Ramela analizó por qué el gobierno llegó "al caos"

Ser más firmes con los planteos propios, prestar atención a algunos reclamos que provinieron de la izquierda, y críticas al Partido Nacional, forman parte de la autocrítica que ayer realizó el asesor del presidente Jorge Batlle, el abogado Carlos Ramela.

«Cedimos, transamos, perdimos identidad, nos dejamos criticar hasta la falta de respeto, pero igual la realidad nos pasó finalmente la factura y llegamos al caos», dijo ayer Ramela.

En un columna de opinión que publicó en el diario El Observador, el asesor presidencial y ex integrante de la Comisión para la Paz, realizó una evaluación crítica de lo que han sido estos tres años y medio de gobierno de Jorge Batlle.

Ramela entiende que los consensos tiene un límite ya que de lo contrario pierden fuerza las propias ideas. «El consenso es un instrumento esencial pero no un fin en sí mismo; por esa razón no son sanos ni deseables aquellos consensos que llevan a relativizar ideas y principios», sostiene el abogado.

«Nos preguntamos si las trabas que enfrentó el gobierno en la búsqueda de esos acuerdos se debieron a que no supo ser convincente o al hecho de que, para lograr ese objetivo, toleró condiciones que desnaturalizaron su propuesta y debilitaron su legitimidad».

Contrariando el constante discurso oficial de que la crisis del año pasado fue por la coyuntura internacional, Ramela sostiene que en su opinión se debió también a que «entregamos y cedimos demasiado. Estoy convencido que mucha gente esperaba y quería más; debimos insistir  a pesar de las trabas  y apostar a la credibilidad que se había generado. No nos frenó sólo la oposición o las coyunturas adversas, más allá de que una y otras jugaron un rol fundamental». Enseguida, Ramela aludió críticamente al Partido Nacional, que hasta octubre del año pasado fue el socio en el gobierno. «Muchos de nuestros aliados  lamentablemente  no sólo miraron con recelo el diálogo hacia fuera de la coalición que planteó el Presidente, sino que eligieron el camino del parche, del más o menos, de tirar la pelota para adelante; se jugaron, otra vez, a lo ‘posible’ y no a lo ‘necesario’. Algunos de nuestros hombres  también  se conformaron con esa realidad».

Para Ramela «debimos ser más firmes ante planteos que no se podían aceptar, como el de la inclusión de más gastos en el presupuesto inicial que estaba ya comprometido; también debimos actuar con más rigor ante quienes, por carecer de autoridad o liderazgo suficiente, se dedicaron más a pelear la interna de su partido  y de su sector  que a cumplir sus compromisos con el gobierno y respaldar las iniciativas que tanto reclamaban, a pesar de que siempre fueron, por el contrario, muy decididos para cotizar  en puestos  el limitado apoyo que brindaron». El asesor de Batlle, dijo además que «no supimos neutralizar enfoques extremos que friccionaron la relación inteligente y sensata que se había entablado con la oposición, como cuando se negó a ésta los cargos que reclamaban en los organismos de contralor; tampoco actuamos a tiempo cuando la izquierda más radical, reaccionando contra un gobierno que despertaba buena aceptación en sus no votantes, cercó al doctor Vázquez y lo arrastró hacia un punto de no retorno». Ramela recordó asimismo, el acuerdo que hubo con la izquierda para reformar el proceso penal.

Sin embargo, «preferimos seguir tolerando una realidad vergonzosa (presos hacinados sin sentencia y un proceso penal sin garantías), antes que apoyar una incitativa que provenía del ‘enemigo'».

«Creo  honestamente  que debimos actuar con más determinación. (…) Nos frenó algo más que la oposición y las plagas; creímos que todo se definía en un toma y daca interminable, cediendo posiciones y licuando planteos, en aras de complacer a todos y preservar una coalición que funcionó mal. No logramos ni una cosa ni la otra», sostuvo Ramela. *

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