Vázquez auguró triunfo del SI y derrota de los partidos tradicionales en 2005
Los oradores fueron además el precandidato a la Presidencia de la República por el Partido Colorado, Manuel Flores Silva, el dirigente nacionalista Alem García, el senador del Nuevo Espacio, Rafael Michelini, Hugo de Mello, presidente de la Federación de Funcionarios de Ancap (Fancap) (Ver págs. 3 y 4).
El acto fue precedido de una marcha que partió desde la Plaza de la ciudad de La Paz-Canelones, tramo final del contra éxodo organizado por Fucvam y Fancap que partió el 27 de noviembre de Bella Unión y recorrió varios departamentos.
Vázquez afirmó que «el 7 de diciembre se va a marcar un hito, un jalón, un trueque, un cambio en el país» tras un eventual triunfo del SI y por tanto la derogación de la ley que habilita asociar a Ancap con privados.
El líder de la izquierda vaticinó que dicha instancia será el principio de una serie de acontecimientos que culminarán con la salida del poder de los partidos tradicionales en el 2005 porque, según dijo, «que se van, se van».
Vázquez centró el eje de su discurso en tres capítulos: Las contradicciones del NO, los argumentos del SI y las tergiversaciones de los que promueven el NO.
Contradicciones que se fueron dando a lo largo de la campaña porque «sus argumentos no tuvieron base ni cimientos en la gente», sentenció Vázquez.
«Primero dijeron que por recolectar las firmas éramos unos antipatriotas e irresponsables y además pusieron todo tipo de trabas para que no se juntaran las firmas. Y luego, cuando se juntaron más de 700 mil adhesiones dijeron que era algo positivo para el país porque todos podríamos discutir sobre la ley».
También «se equivocaron» los líderes del Partido Colorado y Nacional cuando anunciaron que el referéndum de Ancap se trataba de «la gran batalla política» que tenían que darle a la izquierda. Pero ahora, dijo Vázquez, al ver que las encuestas dan un holgado triunfo del SI «salen a decir que el tema (de la asociación o no de Ancap) no es tan importante, que el 8 de diciembre el país sigue igual y que los problemas para los uruguayos no desaparecerán».
Afirmaron tanto Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti como Luis A. Lacalle, que la elaboración de la ley «era el fruto de un consenso entre todos los partidos políticos». Eso no fue así, aseguró Vázquez, y recordó que «ni un sólo legislador del Encuentro Progresista-Frente Amplio ni del Nuevo Espacio votó esta ley que es espantosa».
Vázquez dijo: «Esta es una ley que se originó en el seno de este gobierno, que además tiene compromisos con organismos internacionales y por eso quieren entregar Ancap».
El líder del EP-FA calificó a todas estas contradicciones como «groseras».
Los argumentos del SI
Vázquez dijo que a su juicio la ley es tan inconveniente que incluso «si estuviera vigente y un gobierno progresista estuviera al frente, saldríamos a juntar firmas para derogarla porque la ley es mala esté el gobierno que esté» en el poder.
El líder de la izquierda trajo a la memoria un documento del Banco Mundial que su fuerza política hizo público y reflexionó: «Entregar a Ancap que tiene un activo de mil millones de dólares a un precio de un poco más de 58 millones de dólares es indignante». También criticó la «falta de un marco regulatorio y de un plan estratégico que defienda los intereses sagrados de los uruguayos» que a su criterio no están plasmados en la ley y sólo da lugar a «un plan de negocios para Ancap».
Lo más importante dijo Vázquez «no hay controles adecuados» que garanticen el buen funcionamiento del ente tras una eventual asociación con privados.
El líder del EP-FA dijo que esa falencia en la ley quedó descubierta «cuando entre gallos y medianoche surgió una propuesta para crear una comisión multipartidaria que controle la marcha de la asociación».
Vázquez manifestó que «esta ley se inscribe en el marco de la política económica de los últimos gobiernos», y luego dijo a los presentes que cuando el EP-FA propuso integrar los directorios de los entes «nos dijeron que no, porque nosotros no apoyábamos la política económica que el gobierno implementaba».
El presidente del EP-FA aseguró que «la política (neoliberal) de este gobierno ha fracasado» y la consecuencia de ello «son los niños que comen en los tachos de basura, la marginación, la desocupación y la caída del salario real de los uruguayos».
En su alocución apuntó a «la falta de credibilidad del gobierno» y dijo que ese factor es fundamental para que a la hora de emitir el voto la ciudadanía sepa qué se está jugando el próximo 7 de diciembre.
A modo de ejemplo sintetizó una serie de hechos que marcaron a la actual administración central. Recordó que tanto «Batlle como Bensión (ex ministro de Economía y Finanzas) anunciaron que no iban a devaluar. La gente les creyó, se endeudó en dólares, y ahora queriendo pagar no pueden».
Durante la denominada «crisis financiera» que provocó el cierre de tres bancos (Montevideo, Caja Obrera y de Crédito) y la creación del Nuevo Banco Comercial tras el cierre también del ex Banco Comercial, «el gobierno dijo: Quédense tranquilos que acá no va haber corralito como en Argentina. Y ahí están los ahorristas que quedaron atrapados en los bancos porque confiaron en un gobierno que no tiene credibilidad».
Luego recordó que «el Presidente Batlle dijo en el año 1999: Ustedes, los uruguayos no soportan más peso de impuestos sobre sus espaldas y luego les encajó 16 impuestos más».
El gobierno «se embarcó en una aventura» con los negocios de Ancap en Argentina y en esa oportunidad «se perdieron 200 millones de dólares muy importantes para un país que no puede perder un sólo dólar porque los niños comen en los tachos de basura».
Las tergiversaciones del NO
Vázquez sostuvo que durante mucho tiempo los distintos gobiernos de turno mintieron a la población, pero ahora no podrán seguir engañándolos porque la campaña por el referéndum de Ancap «los desnudó».
El líder de la izquierda dijo que Sanguinetti, Batlle y Lacalle «utilizan la mentira como herramienta para desarrollar acciones políticas».
Citó ejemplos y recordó las palabras del presidente Batlle quien «dijo que los trabajadores de Ancap tendrían que salir corriendo a votar el NO porque los beneficiaba. Eso es tergiversar. Porque en un documento y escrito en inglés se pide que se aproveche para disminuir el número de funcionarios de 2.212 (actual) a 827 para conformar la próxima empresa» de participación mixta. Para ello «pagarán 16 salarios en 30 meses» a modo de incentivo para el retiro.
«Sanguinetti dijo: Nosotros creamos a Ancap, la desarrollamos y ahora la tenemos que cambiar, pero viene estos (EP-FA) que no tienen autoridad moral ni política y nos quieren decir qué tenemos que hacer», recordó Vázquez. A esas declaraciones le respondió diciéndole que «no sólo fue un grupo de parlamentarios los que hicieron a Ancap, si no que también fue hecha por miles y miles de trabajadores que se enfermaron en la refinería (La Teja) a causa del plomo y del azufre y también dieron todo por Ancap». *
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