"Llegó la hora de la justicia y la dignidad de nuestro pueblo"
Con una demora de cuatro horas, Chávez recibió las llaves de la ciudad de Montevideo de manos del intendente Mariano Arana. La ceremonia comenzó sobre las 18.30 horas en la sala de ceremonias de la IMM con la presencia de autoridades municipales, alumnos de las escuelas Simón Bolívar y República de Venezuela, legisladores y dirigentes del EP-FA y del movimiento sindical. En tanto y desde las 14.30 horas, miles de personas aguardaban en la Explanada municipal, el discurso del presidente venezolano.
En el acto del segundo piso de la IMM hicieron uso de la palabra el presidente de la Junta Departamental, Eduardo Brenta, Arana y Chávez.
El primer mandatario venezolano comenzó su discurso transmitiendo un mensaje del presidente cubano, Fidel Castro, al pueblo uruguayo. Chávez contó que hasta la madrugada de ayer estuvo con el líder cubano, mirando las competencias de los Juegos Panamericanos que se realizan en República Dominicana y hablando de política y que aquél le pidió transmitiera el saludo a los uruguayos.
Chávez señaló que América Latina vive la ocasión de resolver 500 años de explotación e ingresar en un auténtico camino de integración, y anunció la voluntad de su pueblo de continuar el camino de la revolución bolivariana, iniciado en 1999.
El presidente venezolano destacó la presencia en el continente de militares que, según dijo, borrarán la imagen de fuerzas de ocupación de sus países que desempeñaron durante el siglo XX. Tras relatar la realidad venezolana que tuviera su explosión en el «caracazo» de 1989, indicó que los militares de dicho país comenzaron un proceso, con un hito en 1992, que los llevó a consustanciarse con su pueblo.
Como ejemplo de militares que no reprimieron a sus pueblos, mencionó al general Líber Seregni y al capitán de la aviación Gerónimo Cardozo.
Destacó la actitud de la población venezolana, cuando con su presencia y participación derrotó a los golpistas de abril de 2002. También dijo que su revolución es pacífica y pacifista, pero no desarmada.
Minutos después de culminar su alocución en la Sala de Ceremonias, se trasladó hasta la balconada de la IMM, desde donde se dirigió a los uruguayos que pacientemente esperaron sus palabras. Su presencia fue recibida con la consigna de «Chávez sí, yanquis no».
El siguiente es el texto completo del discurso de casi media hora, que dirigió al público concentrado en la Explanada de la IMM.
«Â¡Viva el Uruguay! ¡Que vivan ustedes! Bueno, miren, que honor para mí estar aquí, que honor y que gusto para mí volver a Montevideo y, además, recibir ese honor de ustedes. Esa alegría, esa calor humano que derrota estos aires fríos que pegan por las noches acá, esa bandera tricolor, esa bandera venezolana, esa bandera uruguaya. Agradezco muchísimo esta distinción, a nuestro amigo el intendente Arana, a todo su equipo y sobre todo a ustedes, que han venido aquí esta tarde y han pasado allí no se cuántas horas, lo cual es demostración del coraje del pueblo de Montevideo, del pueblo uruguayo. Bueno, hermanos, es una visita muy fugaz. Es una visita que hemos aprovechado al máximo, todavía nos quedan algunas reuniones para salir luego a Buenos Aires, esta misma noche. Andamos en el camino de José Gervasio Artigas, que es el mismo camino de Bolívar. Es el camino de los pueblos, el camino de la independencia integral y verdadera de nuestros pueblos. Este camino que ya cantan ustedes por allí, con canciones, con gritos, con consignas populares. Simón Bolívar razón… Simón Bolívar razón. Simón Bolívar camino. Por ese camino andamos y en ese camino lo hemos conseguido nosotros. Lo decía hace unos minutos, tenemos delante de nosotros, compatriotas del Uruguay, una gigantesca oportunidad de continuar el camino que se quedó perdido en el tiempo. El camino de la verdadera independencia de nuestros pueblos, donde no haya exclusión social ni hambre, ni pobreza, donde vivamos todos como hermanos. Como diría Bolívar: con la mayor suma de felicidad posible. Eso es posible. ¿Dónde?, ¿quién puede decir que está escrito que los pueblos de América Latina y el Caribe están condenados a la pobreza y el subdesarrollo? No, nuestro destino no es este que nos han querido imponer y nos han impuesto durante 500 años de explotación y de dominación. Nuestro destino es la grandeza, la libertad y la gloria. Ese es nuestro destino. Sólo que hemos tardado un poco en lograrlo. Claro, como no vamos a tardar en lograrlo, si como dice Eduardo Galeano: nosotros en verdad no somos países subdesarrollados, somos países arrollados. Nos han arrollado durante siglos, desde que llegaron aquí los españoles con su imperio, con su furia, con su imposición y destrozaron los pueblos aborígenes. Necesario es que nosotros volvamos a nosotros mismos, compatriotas de la América Latina y el Caribe. Que reconozcamos nuestras raíces aborígenes, nuestra mezcla aborigen americana y africana. Que nos reconozcamos de nuevo, que busquemos los enigmas de nuestro pasado para enfrentar el reto del futuro. Seamos nosotros mismos, ya lo decía José Gervasio Artigas: no hay nada sino dentro de nosotros mismos. ¿Qué fue? ¿Qué pasó? Dime. Ustedes estaban cantando allí un lema de ‘el pueblo unido jamás será vencido’. Eso es cierto, que se lo digo yo que estuve a punto de morir a manos de los fascistas y golpistas de Venezuela y sus aliados internacionales. Me salvó, después de Dios, el pueblo unido y consciente de Venezuela. Valiente pueblo venezolano. Les traigo un saludo ¿saben? del pueblo venezolano y cada día estaremos más cerca, señor Arana, amigo, intendente. Cada día estaremos más cerca, porque muchas veces nosotros, los latinoamericanos, hemos queridos parecernos a los pueblos de otras latitudes y copiar modelos extraños a nosotros mismos. Tenemos que mirar hacia ese nosotros mismos. Uruguay y Venezuela estaremos cada día más juntos, cada día más cercanos, cada día más unidos, construyendo el sueño, la utopía, el proyecto que quedó pendiente hace 200 años. Yo siempre le dije al pueblo venezolano y se lo sigo diciendo, para ayudar un poco a levantar la autoestima de ese pueblo que fue humillado, vejado, manipulado muchas veces, engañado otras tantas, le dije muchas veces, desde allá por 1994 cuando salí de la cárcel y me fui por los caminos. Cuando salí de prisión el primer día, a mí me preguntó un periodista: ‘Chávez, ahora, después de la cárcel, a dónde va’. Yo le dije voy a las catacumbas del pueblo. Allá donde está la llaga profunda, el amor profundo, el amor verdadero. Y cada día amo más a mi pueblo. Un pueblo heroico y glorioso, grande, luminoso. Pero, siempre le he dicho a los venezolanos y lo repito aquí porque somos el mismo pueblo, la misma nación. Siempre le he dicho que nosotros nacimos para hacer realidad en este continente sudamericano la utopía, la grandeza. Que tenemos sangre de libertadores, este es un pueblo heroico. Así es el pueblo uruguayo y lo mismo el pueblo paraguayo. Pueblos sacrificados que hoy levantan de nuevo sus banderas. Los vientos de cambio soplan por todas partes en América Latina. El que quiera que los vea, el que no quiera que no los vea. Bien dice la Biblia, el que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga. Se oyen como soplan los vientos del cambio, comenzando el siglo XXI. Llegó la hora de poner, como decía Bolívar, de nuevo las piedras fundacionales de una América Latina unida y libre. Unida y libre y ese es el orden de los factores, porque sólo unidos seremos libres. Mientras sigamos separados, divididos, alejados unos de otros, nos seguirán dominando y explotando las oligarquías criollas y sus aliados internacionales,
los poderes transnacionales. Este es el siglo de nosotros, los latinoamericanos y caribeños. Este es el siglo de la libertad.
En Venezuela hemos optado por un camino. Cada pueblo tiene su camino. Dentro del gran camino hay variantes, porque hay particularidades. En Venezuela optamos por una revolución pacífica, aunque no desarmada, por si acaso. No es lo mismo ser pacífico que andar desarmado, son dos cosas muy distintas. Una revolución pacífica y democrática, que sigue avanzando, buscando la meta que señaló Bolívar: esa felicidad para todos. Hemos enfrentado conspiraciones, golpes, atropellos, mentiras. Mentiras que circulan por todo el mundo. Pero no importa. Nada nos importa, estamos luchando por lo que creemos y queremos. Nada nos importa ni nos importará, sino la grandeza y la libertad de nuestro pueblo. Ahora, ustedes ven lo que está pasando en América Latina, pues. Cómo los pueblos están echando de aquí al neoliberalismo salvaje. Son los pueblos los que lo están echando, buscando nuevos liderazgos, buscando alternativas al mensaje fundamentalista del neoliberalismo, que desconoce la vida y los principios sublimes de la existencia humana. A la América Latina le inyectaron una sobredosis de neoliberalismo, con el cuento ese de que hay una mano invisible del mercado que todo lo arregla, con el cuento de las privatizaciones. No. Necesitamos estados fuertes unidos a un pueblo fuerte y consciente. Necesitamos estados que de verdad impulsen el desarrollo integral, no van a ser los mercados. Los mercados son quienes nos han arrollado y hundido en el subdesarrollo. Unas sociedades unidas y conscientes e ilustradas. Necesitamos ir construyendo proyectos alternativos en cada país y a nivel de Sudamérica. Nosotros, desde Venezuela, tenemos varios años avanzando en un proyecto alternativo que se hizo constitución. He aquí la Constitución Bolivariana, aquí está el proyecto del pueblo venezolano. Un proyecto que, además, tiene implicaciones latinoamericanas, caribeñas, internacionales. Esta es una Constitución antineoliberal. A los neoliberales yo le saco esta Constitución y se las pongo así como al diablo se le pone la cruz de Cristo. Aquí se reivindica el papel del Estado, el papel de la sociedad protagónica. Hay que revisar el concepto de la democracia y la praxis de la democracia en el continente. En Venezuela, por ejemplo, se dijo durante muchos años que había democracia porque había elecciones. El hecho de que haya elecciones en un país no es garantía de que haya una democracia verdadera. Un gobierno democrático debe gobernar con y para el pueblo.
No se le puede expropiar al pueblo su poder originario. Esta Constitución así lo prevé, y así estamos trabajando arduamente para llevarla a la realidad. No es el neoliberalismo el camino. Bueno, en una ocasión ante una pregunta de alguien, dije sí, es el camino hacia el infierno. El que quiera irse al infierno, tome el camino del neoliberalismo y llegará directo y sin paradas.
El camino nuestro no puede ser el del colonialismo o el anexionismo. Hemos dicho una y cien veces, hemos alertado al continente acerca de este mecanismo anexionista que es el ALCA, la propuesta de un área de libre comercio para las Américas. Es una propuesta verdaderamente anexionista y colonialista. Es necesario que los pueblos conozcan el proyecto del ALCA, para que vean que si se firma ese proyecto tal como está planteado, estaríamos firmando el acta de defunción de nuestra independencia, de nuestras repúblicas y nuestros pueblos.
Desde Venezuela hemos lanzado una propuesta alternativa al ALCA: la alternativa bolivariana para la América Latina, replanteándonos estos temas del Estado y la soberanía. Nosotros no podemos renunciar a nuestra soberanía, eso es sagrado para un pueblo. No se negocia la soberanía de los pueblos, no se negocian los valores de un pueblo. No se entregan los principios de un pueblo. Los pueblos de la América Latina han sido demasiado traicionados, por enanos de largas trenzas. Un nuevo liderazgo se impone en América Latina. Que eche su suerte con la suerte del pueblo y no con la suerte de la oligarquía. Estos son los tiempos que corren, señor intendente y amigo.
Estos son el anuncio de nuevos tiempos. Creo que nosotros, los de esta generación, somos dichosos ha pesar de todo lo que hemos vivido. Ha sido duro este camino.
Por una parte tenemos un gran compromiso que nos llama a no fallar. Nosotros no podemos ni tenemos derecho a fallar, porque se trata ya no de nosotros mismos (tengo 49 años y puedo decir que he vivido), se trata de nuestros hijos, de nuestros nietos, de las futuras generaciones. Nos tocó a nosotros batallar por ellos, demos la batalla y triunfemos. Triunfemos por la vida de ellos, por el futuro de ellos y de ellas, los que hoy están naciendo en el continente sudamericano. Al mismo tiempo que nosotros somos dichosos, porque nos ha tocado una ocasión que no se le presenta a todas las generaciones a lo largo de la historia.
Hay generaciones aburridas que pasaron por aquí y no dejaron huellas. A nosotros, sin embargo nos ha correspondido esta ocasión. Tenemos ante nosotros esta oportunidad de escribir en las aguas del Río de la Plata y para siempre, de escribir en las montañas de los Andes y para siempre, de escribir en las aguas del Caribe y el Orinoco y para siempre, historia verdadera. Lo que hoy estamos haciendo en América Latina se recordará durante siglos, por lo profundo de la huella que dejaremos como generación, por lo grande de lo que haremos. Pasarán 500 años. Cuando llegue el año 2500, quienes vivan en este lindo Montevideo, cuando llegue el año 2500 quienes vivan allá en la linda Caracas y en Buenos Aires, cuando llegue el año 2500, créanme, se estará hablando todavía y mucho más hablará, de lo que en América Latina comenzó a pasar a comienzos del siglo XXI, de lo que estamos haciendo como pueblo unido. Haremos patria, hermanos. Haremos patria verdadera. Haremos la patria grande. Haremos la patria latinoamericana caribeña. Haremos justicia por fin, después de 500 años de atropellos, de injusticia, de dominación y de explotación. Llegó la hora de la justicia de nuestro pueblo, llegó la hora de la verdad, de la dignidad. Llegó la hora de nosotros mismos, la hora de Artigas, la hora de Bolívar.
Saben, espero volver pronto. Brindo con café por el Uruguay. Brindo por ustedes, por el futuro de esta tierra, de este pueblo. Brindo por nuestra hermandad. Brindo por nuestra libertad. Brindo por nuestro futuro. Que viva el pueblo uruguayo. Un abrazo bolivariano, artiguista, nacionalista y revolucionario, a todos ustedes y al pueblo de Montevideo y del Uruguay.
Hasta la vista hermanos, me han hecho muy feliz esta noche. Muchas gracias. *
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