Atchugarry se fue para no hacer lo que pedirá el FMI en setiembre
Atchugarry regresa a su banca en el Senado, donde deberá dar pelea por las medidas que impulsa el gobierno. «Ahora la pelota está en el Parlamento», señaló una fuente oficial. Alfie, en tanto, es un economista adepto al neliberalismo y muy cercano a los organismos internacionales de crédito.
En la conferencia de prensa brindada ayer, las caras de los integrantes del gobierno reflejaban un buen estado de ánimo, que buscaba aventar cualquier idea de que el alejamiento de Atchugarry fue traumático.
Por qué renunció Atchugarry
Sin embargo, varios factores jugaron en la renuncia de Atchugarry. Primero el pedido de la familia, según explicó el propio ex ministro. A ello se suman diferencias de Atchugarry con el presidente del Banco Central, Julio de Brun, que lo venían «desgastando», según explicaron fuentes políticas a LA REPUBLICA. Ambos jerarcas discreparon en cuanto a la salida de los bancos intervenidos, Atchugarry quería estirar los plazos para encontrar soluciones e incluso era partidario de la reapertura del Banco de Crédito, así como en el manejo de la pauta cambiaria. En este caso, De Brun se mostraba más liberal que Atchugarry. El ex ministro entendía que se debía intervenir para mantener ciertos márgenes, y el titular del BCU, entendía que todo debe quedar librado al mercado.
Atchugarry argumentó además que no estaba con las fuerzas suficientes para enfrentar el conflicto de la Salud. Según las fuentes, la visión de Atchugarry implica que el acuerdo con el que se saldrá del conflicto de la Salud con médicos y funcionarios dejará abierta la puerta para nuevos reclamos en otros sectores del Estado.
Además, el ex ministro, tampoco estaba de acuerdo con algunos de los últimos planteos del Fondo Monetario Internacional, realizados en julio que serán negociados con una misión que arribará a nuestro país en setiembre.
Como informara LA REPUBLICA un informe de los técnicos del FMI reclamó más privatizaciones, previó que no se cumplirán las metas acordadas, la posibilidad de una crisis en el año 2006 y por sobre todo la necesidad de un nuevo ajuste fiscal.
Este aspecto, el del ajuste, si bien no se maneja con ese nombre, según las fuentes, parece haber sido determinante.
Atchugarry no estaría dispuesto a aplicar las medidas que el FMI reclamará en setiembre y Alfie sí.
Según los informantes, Atchugarry también se sentía desgastado por la negociación de la Rendición de Cuentas y los reclamos del Partido Nacional. El ministro renunciante dijo ayer que tenía «un compromiso personal» con la rebaja del Impuesto a las Retribuciones Personales, éste fue uno de los reclamos principales del Partido Nacional. El ministro entrante, Alfie, se puso en las antípodas y no dejó dudas: «No hay condiciones para que el Estado baje ningún impuesto».
Este tema es, según las fuentes, un aspecto de una discrepancia mayor con el ala más neoliberal y ortodoxa del gobierno. Atchugarry es partidario de una línea de diálogo y negociación y de buscar como lo ha dicho reiteradamente «soluciones a la uruguaya».
El sector más ortodoxo, del cual Alfie es un exponente de lujo, es partidario de la disciplina fiscal y de decir que no y punto.
Una muestra de esta diferencia es el comunicado que emitió ayer la Embajada de EEUU. El mismo contiene una breve mención a Atchugarry en la que le reconoce «un trato cordial»; sobre Alfie se extiende en múltiples elogios, «con él hemos trabajado siempre».
La designación de Alfie fue tomada con amplia satisfacción en los organismos financieros internacionales.
Otro elemento que jugó, más que nada en la aceptación de la renuncia de Atchugarry, es la intención de la Lista 15 de promoverlo como candidato del sector para las elecciones internas coloradas del año que viene.
Atchugarry dijo ayer que quien crea que tiene ambiciones políticas, no lo conoce, sin embargo el tema es insistentemente manejado en la Lista 15.
Cuando se realizó un asado en la chacra La Redención, para relanzar la Lista 15 y se dio como un hecho que el sector tendría su propio candidato, todos los off de récord, señalaban a Atchugarry, que fue además el candidato más aplaudido de la reunión. El tema, además, fue planteado ayer al ministro, por el grupo de «jóvenes» colaboradores de Batlle, en el Edificio Libertad; le dijeron que era «el principal referente» de la Lista 15 (ver recuadro).
Además Alfie tiene una denuncia en su contra nunca desmentida. Días antes de producirse la devaluación del 4 de enero de 2002, pasó a dólares un vencimiento de plazo fijo que tenía en dólares (ver página 4).
La renuncia
La renuncia de Atchugarry al cargo era tema de conversación desde hacía por lo menos un mes tanto a nivel parlamentario como de la propia Presidencia de la República.
El ahora ex ministro planteó hace unos 30 días al mandatario que se alejaría del cargo. El Presidente le pidió unos días más, que esperara a la culminación del proceso de la Rendición de Cuentas.
Una vez que se llegó a este punto, el viernes 15, Atchugarry tomó la decisión de renunciar y se comunicó con Batlle a su llegada de Asunción, el domingo por la noche.
El tema fue analizado el lunes, y en la noche de ese día, se ofreció el cargo a Isaac Alfie, quien aceptó el puesto. Pero previamente, el mandatario propuso como candidato otra vez a Carlos Sténeri, el lobbista del gobierno antes los organismos internacionales de crédito, pero éste rechazó el ofrecimiento.
Pero el anuncio que realizó ayer el presidente Batlle a las once de la mañana sorprendió a todos. Hasta que el mandatario no habló en la Sala de Ministros rodeado por Atchugarry, Alfie y Davrieux, no se conocía el tenor del anuncio.
La decisión la conocían cinco personas: Batlle, Atchugarry, Alfie, el ex presidente Julio María Sanguinetti, y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, quienes durante la noche del domingo y la noche del lunes estuvieron en permanente contacto. En el correr de la mañana, los demás integrantes del gabinete, más varios jerarcas cercanos a Atchugarry se fueron enterando de la novedad. Es así que, mientras se retiraban de sus acuerdos habituales los ministros del Interior y Defensa, llegaban al edificio jerarcas como el director de la DGI, Eduardo Zaindesztat, el titular de Aduana, Nilo Pérez, y el subsecretario de Vivienda, Oscar Brun, entre otros.
Otros tiempos
En la conferencia, Batlle recordó que cuando se produjo el pico de la crisis, a fines de julio del año pasado, la salida de ésta era en clave política, y para ello se apuntó a Atchugarry. El hasta entonces senador de la Lista 15 se oponía a aceptar el cargo, pero fueron Batlle y el ex presidente Julio Sanguinetti quienes lo «obligaron» a asumir en el Ministerio. Atchugarry anunció en ese momento que no se quedaría hasta el final del gobierno en el cargo y que aceptaba «por un tiempo».
Batlle explicó que con el acuerdo confirmado con el Fondo Monetario Internacional, la mejora de la recaudación, la leve baja del desempleo, la culminación del proceso de la última Rendición de Cuentas, se dan las circunstancias para «cerrar una época» y comenzar un nuevo camino.
En ese tiempo, dijo, «hemos podido encaminar las distintas situaciones que se han tenido que confrontar. Ese tiempo político ha sido sostenido con la presencia de un equipo económico y técnico, es el que ha analizado y discutido con los organismos multilaterales de crédito todo lo que hasta ahora se ha procesado».
Ahora, agregó, «se abre desde el Ministerio de Economía otro tiempo, que es el de cons
olidar las soluciones encaminadas, de cumplir con las obligaciones fiscales, de reconocer que todavía quedan cosas a nivel legislativo de llevar adelante. No es más un tiempo político, es un tiempo estrictamente técnico».
«En esa circunstancia, le hemos devuelto su libertad a Alejandro que en esa condición fue que aceptó aquel día el cargo, para que vuelva al Parlamento de la República; y le hemos pedido al economista Alfie que se haga cargo de esta labor que es estrictamente técnica».
Por su parte, Atchugarry llamó a ayudar a Alfie para «consolidar el crecimiento, la inversión y el empleo».
En sus primeras declaraciones como ministro, Alfie reconoció que asume una tarea «difícil», pero aseguró que lo hacía «con la convicción de que se está haciendo lo mejor, con la convicción de que el rumbo es cierto, es pausado pero es continuo, y está bastante claro hacia donde vamos. Uno espera poder continuar con este rumbo, poder continuar cumpliendo con los acuerdos internacionales del país y que eso redunde en mejor empleo, más inversión, y en más crecimiento».
Alfie sostuvo que «no tiene sentido» cambiar la línea de la política económica y aseguró que pondrá énfasis en continuar con el programa fiscal, impulsar reformas en el aspecto microeconómico, y que el Parlamento apruebe una reforma tributaria.
Consultado si se podría considerar la baja de algún impuesto, como el de los sueldos, Alfie afirmó que «no estamos en condiciones de bajar impuestos».
El nuevo jerarca aseguró que respetarán los compromisos asumidos por su antecesor, porque «son acuerdos de gobierno».
Alfie indicó que «en general» no hará cambios en el equipo del Ministerio, pero adelantó que «quizás haya algún cambio en el futuro para que exista una mayor complementación de perfiles».
Alfie buscó relativizar la relación con los organismos internacionales y su incidencia en la implementación de las políticas económicas locales. «Hay quizás, a veces, la convicción de que quienes están manejando la economía son muy parecidas a las de determinados organismos, pero no todas las veces las posiciones son iguales». *
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