Reclamaron mayor seguridad en el Cerro a Guillermo Stirling, que votó en Pocitos

La voz del efectivo de la Prefectura Nacional Naval tronó en los pasillos de la escuela pública de la calle Miguel Barreiro, en Pocitos, cuando pasado el mediodía ingresó al edificio el ministro de Interior Guillermo Stirling. «Atención!», gritó el guardia con todas sus fuerzas, haciendo que los demás uniformados desplegados por todo el local se colocaran de inmediato en posición de firme.

Acompañado por su secretaria personal, Stirling había llegado al local de votación sin la habitual compañía de sus nietos. «Están en el interior», explicó a LA REPUBLICA. Minutos después llegaría el diputado Washington Abdala, el autodenominado «soldado» del Foro Batllista. «Vine a acompañarlo», dijo Abdala, quien, curiosamente, vestía una reluciente camisa de color rosado, y además sufragaría en otro local en horas de la tarde. El secretario de Estado ingresó al llamado cuarto secreto a las 12 horas y 50 minutos, con un sobre de votación en sus manos. Le correspondía el circuito 582 de la serie de credenciales AZB del número 18881 al 19297. Demoró en salir menos de diez segundos: a las 12 y 51 ya colocaba en la urna de votación el sobre con su voto.

Conocidos personales, partidarios y activistas del NO acompañaron al ministro desde la puerta de entrada hasta el circuito que le correspondía en el segundo piso del edificio escolar. Estuvo junto a él la mayoría de los partidarios del NO que estaban en la puerta para asistir a los votantes con las hojas impresas donde constaba cada circuito.

Stirling dijo que había dedicado la mañana a recorrer distintas mesas de votación en el Cerro y zonas adyacentes. Luego de votar recorrería parte de Pocitos y la Unión para instalarse, a partir de la mitad de la tarde, en la sede del Ministerio del Interior, donde aguardaría los resultados finales.

El acto comicial no fue óbice para que el ministro fuera objeto de reclamos por la falta de seguridad en los barrios periféricos. Una persona de particular que luego se identificaría ante LA REPUBLICA como un «soldado», dijo al secretario de Estado que ya habían robado por lo menos tres veces el comedor popular de una cooperativa de viviendas ubicada en camino Cibils, en una zona conocida como Cerro 1. Stirling respondió al planteo del soldado pidiéndole que le hiciera llegar una denuncia por escrito. El militar se retiró comentando a los presentes que la carta que tal vez enviara «seguramente terminaría perdida entre un montón de papeles». *

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