Debate sobre "voto castigo" y un triunfo anticipado de la izquierda
Las encuestas de noviembre pasado revelaban una intención de voto favorable a los partidarios de la derogación de la Ley 17.448, cuyo principal abanderado fue el doctor Tabaré Vázquez. El sondeo que más se aproximó al resultado fue el del Grupo Radar (véase cuadro).
El eje de la discusión a nivel de expertos políticos giró en las últimas horas en torno a la posibilidad de que el resultado de la votación sea un anticipo de lo que ocurriría en la próxima elección nacional. De existir una relación entre el caudal electoral obtenido por Vázquez desde 1999 y el resultado del referéndum, el pasado domingo, esta sería ampliamente favorable al presidente del EP-FA. En noviembre 1999, balotaje mediante, Vázquez consiguió el apoyo de 981.778 votos (45,5%), mientras que Batlle, a la postre electo presidente, 1.158.708 votos (52,5%). El domingo, los partidarios del SI cosecharon la friolera de 1.201.626 votos, mientras que el NO obtuvo 684.129 votos, y en blanco (que sumó para el NO), 45.905. Los votos anulados constituyeron uno de los guarismos más altos de la historia electoral del país con (87.479 de sufragios).
«El pronunciamiento cristaliza, consolida, los cambios que se daban, algunos de larga data y otros desde mayo de 2002, en las orientaciones políticas de los uruguayos», en el sentido de un crecimiento de la coalición de izquierdas Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), afirmó ayer el analista Oscar Bottineli, director de la consultora Fáctum, citado por la agencia AFP.
Además de «consolidar en las urnas lo que se anticipaba en las encuestas», el resultado del referendo fue un alerta «para reposicionar a los partidos» hacia las elecciones del año próximo, comentó.
Después del acto del domingo «hay puntos de partida para la carrera de 2004, en la que los ganadores salen mejor parados y los perdedores, peor», añadió.
Otro analista, Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, estimó que «la votación reflejó el alineamiento y fortalecimiento de quienes (encabezados por el EPFA) enjuiciaron al gobierno».
El politólogo Agustín Canzani aventuró que «es obvio que este resultado es un espaldarazo para el Encuentro Progresista Frente Amplio, que tomó el tema como propio y obtuvo una muy buena ventaja».
«Otra señal que dejó el referendo fue el desgaste de los grandes liderazgos en los partidos Nacional y Colorado», apuntó por su cuenta Gerardo Caetano, director del Instituto de Ciencias Políticas de la estatal Universidad de la República.
Caetano añadió que «la campaña dio la señal de que más allá del debate por la ley se colaron otros temas y que la competencia electoral estuvo muy presente», y su primera consecuencia se sentirá en las elecciones internas de los partidos tradicionales, en junio de 2004, previas a las presidenciales y legislativas.
Los ex presidentes Julio Sanguinetti, del Partido Colorado, y Luis Lacalle, jefe del Partido Nacional, minimizaron las efectos del apabullante triunfo opositor del domingo.
La derogación «es la consecuencia que tiene este episodio, ninguna otra», sostuvo Lacalle, mientras Sanguinetti señaló que el referendo «no tuvo relación con las elecciones» y aseguró que «la palabra que define todo (en referencia a la campaña por la ley) es la confusión. Ha habido confusión de un lado y del otro».
Otro comparativo
En el mes de diciembre de 1996 se realizó un nuevo plebiscito para reformar la Constitución. La reforma tuvo el apoyo de colorados, blancos, nuevoespacistas y en el Encuentro Progresista, de Líber Seregni y Danilo Astori. La aprobación –muy reñida– de la reforma introdujo cambios significativos en el sistema electoral. En aquella instancia, los partidarios de la reforma constitucional lograron el 50,5%, mientras que los detractores de la misma alcanzaron el 46,2 %, según las cifras oficiales.
Quedaron instauradas las elecciones internas simultáneas en los partidos políticos para elegir candidato único para disputar en una primera vuelta el último domingo de octubre. En esa misma instancia se elige también el Parlamento. Si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría exigida, los dos candidatos más votados deben participar en un balotaje, el último domingo del mes siguiente. A su vez, las elecciones municipales se independizaron de las nacionales, realizándose en mayo del año siguiente.
La aplicación de este sistema comenzó a funcionar a partir del mes de abril de 1999 con las elecciones internas de los partidos y tuvo su punto culminante en noviembre de ese año con el balotaje entre Jorge Batlle y Tabaré Vázquez. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad