Llamadas al Director

La miseria y el hambre también se llaman violencia

Señor Director:

Quisiera dejar mi mensaje al pueblo y al gobierno. Mi único anhelo es que mi canto llegue al pueblo,/y si el pueblo oprimido es aquel que se levanta,/le doy paso a mi garganta pa’ decirles lo que pienso./La cosa no es como antes, la gente ya se ha cansado/ya hemos vivido bastante pisoteados y amargados /pa’ que vivan bien unos pocos, tirándoles del arao./No es que no quiera dialogar, bastante hemos dialogado/Así no se puede más, nos han traído engañados/estos gobiernos corruptos que tanto nos han robado/Y me tomo una licencia pa’hablarles de la violencia/y pa’ otro lado no da y les hablo con coherencia/ pues la miseria y el hambre también se llaman violencia./Ahora que todos sabemos la cuestión por dónde anda /hay que tomar decisiones pa’ saber por dónde ir/Yo voy guardando la guitarra y cargando mi poesía/espero no sea necesario que hubiese que combatir/si es que se da por las buenas que el pueblo la rienda agarra, podré guardar mi fusil y afinar otra vez mi guitarra./.-RRB. Teléfono: 4099…

El Director: Olvídese del fusil/Que a todos nos duele tanto/Apunte con su guitarra/Y haga un arma de su canto.

 

Sanguinetti corrió solo

Señor Director:

El ya declarado «Campeón de la Caducidad», el promotor a toda costa y costo del supositorio gigante de concreto, hierro y vidrio, y líder del Foro Batllista, Sanguinetti Coirolo, se desbocó. En un programa seudoperiodístico de un colaborador al que en su momento otorgó una FM, expuso la desventaja de comparecer a la elección de 1984 con Wilson preso y que además estaba proscrito como todas las demás figuras políticas del momento. Corrió solo. Y el Honorable Directorio rosado se expidió en una declaración lamentable que no fue ni chicha ni limonada. Teléfono: 2098…

El Director: ¿Se acuerda de aquel viejo dicho campero «Corrió con el caballo del comisario»? Aquellas elecciones sin Wilson Ferreira ni Seregni, ambos proscritos, como otros tantos miles de orientales también marginados de los padrones electorales, fueron algo así como «correr con el caballo del comisario» o, como decía Don Menchaca (el Comisario de Puntas del Arrayán inmortalizado por Serafín J. García) al irrumpir en una partida de monte criollo: «A ver vos… anotame con diez patacones a la carta que gane».

 

¿Puede publicar lista de viajes de diputados y senadores?

Señor Director:

Le voy a pedir un favor. La edila Cristina Ferro se largó primero contra el señor Areán, después contra la doctora María Julia Muñoz y ahora, como era de cajón, contra el intendente Arana, que parecería ser el único empleado público que no tiene derecho a utilizar su licencia viajando a donde se le antoje. Piensa citarlo a la Junta Departamental para pedirle informes de sus viajes, costos de pasajes, estadía, etc. Yo le agradecería si a usted le fuera posible publicar la lista de diputados y senadores que han viajado en el último año. Veríamos que quizás los viajes del arquitecto Arana resultan menores que los que han hecho nuestros diputados y nuestros senadores. Teléfono: 9021…

El Director: No creo, estimado lector, que valga la pena detenerse en gastos por viajes, que son minucias comparadas con otras erogaciones exorbitantes y maniobras dolosas. Me consta, asimismo, que el intendente Arana ha observado desde siempre una conducta intachable, por lo que los ataques de que es objeto no hacen mella en su persona.

 

Sobre las penas y las vaquitas

Señor Director:

Quería comunicarle al señor Fasano que leí el diario de ayer y con referencia a lo que dice Yupanqui al referirse usted al señor Erro, a quien voté en la lista 4190, quería comunicarle que no es sólo de Yupanqui sino que los versos corresponden al poeta uruguayo Romildo Risso. Nada más que eso quería decirle, señor Fasano, y lo felicito por el espacio que nos deja a todos los uruguayos. Teléfono: 7119…

El Director: Si bien valoro su afán de reivindicar la obra y la memoria de un excelente poeta oriental como don Romildo Risso, lamento rebatir su enmienda, ya que la canción «El Arriero» es un clásico argentino del cancionero con temática social, y la letra no es de nuestro Romildo Risso sino de Atahualpa. Quizás su confusión venga del poema «El aromo» («hay un aromo nacido en la grieta de una piedra; parece que la rompió pa’salir de adentro d’ella») que Yupanqui musicalizó y que en ese caso sí la letra es de Romildo Risso, pero muchos sellos discográficos y locutores radiales al anunciarlo mencionan solamente a Yupanqui, y olvidan a nuestro poeta. Reitero, entonces, que la letra de «El Arriero» pertenece a don Ata, al igual que la música.

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