El Tribunal de Cuentas observó el balance del Banco Central

La columna de Sherlock

Prueba de fuego para Luis Hierro López, que tiene archivados más de 17 mil expedientes que no fueron considerados por la Asamblea General.

Sherlock, en sus continuas andanzas en busca de la información, se instaló el mediodía del viernes con el fin de almorzar en un restaurante de la calle Bacacay unos fetuchini con pesto, mientras atendía a un informante que le había prometido información de primera mano sobre una trascendente resolución del Tribunal de Cuentas en torno al balance 2002 del Banco Central.

Cuando el hombre, que llegó unos minutos después que la comida, miró la pasta y aspiró el aroma del plato que nuestro sabueso tenía ante sí, rápidamente, pidió lo mismo.

-Por favor, almorcemos, y luego le cuento. ¡Esto hay que disfrutarlo! Yo invito con el vino (pidió un Tannat Viejo de la bodega Stagnari). Luego las malas noticias  dijo con tono filosófico.

Pero el hombre, bocado tras bocado, se puso a hablar.

-No sé qué hará Luis Hierro López con las observaciones del Tribunal de Cuentas al balance del Banco Central. Quizás entienda que ese expediente no tiene importancia y lo archive, como los otros 17 mil.

-¿Por qué me dice esto?

-Porque el Tribunal de Cuentas, el pasado miércoles, observó varios aspectos de dicho balance, que parece hecho por una cosmetóloga de categoría, pero que, pese a su arduo trabajo, no pudo ocultar las peores facetas.

-¿Es tan grave?

-Y… según me dijeron, se encontraron activos sobrevaluados, patrimonios también sobrevaluados… ¿Qué le parece?

-¿Cómo? ¡En ese balance del Banco Central…! La institución rectora de todo el sistema financiero, la que debe dar el ejemplo y controlar para que las demás instituciones financieras no transgredan las normas.

-Le voy a dar unos titulares para que perciba la gravedad de los hechos. El Tribunal de Cuentas emitió un dictamen con salvedades con respecto al estado de situación patrimonial del Banco Central, emitiendo  además  opinión adversa al estado de resultados… Comprende ese críptico lenguaje, ¿verdad?

-Mama mía…

-Además, hay otra cosa gravísima. El Tribunal se abstiene de opinar en torno al artículo 37 de la Ley Orgánica del Banco, ya que junto al balance no se proporcionó documentación suficiente que justifique que la asistencia financiera dada a los bancos ahora liquidados no superara el patrimonio neto de esas instituciones.

-Pero, eso es gravísimo… Es lo mismo que se discutió largamente en la Comisión Investigadora del sistema financiero en torno a lo ocurrido con el Banco Comercial, que tanto afligió a sus ex directores y que todavía puede tener ulterioridades.

-Situaciones similares fueron detectadas por el Tribunal de Cuentas en este balance que, de acuerdo a una definición que me dieron, es un verdadero «escándalo».

-¿Y?

-Que el expediente debe haber ingresado el viernes, o quizás lo haga mañana lunes a la Asamblea General. Sería bueno saber qué hará con él Hierro López, que ha afirmado que el 99 por ciento de lo que envía el Tribunal de Cuentas no tiene importancia.

-¿Y?

-También será bueno observar cuál será la posición de los políticos ante un hecho de esta magnitud.

-Qué quiere que le diga… -dijo nuestro sabueso, mientras hacía girar su copa para observar los tonos púrpuras oscuros del vino, sobre los que los rayos de luz producían destellos tornasolados. *

 

La herencia del gobierno en un organismo emblemático

* -Pobre Gurméndez   dijo el informante de nuestro sabueso, que, sentado a una mesa del Café Brasileño, le transfería a nuestro sabueso sus preocupaciones existenciales.

-¿Por qué pobre? Si además de ser presidente de ANTEL es interino en OSE. ¿Usted lo dice por el cúmulo de funciones…?

-Nada de eso. Es que todo lo que toca en OSE es «un desastre». Usted sabe que OSE es uno de los lugares «emblemáticos» para la herencia que el actual gobierno quiere dejar al próximo.

-¿En qué sentido?

-En todos. El ex presidente Amaro, antes de dejar su cargo para no quedar atrapado y poder ser candidato electivo, nombró a muchas personas, que son felices poseedoras de contratos de obra y servicios.

-¡Muchas!

-Además, utilizando un mecanismo que tiene OSE de contratar peones
para bombeo en el verano, saltando de esa manera la ley que impide
el ingreso de personal, ha contratado cientos de personas que después son adscriptas al Directorio.

-¡Peones de bombeo adscriptos al Directorio…!

– La otra es que mandaron a la OPP un presupuesto (que todavía se
tiene que aprobar) donde por la vía presupuestal tratan de dejar
en los cargos claves a la gente adicta, aunque no corresponda
con el escalafón y no hayan concursado en absoluto.

-¿Otra irregularidad?

– Además tienen totalmente parado el convenio informático con UTE, destinado a la mejora de la gestión de OSE. Ello, por obvias razones, saltaría el enorme desastre que es OSE.

-Ahora me doy cuenta por qué dice que Gurméndez está asustado y extremadamente preocupado por el desastre que encuentra donde toca… Es el presidente interino.

-No sabe qué hacer…

-¡Pobre Gurméndez!

-Pobre.

 

El ministro Guzmán y las luces que no se apagaron

* -¿Se enteró de la decisión del ministro Leonardo Guzmán y de la Comisión del Patrimonio?  dijo el hombre, degustando un refresco en una soleada mesa de Los Yuyos, el carismático reducto de Larrañaga y Cubo del Norte.

-Ni siquiera sé de lo que habla…

-Me refiero a lo ocurrido con el remate de cuadros del ex Banco Comercial y, en particular, con el cuadro «Entre dos luces» de Juan Manuel Blanes.

-¿Qué fue lo que ocurrió?

-Batlle estuvo por firmar un decreto para permitir que la obra, valiosísima, pudiera salir del país. Es que, parecía, que había interesados extranjeros por la misma. Y claro, se la querían llevar para su casa.

-¿Y?

-Que se armó lío. Guzmán fue el encargado de informarle al propio Batlle que si firmaba ese decreto todos renunciaban…

-¿Quiénes?

-Los integrantes de la Comisión del Patrimonio y el propio ministro de Educación y Cultura.

-No me diga… Una posición tan dura… ¿Y qué pasó?

-Que Batlle metió violín en bolsa, se guardó el decreto que ya estaba redactado y sanseacabó.

-Menos mal…

 

El discurso de Batlle fue parado a tiempo

* -Usted sabe que cuando se supo lo del mensaje del presidente Batlle por cadena de radio y TV, a más de uno se le pararon los pelos de punta.

-Pero ello se desmintió rotundamente. Lo hizo el propio Presidente.

-Claro, porque era indecoroso contar lo que pasó. Cuando se conoció que desde el Edificio Libertad se hizo conocer a la Asociación Uruguaya de Fútbol que se debería postergar el inicio del clásico por media hora porque habría cadena, estalló la bronca.

-No me diga…

-Dicen que hasta a Sanguinetti se le desmelenaron las cejas. Pero el que habría jugado un papel más protagónico habría sido Lacalle, que realizó una ronda telefónica para parar el discurso. Habló incluso con el propio Sanguinetti y se pusieron de acuerdo para hacerle llegar a Batlle su contrariedad por la idea de la cadena. Las cosas a esa altura no iban muy bien, y el discurso de Batlle podría complicar mucho más las cosas.

-¿Y quién le dijo a Batlle que debía cerrar la boca?

-Eso no lo sé, pero se lo hicieron saber.

-Y, como buen soldado del Partido Colorado, acatÃ

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