar en las mesas receptoras a último momento.

Para eso se debió recurrir a los funcionarios suplentes y a un bolsón de empleados a fin de cubrir esta carencia.

Martínez Zimarioff adjudicó estas fallas al poco tiempo que tuvo la Corte para organizar el plebiscito, a lo que se debió sumar el retraso en la entrega de las partidas presupuestales y en el conflicto de los trabajadores del organismo.

«Se sabía que habría bajas de último momento y que no había tiempo para cubrirlos», admitió el ministro.

Acotó que en algunos casos de debió de cambiar en la propia marcha de las votaciones a todos los miembros de la Mesa electoral, ya que se trataban de personas mayores que no sabían cómo realizar la tarea, por lo cual entorpecía el trámite de la votación.

Incluso en Montevideo, una escribana integrante de una mesa, solicitaba a los votantes la cédula de identidad para votar, lo que motivó que representantes de la Corte se apersonaran para mostrarle el contenido de la reglamentación, ya que dicha persona no entraba en razones.

Algunos votantes madrugadores se vieron ofuscados porque la apertura del circuito para el sufragio se demoró más de lo previsto.

Según explicó el ministro de la Corte, varias urnas llegaron después de las 9 de la mañana al local circuital, ya que los responsables de su traslado fueron funcionarios del Ministerio del Interior, que por no tener vehículos a su disposición, debieron caminar con las urnas en sus manos hasta la parada de un ómnibus y allí tomar una unidad que lo llevara hasta el circuito correspondiente.

Es que el traslado del 30% de las urnas correspondía a efectivos policiales y el resto al integrantes del Ejército.

También ocurrió la curiosidad de que un señor que por coincidencia siempre votó en las instalaciones de un colegio privado, al cambiarle el circuito de lugar, se negaba a votar en cualquier otra parte que no fuera en el sitio de siempre. *

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