Tabaré Vázquez propuso un diálogo con el gobierno para atender la emergencia social
El presidente del Encuentro Progresista-Frente Amplio habló, en uno de sus lugares preferidos, el mismo donde asumió la Intendencia de Montevideo el 15 de febrero de 1990, y el mismo donde se defendió de las primeras acusaciones de corrupción en enero de 1996.
Miles de personas, principalmente vecinos del barrio, en su mayoría de condición humilde, desafiaron el frío en Carlos María Ramírez.
Las adhesiones fueron de todos los sectores del Frente Amplio, pero fundamentalmente de organizaciones sociales, clubes y policlínicas de La Teja y el Cerro, sus compañeros de escuela y también de figuras de la cultura. Actuaron Carlos Benavides y los Diablos Verdes entre otros. Se destacó el saludo del Partido de los Trabajadores de Brasil.
Banderas uruguayas, del Frente Amplio, de sus sectores, de Venezuela, del Che, de Progreso, dieron color al acto.
Entre los concurrentes destacaron figuras del barrio que convocaron al acto, el intendente de Montevideo, Mariano Arana, el vicepresidente del FA, Jorge Brovetto y legisladores de la coalición de izquierda.
En su discurso de poco menos de una hora, Vázquez hizo un racconto de las acusaciones en su contra y sostuvo que se lo investigó en «siete tribunales» durante «siete años y cincuenta seis días».
Afirmó que «los mismos que me acusaron, están siendo investigados y se callaron la boca cuando los banqueros ladrones se robaron cientos de millones de dólares».
Vázquez responsabilizó a «los malos gobiernos» y a las «políticas económicas» por la situación del país, que, según dijo «está devastado».
El líder de la izquierda propuso en diálogo con el gobierno para implementar un plan que atienda la emergencia social y en particular un sueldo «para las jefas y jefes de hogar que están sin trabajo».
Según Vázquez se necesita un «pacto social» para reconstruir el país y se puede llevar adelante «desde ahora» o «desde el 1º de marzo de 2005 con un gobierno popular, distinto y de cambio».
Vázquez se refirió también al referéndum de Ancap, y dijo que es imprescindible defender las empresas públicas, recordó los malos negocios en Argentina, «que nos hicieron perder 200 millones de dólares» y se preguntó «¿el pueblo uruguayo va votar igual que el gobierno en el referendum». «Ellos van a votar celeste, que les cueste, nosotros vamos a votar rosado y vamos a defender Ancap».
El discurso
LA REPUBLICA reproduce el texto completo del discurso pronunciado por Tabaré Vázquez en Plaza Lafone:
«Queridas amigas y amigos, queridas uruguayas y uruguayas, queridas compañeras y queridos compañeros: muchas gracias. Lo primero es lo primero, y entonces quiero agradecer a todos ustedes que no circunstancialmente, sino de manera permanente nos están apoyando, nos están ayudando a que intentemos ser cada día un poco mejor y estar más al servicio de los intereses de la gente. Realmente es mucho lo que tenemos que agradecer, seríamos tremendamente injustos si no reconociéramos, no sólo a todos ustedes, que por supuesto mucho reconocemos esta presencia en la tarde de hoy aquí en la Plaza Lafone, sino también a cientos y hasta miles de llamadas y de saludos cuando vamos por la calle. El apoyo de muchos uruguayos que nos han expresado ese sentimiento, de estar juntos en todo momento. Quiero agradecer a mi familia, junto a los amigos, a los compañeros, los que están y los que no están. Quiero agradecer a mi familia que me ha acompañado permanentemente, a Mary, una hija de La Teja; a mis hijos que con su cariño y su apoyo han estado a mi lado permanentemente. Esa es la única riqueza que tenemos en la vida, pero es la riqueza más grande que podemos tener. No tenemos otra más que esa y ustedes lo saben. El cariño y el apoyo de mis hijos, que lo podemos decir con enorme orgullo, como seguramente muchos de los que nos atacan, muchos de los que nos agreden, no lo pueden decir con la misma fuerza que lo decimos nosotros. El apoyo de mis hermanos, de mis primos, de los Navarro, de los Rosa, de los Montesdeoca de la Cachimba del Piojo. Quiero agradecer también, a los compañeros y amigos. Sería imposible nombrar a todos, ustedes vieron a todos los que estuvieron aquí cuando llegamos, los saludos, los abrazos, el afecto. Pero quiero simbolizar en tres enormes luchadores de toda la vida, luchadores por la justicia social, por los trabajadores, por la tolerancia, por la fraternidad, que se han destacado en distintas esferas. Antonio Iglesias, defensor y propulsor de la cultura popular. Ruben Sassano, amigo del alma, de la niñez y a otro luchador por las causas sociales, al «Pistola» Marsicano, que todos conocemos. Quiero agradecer a uruguayas y uruguayos que hoy no pueden estar presentes por distintas circunstancias y quiero hacerlo en la persona de un enfermito, que la semana pasada en mi consulta, cuando se retiraba muy debilitado y con muy poquita voz me decía: «doctor no nos abondones, pero tampoco aflojes, hay que seguir fuerte afuera porque ahí es donde hay que dar la pelea».
Quiero agradecer a los que hoy no están, porque han pasado por la vida, pero han dejado su huella, en el recuerdo emocionado a todos ellos, quiero tener un recuerdo emocionado para un querido compañero, al que hace poco nombramos y que lamentablemente se ha ido, quiero recordar a Carlos Ramón Tornales, «Carniaca» querido. Con él nos criamos juntos, en los momentos difíciles, con esa picardía, que había adquirido en este barrio, esa picardía propia de los que tienen que luchar para sobrevivir decía: «Tabita, calavera no chilla». Cuando llegó aquel verano del 95 y 96 y arreciaban las críticas, el me decía: «Deja que ladre la perrada». Muchas gracias, gracias de corazón, por estar siempre como han estado.
«Siete años y cincuenta y seis días»
Aquí mismo estuvimos en una noche de verano de 1996, cuando este año comenzaba. En ese año recibimos ataques en un momento en que se estaban destapando uno tras otro casos de corrupción, en el gobierno, en el Seno de los partidos tradicionales. Como éstas no podían ser tapadas, la mejor idea que se les ocurrió fue decir: «Bueno, si tenemos nosotros corrupción, que sean todos corruptos». Entonces salieron a acusarnos desesperadamente. El 28 de diciembre de 1995 sale una publicación en la que me acusaban de tráfico de influencias, de concusión del interés público y el privado, de las coimas con las que me iba a quedar. Lo hicieron por una donación que había recibido el Ministerio de Salud Pública, porque un equipo de computación y un programa para atender mejor a los enfermos en el Instituto de Oncología, había sido donado. El Ministerio de Salud Pública no había tenido que poner un solo peso. Pero eso les sirvió para acusarme y salir a hacer una campaña feroz contra mi persona. Como nosotros no tenemos nada que esconder pusimos la cara y transitamos siete tribunales que nos juzgaron a lo largo de siete años y cincuenta y seis días. El primero, para mí el más importante, el del pueblo, el de todos ustedes, que se manifestó juntando 120 mil firmas espontáneamente. Esas firmas las tengo guardadas, no sólo en el corazón, las he encuadernado y tengo un alto de tomos de firmas encuadernadas. Nos presentamos también ante el Tribunal de Conducta del Partido Socialista, al que pertenezco, que presidía el queridísimo compañero José Pedro Cardoso, y nos absolvió, no encontró nada. Nos presentamos ante el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, que presidía y preside, el queridísimo compañero general Víctor Licandro, un militar realmente comprometido con las causas populares, tribunal en el que estaba nuestro maestro en la medicina y en la vida, el querido profesor Juan José Crottogini. Ese tribu
nal también nos absolvió. El ministro de Salud Pública, que era quien nos acusaba y que después resultó él acusado y condenado, simplemente por quedarse con un vuelto, porque eso fue lo que ocurrió, se quedó con un vuelto.
El ministro creó una comisión aprobada por el entonces presidente de la República, en el seno del Ministerio, con abogados del Ministerio. Esta comisión estudió todo y dijo, está escrito, no hay un solo elemento en esta acusación que nos permita siquiera comenzar una investigación administrativa, porque acá no hay absolutamente nada que condenar. Como no les alcanzaba, sacaron el tema de lo político partidario, lo sacaron de lo administrativo y comenzaron a decir que sí hay problemas desde el punto de vista ético. Nos presentamos entonces ante el Tribunal de Etica Médica del Sindicato Médico del Uruguay para que nos juzgara, lo presidía el querido profesor Pablo Carlevaro. Este tribunal estudió todo el expediente y se expidió diciendo que no sólo no habíamos cometido una falta ética sino que habíamos actuado con la ética que requiere el ejercicio de la Medicina para mejor atender a los enfermos del Instituto de Oncología. Pero como esto no les alcanzó a quienes nos atacaban, iniciaron una comisión parlamentaria para investigarnos varios años después. Ahí estuvieron investigando y revolviendo y encontraron una receta del año 1987 en la cual yo decía que había que tratar a un enfermo con un procedimiento que nosotros exclusivamente realizábamos en el momento. Una receta de 1987 les bastó para decir que yo me autoenviaba enfermos para llenarme de oro y enriquecerme. Lo dije en la Comisión del Parlamento, era un enfermo de 18 años, con una metástasis en la columna que lo había dejado parapléjico, con intensísimos dolores que no podía casi trasladarse y que el único procedimiento que algo lo podía aliviar era el que le íbamos a realizar. De eso nos acusaron. Pedimos entonces que todos estos antecedentes, ya que éramos tan culpables, pasaran a la Justicia Penal, lo pedimos nosotros y como el juez no nos llamó, fuimos igual y le pedimos que nos llamara. Finalmente el 22 de febrero de este año, siete años y 56 días después de aquel 28 de diciembre de 1995, la fiscal doctora González y el juez doctor Hackenbruch resolvieron archivar el expediente porque no encontraron ningún elemento para acusar.
«En los próximos tiempos se conocerán más elementos de corrupción»
Claro que también es paradojal, que quienes se rasgaron las vestiduras para acusarnos de corruptos nada dijeron ahora cuando banqueros de cuello duro y guantes blancos robaron cientos de millones de dólares del pueblo uruguayo, de un pueblo que está sufriendo, con niños que tienen que comer de los tachos de basura. Estos banqueros se llevaron impúdicamente cientos de millones de dólares y estos señores se callaron la boca.
Hoy a estos mismos señores los siguen salpicando los lodos de la corrupción, por haber dado cargos políticos de confianza a delincuentes conocidos. Por haber sido procesados muchos de ellos por la Justicia y otros estar en trámite de investigación y seguramente muchos más van a ser procesados y seguramente en los próximos tiempos muchos más elementos de corrupción se conocerán y embarrarán a quienes quisieron llevar adelante con infamia una campaña de mentiras.
Ahora empezaron de nuevo y se equivocan, porque ahora, nos va a juzgar a todos la gente, dentro de muy poco. Nos va a juzgar a todos el juez soberano que es el pueblo.
Se equivocan doblemente, en primer lugar se equivocan porque están cegados por el odio; qué tristeza vivir con tanto odio adentro.
Se equivocan porque están cegados por la ira, porque están obnubilados por la soberbia de creerse dueños de todo, cuando cada vez son dueños de menos y dentro de poco no van a ser dueños de nada.
Se equivocan en atacarnos personalmente porque lo que ellos están perdiendo, que comenzaron a perder en 1990 en el gobierno de Montevideo y lo van a seguir perdiendo, lo pierden precisamente porque están cegados. No se dan cuenta que están usando elementos para tapar errores, omisiones, corrupciones, para tapar con ello las necesidades y la miseria en la que han obligado a vivir al pueblo uruguayo. Pretenden con cortinas de humo tapar todos sus errores. Se equivocan porque no importa la persona. Para un proyecto político como el de la izquierda, un proyecto político serio, un proyecto político responsable, elaborado por tantos y tantos queridos dirigentes de la izquierda uruguaya trabajando juntos, con la gente, con el pueblo. Para ese proyecto político, que es el mejor proyecto político para que los uruguayos puedan vivir mejor, ese proyecto es lo que importa y no importan las personas. Antes lo llevaron adelante otras compañeras y otros compañeros a este proyecto, hoy nos tocó a nosotros, pero cuando no estemos serán otras las compañeras y los compañeros que seguirán llevando adelante el proyecto político. Ese proyecto alternativo se construyó con la gente, junto a la gente y esos errores que han cometido los están aislando. Se están transformando en un conjunto de dirigentes políticos aislados, separados de la gente y del pueblo, que quieren llegar al gobierno, ¿para que? Un gobierno tiene que estar para que la gente viva mejor y esta gente no hace en el gobierno cosas para hacer vivir mejor al pueblo uruguayo. Defienden otros intereses, los intereses de multinacionales, de grandes capitalistas, de banqueros corruptos y les entregan miles de millones de dólares y le dicen al pueblo que no hay plata, siquiera para atender que vivan mejor los niños.
Se equivocan y se equivocan feo, porque no han comprendido la grave situación en la que viven miles de uruguayos y si la han comprendido, bien que se hacen los disimulados.
«El gobierno no quiere oír»
El Uruguay está mal, que les voy a decir a ustedes, no voy a mostrar la soga en la casa del ahorcado. El Uruguay está muy mal y nos dicen sí pero comparado con países de Asia y de Africa estamos bien. Comparémonos con nosotros mismos, ya casi no resistimos la comparación con otros pueblos latinoamericanos. Este país, que estaba orgulloso de decir que no tenía analfabetos, que estaba orgulloso de su educación; esa educación que permitió a muchos niños de barrios como éste salir adelante, tener trabajos decentes, poder hacer su casita, criar a sus hijos y educarlos, en otros tiempos. Esa educación hoy recibe un apoyo del gobierno que es el apoyo más bajo que todos los países de América del Sur le dan a la educación. Nosotros que estábamos tan orgullosos, nos creíamos la Suiza de América, hoy dedicamos a la educación de la gente la cantidad menor de recursos económicos de todos los países de América del Sur.
(Desde el público le gritan: «No hay tizas», «No hay hojas en las escuelas», «Los comedores no dan más»).
Pero ellos no escuchan, la voz del pueblo, por eso están aislados. Por eso cada vez este proyecto alternativo de la izquierda uruguaya tiene más y más respaldo a nivel popular.
Este país ha caído enormemente. El país que tiene como actividad más importante la producción, la venta, la comercialización de la carne vacuna, sus hijos, los uruguayos no tienen derecho a comer hoy un pedazo de carne por el precio que tiene.
Este país productor de alimentos hace algunos meses atrás vivió la tragedia de niños muertos de desnutrición, de niños muertos por hambre. (Gritos de: «¿El gobierno no lo ve?»). El gobierno no lo ve o el gobierno no lo quiere ver. Los dirigentes de los partidos tradicionales no lo ven o no lo quieren ver, o tienen otros compromisos que no son con la gente
o con el pueblo uruguayo.
Este diagnóstico de situación del Uruguay lo podríamos extender (Gritos de: «Las pensiones», «las jubilaciones», «los hijos que se van»).
Como en las tragedias griegas la voz del pueblo no es escuchada, no hay peor sordo que el que no quiere oír. Es el gobierno y son los dirigentes de los partidos tradicionales que no quieren oír la voz de la gente.
La gente que se va. ¿Cuántos se van?, ¿cuántos hijos se fueron?, ¿cuántos nietos se fueron?, se fueron no para veranear, no para hacerse ricos, se fueron buscando un destino que su país no les da.
Y la gente llora como en la tragedia griega. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver, y es el gobierno el que no quiere ver como vive la gente. Y todo esto lo quieren tapar con cortinas de humo, por eso se equivocan. Más vale que con modestia, con dignidad y humildad, reconozcan estas realidades. Reconozcan sus errores y de una buena vez por todas, todos juntos los uruguayos, comenzaremos a trabajar para salir de la situación que vivimos.
«Nos afectan los problemas de afuera, pero también los malos gobiernos»
¿Cuáles son las causas de esta situación? Ustedes van a escuchar que van a decir, las causas de estos problemas se ocasionaron a partir del 13 de enero de 1999 cuando Brasil devaluó y entonces perdimos competitividad, y perdemos fuentes de trabajo y se cierran las fábricas y se cierran los comercios. Esto vino de afuera, vino de Brasil. Pero, van a decir, además se agregó lo de Argentina, se rompió la paridad del peso con el dólar, nos vinimos a tierra, perdimos competitividad. Después le van a echar las culpas a la aftosa, que también vino de Argentina y por maldad de los argentinos. Por suerte tenemos a Argentina y a Brasil a quienes tanto hemos recurrido. Pero según esta interpretación, ellos tienen la culpa de todos los males y el gobierno no tiene la culpa de ningún mal.
Pero antes de la devaluación en Brasil y Argentina, antes de la aftosa, ¿cuántas fábricas habían cerrado y cuántos puestos de trabajo se habían perdido? Mucho antes, acá en La Teja, las aceiteras, los frigoríficos en el Cerro, las textiles, el Bao, cuantos puestos de trabajo se perdieron mucho antes por esta política económica que vienen desarrollando los gobiernos desde hace año.
Claro que los problemas que vienen de afuera nos afectan, no lo podemos negar, pero también nos afectan y mucho, los malos gobiernos que hemos tenido y que no han tenido en cuenta las necesidades del pueblo uruguayo.
Entonces necesitan levantar cortinas de humo para tapar todo esto.
Sucede que no es la primera vez, ni la segunda, ni la tercera que se ha utilizado el arte de tergiversar para esconder cosas.
No es la primera vez que le han mentido al pueblo uruguayo y el pueblo uruguayo, que es un pueblo noble, sencillo, tranquilo, querible, durante muchos años les ha creído.
Pero ya desde hace muchos años el pueblo uruguayo les cree menos y menos y ya no les cree nada.
«Le proponemos al gobierno instrumentar juntos un plan de emergencia, ahora»
Estamos en tiempo ahora, no para esperar para las elecciones y la asunción del nuevo gobierno en marzo de 2005, no, estamos en tiempo ahora de trabajar los uruguayos todos juntos para tratar de salir de esta situación que tenemos.
Le proponemos al gobierno que reflexione, que comencemos a instrumentar todos juntos un plan de emergencia para las emergencias que vive la población.
Que se atienda a ese 47% de niños que nacen en los hogares que están por debajo de la línea de pobreza. Que se les establezca un salario a los padres jefes de familia y a las madres jefas de familia que están sin trabajo.
Pero no para regalárselos sino para comprometerlos en un programa donde estén los hijos, que reciban asistencia sanitaria, médica, odontológica, para que se los obligue a ir a la escuela.
Que se estimule la producción y el trabajo, porque la gente quiere trabajar, porque la gente quiere comer en su casa y darle de comer a sus hijos en su casa y no en los comedores. No tendría que existir un solo comedor en este Uruguay. Los uruguayos reclaman la dignidad de educar a sus hijos, de darles de comer, de vestirlos, de mandarlos a la escuela, sólo eso reclaman los uruguayos. Es eso lo que pide el pueblo uruguayo.
Tenemos que modificar muchas cosas. Tenemos que hacer que este sea un país donde llegan capitales golondrinas, que más que golondrinas son halcones porque se van cuando quieren pero no se van solos se van con los dineros del pueblo. Porque así les han robado miles de millones de dólares a los uruguayos. Para que vengan capitales a invertir en la producción y generen puestos de trabajo para los uruguayos. ¿Es tan difícil lograr esto?
Es tiempo de que comencemos a trabajar por un nuevo país, llámenlo como ustedes quieran, reconstrucción nacional, formación de un nuevo país. Tenemos que armar un rompecabezas con todas las piezas que han quedado disgregadas. Este país que tenía un fuerte entramado social, que tenía una gran clase media amortiguadora entre los ricos, que no eran tan ricos ni tantos y entre pobres, que no eran tantos ni eran tan pobres como son ahora. Este país se desarmó como si hubiera pasado una guerra aunque no hubo una guerra, por las políticas económicas que han llevado adelante y que han ocasionado los males que los uruguayos tienen.
«Nos dijeron que 300 millones de dólares era un disparate»
Es tiempo de cambiar y podemos cambiar. Nos van a decir: ¿de dónde sacan la plata?
Caramba, en plena campaña electoral dijimos que había que instrumentar un plan de emergencia y reactivar la economía. Nos dijeron, ¿y eso cuánto sale?, les dijimos que eso salía unos 300 millones de dólares; nos dijeron: qué disparate. En aquel momento había más de 2.700 millones de dólares de reservas internacionales, en aquel momento el Uruguay todavía tenía adónde recurrir para solicitar crédito, ahora no lo tiene. Les dijimos utilizaremos apenas el 10% de esas reservas para atender la emergencia social, para reactivar el país. Nos dijeron: qué disparate, 300 millones de dólares. Fueron mil millones de dólares los que se llevaron, desaparecieron los 2.700 millones de dólares de las reservas, perdimos los créditos, ¿dónde está la plata?, ¿dónde está el trabajo?
Las voces del pueblo se levantan como en una tragedia griega, pero no hay peor sordo que el que no quiere oír. Hoy estamos en otra cruzada para querer vender los que nos pertenece.
Y nos pertenece Ancap, UTE, OSE, el agua nos pertenece. Esas empresas públicas que fueron desarrollándose a lo largo de los años con el esfuerzo de tantos de ustedes y de tantos padres de ustedes. Esas empresas públicas que tanto han aportado al Estado uruguayo, que si no hubieran aportado los déficit de los gobiernos hubieran sido calamitosos. Recuerdo cuando era niño, que venía a esta escuela, la escuela Yugoslavia Nº 104 de segundo grado, las reglas y las escuadras de madera con las que estudiábamos geometría eran las que Ancap les daba a los niños de las escuelas del barrio. ¿Cuántos niños de este barrio y de otros barrios han podido estudiar y salir adelante porque sus padres trabajaban en las empresas públicas? ¿Cuánto aportaron las empresas públicas para que hubiera asistencia en los hospitales, el pago de las jubilaciones?
Siguen dando ganancia, pero claro esa ganancia es botín apetitoso para quienes desde afuera con el afán de lucrar quieren venir a introducirse en ellas para llevarse los beneficios que le pertenecen a todos los uruguayos. Por eso es que defendemos Ancap, porque Ancap es el país, porque necesitamos las empresas públicas que manej
an elementos estratégicos como herramientas de trabajo para llevar adelante un país de producción. Un país que desarrolle cadenas agroindustriales exportadoras, un país que genere puestos de trabajo en serio, reales para su gente. Por eso defendemos Ancap, porque en todas las aventuras que han metido Ancap, no hace mucho tiempo atrás, aquí no más al lado, en Argentina. En asociaciones con otras empresas, en un par de año hemos perdido 200 millones de dólares en malos negocios que se han realizado. Y cuando dijimos necesitamos 300 millones de dólares para atender la emergencia social, nos dijeron «qué disparate». Allí en Argentina hemos perdido 200 millones de dólares por asociaciones indebidas de nuestra empresa estatal que maneja el petróleo. Si le sumamos a esos 200 millones de dólares los 150 millones de dólares que costó la Torre de las Telecomunicaciones, uruguayos, allí está el dinero que decían que no había. ¿O miento, uruguayas o uruguayos?
Allí están los asentamientos, (le gritan «Batlle dijo que tenía 100 millones de dólares»), si el Presidente dijo en la campaña electoral que había 100 millones de dólares para erradicar los asentamientos, ¿dónde están? O ¿se los llevaron también los banqueros ladrones?
¿Dónde está el dinero de los jubilados que se les retira mensualmente para las viviendas?
«¿En el referéndum de Ancap, los uruguayos van a votar igual que el gobierno?»
Por eso vamos a defender Ancap. Hace algunos años había un speech publicitario sobre una tienda que había aquí, en el Paso Molino, la Pocho Tienda, ¿se acuerdan? Un locutora decía: «Piense en la tienda más grande que conoce… y respondía: Pocho Tienda es más grande que esa tienda. Yo voy a usar esta publicidad, este spot para decirles: uruguayas y uruguayas piensen, ¿cuántos integrantes de este gobierno van a votar en este plebiscito por Ancap?, ¿por qué lo van a hacer?, para mantener la ley, ¿ustedes van a votar como ellos?, ¿el pueblo uruguayo va a votar como ellos? Ellos van a votar celeste, si quieren celeste que les cueste, nosotros vamos a votar rosado, porque queremos cambiar definitivamente la pisada.
Para que Ancap, para que el agua y la energía eléctrica, para que las empresas públicas sean instrumentos al servicio del pueblo uruguayo.
Un pacto social
¿Es tan difícil hacer esto? Puede serlo y puede no serlo.
Puede ser difícil hacer esto si el compromiso que tiene el gobierno no es con el pueblo, es con las multinacionales, con el poder económico, con los organismos internacionales. Así es muy difícil hacer esto.
Pero si hay un compromiso real con el pueblo uruguayo.
Si hay un compromiso de trabajar todos juntos, en un acuerdo social, en un pacto social o como quieran llamarlo, todos juntos, los uruguayos detrás de un gobierno que busque estos cambios, estos cambios se pueden lograr.
No de la noche a la mañana, es cierto, el Uruguay está devastado, está destruido, no hay que prometer lo que no se puede cumplir.
Pero entre todos juntos, trabajando con seriedad, con un objetivo determinado, privilegiando a los más necesitados, como decía nuestro padre Artigas y lo dijimos acá el 15 de febrero de 1990, trabajando en esa dirección, otro Uruguay es posible
Un Uruguay mucho mejor que el que tenemos, un Uruguay que acoja a sus hijos, que no los expulse del país, que les dé trabajo, que les dé dignidad de vida. Un Uruguay fraterno. Un Uruguay que utilice la educación como herramienta para romper las estructuras de la pobreza.
Hace 50 años atrás acá en La Teja había calles de tierra y zanjones, había gente pobre, era un barrio pobre, pero con trabajo, con dignidad.
Los que éramos niños en aquella época, muy humildes, salíamos a jugar en la calle y muchas veces teníamos los pantalones limpios pero remendados, teníamos alpargatas que cuando jugábamos al fútbol las atábamos con una piola para que no se nos escaparan cuando pateábamos una pelota. Nos reuníamos en las esquinas, vivíamos la alegría de una juventud feliz, porque había trabajo, se comía, se podía ir a la escuela. Si alguien pasaba por este barrio, una familia acomodada y veía esos niños en las calles de La Teja, o del Cerro o Nuevo París, no tenía derecho a pensar que esos niños, por la educación que recibían, no podían ser en algún momento gerentes de un banco, gerentes de una industria, profesionales universitarios, como lo fueron, trabajadores dignos, intendentes de Montevideo.
Porque en aquel momento, aquella educación le podía abrir los caminos a esos niños de los barrios pobres para que pudieran salir adelante. Tenían oportunidades, teníamos oportunidades.
Hoy, cincuenta años después, si una familia de un barrio acomodado pasea por estos barrios, por el Kenedy de Punta del Este, que es de una humildad tremenda, o por Barros Blancos, o por Cerro Norte o por Nuevo París y ve a los niños que están jugando en sus calles y comiendo en los tachos de basura, hoy sí van a tener derecho a pensar que ninguno de esos niños va a tener una oportunidad en la vida.
Eso es lo que queremos para nuestros hijos, para nuestros nietos, para todos los niños del Uruguay, oportunidades en la vida para romper el círculo de pobreza que los ahoga. Para romper una vida de tristeza, para romper los indefectibles caminos que los van a llevar a la delincuencia porque no van a tener otra cosa que hacer en la vida, más que robar para comer.
Esto es lo que queremos cambiar, esto es lo que vamos a cambiar.
Con la fuerza de ustedes y con el apoyo de ustedes, desde ahora, si el gobierno acepta dialogar para intentar los cambios. Y si no, desde el 1º de marzo del año 2005, cuando un gobierno popular, distinto, de cambios.
No nos dejemos vencer, lo único que nos puede derrotar es la resignación. No nos resignemos a esta vida que se nos quiere dar.
Juntémonos y luchemos porque en la calle, como dijo Mario Benedetti: Codo a codo somos mucho más que dos.
Gracias por estar, gracias por el apoyo, nuestro compromiso más firme y hasta la victoria, hasta la victoria siempre». *
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Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
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