La columna de Sherlock
Tabaré le marcó la agenda al nuevo ministro Alfie
* –Alfie será un fiel custodio de lo acordado con el FMI. ¿No le parece?
-¿Qué otra cosa le queda?
-Y, quizás, podría dejar de lado el manual y pasearse por los barrios de Montevideo para ver cómo está viviendo y muriendo la gente.
-Eso es lo que le debe haber dicho Tabaré durante la entrevista.
-Eso no lo sé, pero sí, que de alguna manera, Tabaré le marcó la agenda al nuevo ministro.
-¿En qué sentido?
-Es que Alfie el día que asumió, por una razón de cortesía, entendió adecuado llamar a los líderes de todos los partidos políticos. Y comenzó por Tabaré.
-¿Lo llamó primero?
-Sí y la actitud de Tabaré dejó a Alfie fuera de órbita.
-¿Qué pasó?
-Tabaré le dijo: ¿estás en el Ministerio? Espérame que voy para ahí.
-¿Y?
-Que fue al ministerio y allí habló largamente con el flamante ministro.
-¿Por eso me dice que Tabaré le marcó la agenda?
-Claro. Porque ante esa jerarquizada visita Alfie no tuvo más remedio que tomar el auto e irse a visitar a Julio María en Punta Carretas y a Luis Alberto en Carrasco. Por lo menos había que empatar.
-Mire usted cómo es la vida. ¿Y?
-Que estas son alternativas anecdóticas, porque no creo que Alfie cambie un milímetro lo que concretará durante este año y medio. Además ya se le están viendo todas las patas al gato.
-¿Y qué hará?
-Cumplir estrictamente lo acordado con el FMI.
-¿Y la gente seguirá empobreciéndose?
-Claro, esperando el resultado del «rebote» de la economía.
Nostalgia para nostálgicos en el Centro Militar
-¿Se dio cuenta cómo ha calado hondo la conmemoración de la «noche de la nostalgia»?
-Claro, es una fecha en que los boliches se llenan de gente ansiosa de festejar, aunque no sé si realmente queda algo en este país que permita festejar.
-Bueno, no se ponga filosófico. Yo voy al tema del incremento de las fiestas. Fíjese que hasta en el Centro Militar se realizó una fiesta que fue catalogada como una «noche inolvidable»
-¿No me diga?
-Sí, de acuerdo a la información la institución que preside el teniente general Juan Rebollo invitó a socios y acompañantes a compartir la fiesta que se realizó en la sede de Avenida del Libertador y Paysandú. Amenizó la velada la discoteca MG. En el comunicado este club militar pedía a los «nostálgicos» a asistir con vestimenta informal (sport).
-Bueno, no tiene nada de malo ese festejo. También los militares tienen derecho a divertirse, a pasarla bien.
-Claro, pero hay una cosa que comentar
-¿Qué?
-Que se trató de la conmemoración de la «noche de la nostalgia», y no de los «nostálgicos» que tantos pululan por esa institución.
-Usted ya tomó un rumbo equivocado. No puede sacarse de la cabeza el tema de lo ocurrido durante la dictadura.
-¡No!, hasta que se conozca toda la verdad y se haga justicia.
-Ahhh.
La reaparición de un proveedor del Estado
* Sherlock había sido citado por uno de sus informantes siempre con buenos datos sobre la interna del Ministerio de Defensa. La mañana estaba fría, pero los parroquianos del Templo del Whisky combatían la baja temperatura en base a la reconfortante poción ambarina. Cuando nuestro sabueso llegó al lugar vio que el hombre se encontraba sentado en una alta banqueta frente al mostrador, con un vaso en la mano y algunos platitos que contenían apetitosas menudencias.
-¡Vio!, reapareció Igor… – dijo.
-¿Qué? se sorprendió Sherlock.
-Que reapareció en escena Igor Svetogorsky, aquel personaje que tanto escándalo provocó durante la última parte del gobierno de Luis Alberto Lacalle.
-¿El proveedor de armas a las fuerzas armadas?
-El mismo.
-¿En dónde reapareció?
-Al parecer, Svetogorsky fue detectado en diversas «operaciones» que tienen como centro el Ministerio de Defensa Nacional.
-¿Operaciones?
-Claro, se dice que no fue gratuita ni de principios la decisión del gobierno uruguayo para que los efectivos que están en Africa puedan combatir de acuerdo a lo establecido por las Naciones Unidas.
-¿Qué quiere decir con «gratuita»?
-Es que llegan las elecciones y algunos necesitan financiación.
-¿Y?
-Como usted sabe Svetogorky siempre fue un muy fuerte financista de la actividad política pero, para ello, se necesitan contratos. Y qué mejor que proveer a las Fuerzas Armadas de material bélico para combatir en el Congo. Además es dinero que se factura a Naciones Unidas.
-Lo que usted sugiere es muy fuerte dijo Sherlock, mientras hacía pasar por su garganta un trago de whisky – ¿Comenzamos de nuevo a las andadas?
-Lo que pasa es que en este país no se rasca hasta el hueso. Hay temas, como el de Svetogorsky, que nunca se investigaron a fondo. Su actividad de vendedor de armas puede ser lícita, pero no que en torno a ella haya una industria de la «cometa».
-¿Está seguro de lo que dice?
-Si estaré seguro que también le informo que el ministro Yamandú Fau recibirá un pedido de informes sobre el punto y, si no lo contesta, posiblemente será llamado al Parlamento para aclarar el punto que puede convertirse en un escándalo.
-¿Centrado en la compra de armas para abastecer a las tropas que se encuentran en el Congo?
-Claro y, en especial, para que explique quién sale favorecido con ese negocio. Le puedo asegurar que si se confirma todo lo que me han dicho, el tema tiene características incalificables. Se acepta que los soldados uruguayos combatan, no para consolidar la paz, sino para que algunas personas hagan su negocio y otros puedan financiar su año electoral.
El discutible apoyo al deporte del gobierno
* –Le puedo asegurar que había indignación en muchos de los atletas que compitieron en los Juegos Panamericanos y que participaron en la recepción que el pasado martes se les ofreció en Presidencia.
-¿Qué quiere decir?
-Que todos comentaban el poco, casi ningún, apoyo estatal a los deportistas. Por eso el resultado que han obtenido además de ser importante, muestra casi una abnegación heroica.
-Hubo, claro, un esfuerzo importante de parte de ellos.
-Le cuento que excepto Milton Wynants, que fue llevado al Edificio Libertad, por una compañía de ómnibus que lo trajo desde Paysandú, los demás atletas llegaron por sus propios medios.
-¿Nadie los fue a buscar?
-No se le ocurrió a nadie. Una integrante del equipo de handbal, llegó en bicicleta, la que dejó en la playa de estacionamiento al cuidado de un policía. La mayoría en ómnibus. Por ejemplo yo vi cómo la medallista panamericana de fitness, competencia nueva (especie de fisiculturismo), llegó en el 180 y, luego de la recepción, se fue en la misma línea rumbo a la Ciudad Vieja.
-La pobreza de Uruguay…
-Sí, más que eso. Luego de que la chica se coronó en su especialidad, durante la entrega de premios no hubo bandera uruguaya y el himno lo debió cantar a «capela». Esto no es pobreza, es una lamentable omisión del Comité Olímpico y de los dirigentes que no prevén nada de nada.
-¿No había bandera y tampoco estaba la grabación del himno?
-Nada
-¿Y?
-En el acto en el Edificio Libertad habló el ministro Guzmán, que fue tan abstracto, que todavía no sé lo que dijo. Batlle prodigó sonrisas y saludos. Cuando se hablaba de la falta de apoyo al deporte, los responsa
bles de la omisión afirmaban que el apoyo había sido importante.
-Qué triste papel el del gobierno… ¿Y?
-Que luego de los saludos, vino la foto para la posteridad, la chica del handbal tomó su bicicleta y los demás se fueron a las paradas de los ómnibus o a sus vehículos. La medallista en fitness, como ya se lo conté, se tomó el 180 de Cutcsa rumbo también a su casa.
-Triste y doloroso… -Más bien papelón, ¿verdad?
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