Legisladores evalúan resultado del referéndum

"Fue un voto disgusto"

El amplio triunfo de la papeleta rosada a favor de derogar la Ley de asociación de Ancap cosechó 1,2 millones de votos en todo el país, mientras que la opción por mantener la ley logró 684.000 adhesiones. Sin embargo, el porcentaje de votos anulados y en blanco fue considerable.

Los distintos sectores políticos realizaron lecturas dispares sobre los resultados, aunque en todos las colectividades subyace la voz de alerta de un posible voto castigo o que demuestra disgusto.

Para el diputado Víctor Rossi (Alianza Progresista) la jornada del pasado domingo puso de manifiesto «una decisión de la ciudadanía que no deja lugar a dudas, respecto a lo que opina la población sobre el futuro de Ancap y las empresas del Estado».

Agregó que tal hecho expresa con claridad «la necesidad del pueblo uruguayo de desarrollar un camino diferente a los que se han recorrido en los últimos tiempos, por lo cual es necesario pensar en las alternativas para recuperar al país».

Para el senador Rafael Michelini (Nuevo Espacio) se trató de «un triunfo histórico para evitar un monopolio u oligopolio en manos privadas por mucho tiempo, y que cayó una forma de hacer política llevada adelante por los mismos de siempre que no quieren reconocer el resultado de la derrota y de las urnas».

«El pueblo uruguayo levantó su voz, espero que no desoigan este mandato de la gente que pide no sólo parar con la entrega de Ancap, sino también cambios en la política económica y atender la emergencia social. Esto fue una acto de rebeldía y un voto a la esperanza», puntualizó el parlamentario.

Por su parte, el diputado José Carlos Mahía (Asamblea Uruguay), cuyo sector partidario se reunió en la víspera para realizar un balance sobre el referéndum del pasado domingo, reconoció la voluntad soberana expresada por el pueblo «la cual debe ser respetada por todos los actores políticos».

«La ciudadanía expresó un voto castigo a la política de gobierno y a su política económica y por otro lado, también castigo a algunos de los propulsores del NO, como los ex presidentes Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti, quienes son parte de un liderazgo agotado». Agregó que Asamblea Uruguay «no hizo campaña ni a favor ni en contra y no participó de la misma en forma institucional», y cuando debieron referirse a la ley, lo hicieron sobre sus «contenidos».

Para el diputado Washington Abdala (Foro Batllista) «seguramente hay un voto malestar que debe haber funcionado», aunque prefirió no hablar de voto castigo, «porque de lo contrario debería haber un voto premio».

El legislador forista resaltó que se procesó «un voto disgusto con el gobierno, porque hubo una campaña alimentada contra la conducción nacional dada la crisis del país y la situación económica».

En tanto, para el diputado Ricardo Falero (Partido Independiente) «la gente en primer lugar manifestó la desconfianza que tiene hacia el sistema político y esa fue una de las razones fundamentales en no entregar más cosas y que llevó a que ganara el SI».

«El alto porcentaje de votos anulados y el hecho de que bajó la comparecencia de personas que concurrieron a votar se trata de gente que no quiso participar de una decisión por una discusión pública que no fue clara», puntualizó.

Por su parte, el diputado Jorge Chápper (Herrerismo) se mostró satisfecho porque la ciudadanía demostró mucha madurez, y sostuvo que «se ha derogado una ley que debió permanecer firme». *

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