Comunicado de Fasano al personal antes del conflicto

Son pocas las veces que me he comunicado en forma colectiva con el personal que todos los días hace posible la creación del diario LA REPUBLICA.

La anterior fue hace algunos años cuando me hice presente en una asamblea que escuchó y atendió mis razones para que esta tribuna de libertad y defensa de las mejores causas siguiera saliendo.

De no haber sido así, no tengan dudas que hoy no estaríamos hablando entre nosotros. Otros proyectos aquí o en otras tierras que también necesitan de mi aporte, estarían ocupando mi tiempo y mis neuronas y mis pasiones que desde hace 40 años están al servicio de la misma causa.

Hoy vuelvo a comunicarme en forma colectiva con ustedes porque presiento que estamos al borde de decisiones definitivas que una vez tomadas carecen de retorno y que ni yo ni la mayoría de ustedes, quizás, no estemos de acuerdo en adoptar.

Cuando la empresa entró en concordato les contesté a vuestros delegados, preocupados por la situación, que si contaba con el apoyo y la comprensión del personal, yo estaba dispuesto a brindar mis mayores esfuerzos para evitar al cierre, aunque también les advertí que el objetivo era de difícil pronóstico y que el 95% de las empresas que pedían concordato finalmente clausuraban sus actividades y entraban en quiebra.

Yo cumplí. Entre todos protagonizamos un verdadero milagro, que ni los miembros informantes de la Junta de Acreedores que auditan todos los días los ingresos y egresos del diario, lo pueden creer.

El diario sigue saliendo todos los días, pese al concordato, pese a un pasivo de 6 millones de dólares, pese a un déficit mensual de US$ 25.000, pese a que carece de todo tipo de crédito, pese a que todo debe abonarlo al contado y pese a la formidable ofensiva que el poder de un sistema moribundo descargó en su contra mediante la discriminación publicitaria, la discriminación en las cobranzas de las deudas estatales, el proyecto del BPS para clausurar nuestras empresas con deudas inexistentes declaradas de oficio y sin posibilidad de contralor y defensa de nuestra parte, el plan de Myra Tebot para asfixiarnos mediante la declaración de conjunto económico con decenas de empresas desconocidas y otras conspiraciones del poder que se encuentran en curso y que por razones tácticas no puedo revelar en esta comunicación.

Y siguió saliendo sin reducir la plantilla laboral en 60 personas más que es lo que podría equilibrar el déficit e incluso en algunos casos retornando personal que estaba en el seguro de paro.

Y siguió saliendo pagando todos los meses sin excepción los salarios generados, pese al déficit mensual imposible de cubrir con fondos propios y genuinos.

Estamos al día con los salarios y con los aguinaldos y sólo adeudamos inmersos en la peor crisis de la historia de la industria periodística, los haberes vacacionales.

El atraso de unos días en los pagos del salario mensual no afecta al 100% de los haberes sino a un escaso porcentaje de ellos, dada nuestra política de adelantos de sueldos. Y en alguno casos hay personal que ha cobrado adelantos del mes que no han trabajado aún. Y en todos los casos se ha intentado resolver los numerosos problemas personales que afectan a nuestros trabajadores. Y este milagro de alumbramiento diario, donde sigue siendo editada una publicación jaqueada por todos los costados, no es resultado de una intervención divina, o la decisión de un Mecenas o la inversión de las reglas del mercado.

Es el resultado de tres protagonistas.

El personal al que se le adeudan los salarios vacacionales y admite que una parte de los sueldos se le abonen con un atraso relativo, el personal jerárquico del proyecto que lleva meses sin cobrar y a quien se le ha reducido el 50% de sus haberes y este director que abona todos los meses US$ 25.000 mensuales extras para poder pagar salarios y papel y que acaba de vender su casa para poder hacer frente a esos pagos y que el diario continúe en la calle. Como bien lo saben los auditores de la Junta de Acreedores que intervinieron nuestra caja.

No hay milagros. Hay sacrificio hasta las últimas consecuencias.

Un sacrificio que tiene una explicación vocacional en mi caso, descuidando mis responsabilidades en la radio y en el canal de televisión que carecen de un solo peso de pasivo, que no deben nada a nadie, privilegiando mi dedicación y mis aportes económicos al único de los medios que parece no tener futuro, pero que fue, quizás hasta hoy, el motor de mi entrega incondicional.

Somos el único diario que ha aceptado, respetado y apoyado la organización que se dieron sus propios trabajadores, con quienes hasta el presente hemos mantenido relaciones respetuosas y cordiales que están a punto de terminar debido a razones que no acabo de entender.

Hace unas semanas recibí una carta sin firma con un acápite que decía «Sindicato de Trabajadores de La República» en la que pedían una reunión para analizar la situación en la que se encuentran los trabajadores del diario, añadiendo que «estimamos conveniente que un representante del PIT-CNT participe de esta conversación a fin de que haya un marco de garantía para ambos».

En carta posterior aclararon que querían dialogar sobre el pago del salario vacacional atrasado, reiterando la presencia del PIT-CNT en la reunión.

Me comuniqué con uno de los delegados, Victor Abelando, y le dije que los recibiría el martes 18 a las 21 horas para contestarles sobre el salario vacacional atrasado, informándole que sólo recibiría a los trabajadores de LA REPUBLICA, dado que la política de nuestra editora es sólo dialogar sobre los problemas de esta casa con quienes pertenecen a ella, por más que organizaciones cuyos dirigentes no forman parte de nuestra planilla, mantengan con nosotros excelentes relaciones, así como coincidencias estratégicas y esenciales sobre el rol de los trabajadores en la sociedad que la mayoría de este país anhela.

Nadie puede dudar de nuestra fraternal relación con el PIT-CNT a quien hasta le hemos ofrecido la dirección del diario en los días de paro nacional. Somos el único diario que mantiene todos los días una página sindical y el único que apoya el programa de la Central.

Pero ello no nos lleva a modificar una conducta que ha posibilitado que las relaciones con los aliados estratégicos que no son parte del quehacer diario de nuestra publicación, no se hayan deteriorado.

Sólo hablamos con nuestro personal. Con nadie que no labore en esta casa lo haremos. Nuestro personal puede asesorarse y reunirse cuantas veces quiera y con quien quiera que no pertenezca a esta unidad de producción noticiosa. Está en todo su derecho y en el caso del PIT-CNT hasta se lo aconsejamos dado el grado de realismo político y sensatez que exhuma la actual central de trabajadores. Pero también es nuestro derecho dialogar sólo con quienes tenemos obligación de recibirlos, respetarlos y considerarlos fuerza de trabajo e inteligencia en este proyecto periodístico que desde hace casi 16 años defiende en solitario, en prensa escrita diaria nacional, los intereses del contrapoder y del cambio social. Por otra parte considero ofensivo el pedido de participación del PIT-CNT en las reuniones «a fin de que haya un marco de garantía para ambos» como reza la carta recibida. ¡Cómo si no hubieran existido todas las garantías para ambas partes en todos los años de relaciones entre esta dirección y la organización que se dio a sí mismo el personal del diario LA REPUBLICA!

¿De qué falta de garantías me están hablando?

¿O acaso quieren garantías para que yo siga poniendo todos los meses U$S 25.000 mensuales para que el diario siga saliendo? No es mi obligación hacerlo sino obligaci
ón de una empresa editora que ya no es viable, y sin embargo lo sigo haciendo por vocación, empecinamiento y compromiso raigal desde hace más de 40 años con una idea que a empujones se va abriendo paso hacia el nuevo Uruguay.

El cambio radical de la política de diálogo y respeto de la actual conducción de los trabajadores de LA REPUBLICA se nos comunicó el 14 de noviembre último cuando se nos informó que en la reunión que tendríamos el martes 18 de noviembre, luego postergada para dos días después, concurrirían pese a nuestra negativa con delegados del PIT-CNT, que en caso de no ser recibidos, los empleados de esta casa recogerían mi propuesta y se retirarían de la reunión sin diálogo alguno.

El último episodio de esta serie de incomprensibles conductas ocurrió ayer cuando pese a que les había aclarado sin lugar a dudas que no recibiría a nadie que no fuera personal del diario, los delegados concurrieron a la reunión acompañados del dirigente del PIT-CNT, Juan Castillo, persona a quien mucho respeto como ser humano y sindicalista.

Como no tenía aún concretada la posición de la empresa sobre el salario vacacional los cité 48 horas después, para mañana.

Cuál no sería mi sorpresa cuando me entero que Juan Castillo ingresó a la redacción, invitado por los delegados y sin autorización de quienes, por lo menos hasta ahora, dirigimos este edificio que no es propiedad de los delegados y que no se encuentra administrado por ellos.

Fue una forma más de romper la política de respeto mutuo.

Ninguna persona, ajena al diario, por más amiga que fuera de la dirección, puede ingresar a los lugares de trabajo sin autorización de personal responsable. Obviamente la culpa no la tuvo Castillo, sino quienes violando normas, que el propio PIT-CNT respeta (no creo que sus dirigentes ingresen sin permiso previo a las empresas y sobre todo cuando no están en conflicto), lo hicieron ingresar a un lugar de trabajo, fuera de las áreas de recepción.

Y para agregar un leño más a una hoguera, ahora difícil de apagar, algunos trabajadores dejaron de laborar y se reunieron en asamblea no autorizada en la redacción, violando los acuerdos que ambas partes hemos admitido en el marco de una política de amplitud.

A último momento me entero que también se discutió en esa asamblea espontánea en horas de trabajo que se estaría planteando enviar un comunicado a todos los diarios de la derecha tradicional cuestionando a la dirección de LA REPUBLICA.

Sería la gota que colme el vaso y la prueba, para mí, fehaciente, para convencerme de la inutilidad de mis esfuerzos.

Triste papel el de un proyecto cuyo personal lo entrega atados de pies y manos a sus peores enemigos.

Al parecer la adeomización contra los instrumentos de la izquierda persiste aún en muchas mentes confundidas.

Pues bien, hasta aquí llegué.

No he sido yo quien modificó la política de diálogo, buenas relaciones y respeto mutuo. No voy a dialogar con quien no quiere hacerlo. No me voy a someter a los caprichos de quienes prefieren que este proyecto se hunda si no son acompañados en la reunión, por el PIT-CNT.

Por quienes eligen la confrontación perjudicando a la inmensa mayoría de los que trabajan en este proyecto, en lugar de aprovechar la política de diálogo de la única empresa que les abre a sus trabajadores su estado de situación, sus libros contables, sus ingresos y sus egresos y los escucha en las soluciones para salir de la crisis. No existe ninguna otra empresa editora de diarios en este país, que exhiba el nivel de transparencia de la nuestra y el nivel de vocación de horizontalidad y puertas abiertas con su personal.

Hay veces en la vida que basta un solo error de cálculo, originado en la intolerancia y en la pérdida de claridad en los objetivos centrales, para que ese error desencadene una serie de hechos, que luego se tornan irreversibles y de imposible solución.

Hoy siento que estamos llegando a esta situación.

No me siento motivado para seguir endeudándome personalmente por un proyecto que los trabajadores que lo llevan a cabo bajo mi dirección, no están dispuestos a protegerlo mediante políticas de diálogo y de respeto, transitando por nuevas políticas de enfrentamientos cuyo desenlace todos conocemos.

Tengo la conciencia tranquila que no fui yo quien modificó conductas de amplitud y respeto. Que no fui yo quien se negó a recibir a sus trabajadores.

Que no fui yo quien dijo que los escucharía pero no les contestaría y me retiraría.

A partir de este momento me siento desligado de mi compromiso conmigo mismo, al que no estoy ni jurídica ni moralmente obligado, de entregar todos mis bienes en defensa del mantenimiento de este proyecto libertario y de esta fuente de trabajo escorada por la crisis y el poder.

El diario LA REPUBLICA queda a partir de este momento librado a su propia suerte.

He dado instrucciones a la Gerencia General que informe todas las semanas a un representante del personal bajo promesa de confidencialidad, los ingresos y egresos semanales y el destino que la empresa se propone darle. Si el personal sugiere otros destinos lo discutirán con mis representantes que tienen además instrucciones de hacerles caso, aunque eso signifique que el diario no salga más.

Por mi parte, no recibiré personalmente a los delegados, que han roto en forma desconsiderada e injusta su relación conmigo. Sí, serán recibidos por la Gerencia General o quien ella designe, cuando así lo soliciten.

Tengo la conciencia tranquila que he dado todo lo que humanamente podía dar por este proyecto, bocado apetecido de la derecha vernácula y el más atacado de todos los proyectos periodísticos en este país.

He probado que no soy de los que rehuyen al combate. Me he enfrentado a fuerzas infinitamente superiores dirigidas por el poder político mediático y económico y he salido airoso aunque con mútliples heridas.

Pero siempre lo hice porque me sentí apoyado por todos los que construyen día a día este proyecto.

Si ese apoyo no existe no vale la pena continuar. Sin la retaguardia no se gana ninguna guerra.

Otras mujeres y hombres habrán en esta como en otras tierras que quieran sumarse a esta aventura ajena a todo lucro, plena de ideales y utopías.

Esto no significa que vaya a cerrar el diario.

El diario lo cerrarán sus trabajadores, directa o indirectamente.

Durará lo que dure por sí mismo.

No me siento motivado para seguir siendo el respirador artificial de un enfermo cuyos familiares quieren que el aparato le sea retirado cuanto antes.

Lo siento mucho por ustedes, por mí y por el país.

Creo que cometen un grave error.

Pero aún quedan AM LIBRE, TV LIBRE, para seguir sirviendo a mis ideales.

Es todo lo que quería decirles.

 

Federico Fasano Mertens – Director

PD: Les envié estas líneas sabiendo todos los riesgos que corro sobre el uso que se les puede dar fuera de los muros de esta casa. Aún aspiro a que este comunicado no llegue a manos de Búsqueda, El País, Myra Tebot u otros enemigos que seguramente celebrarán enterarse de nuestras intimidades y problemas. No lo digo por suspicaz sino porque en otras oportunidades, informes confidenciales al personal aparecieron en manos de quienes desean que desaparezcamos de la faz de la información.

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