En Montevideo sesiona una treintena de representantes de la izquierda socialista

Las izquierdas discuten su nuevo rol en el Mercosur ante cambios políticos regionales

El objetivo del seminario taller, que culmina hoy, denominado «Mercosur: una visión desde la izquierda», es el de «coadyuvar desde el pensamiento y la acción socialista y progresista, a diseñar e instrumentar un proyecto estratégico de integración política, social y económica en la región, que oriente la práctica concreta en cada uno de los países». En la jornada de hoy, se expondrán las conclusiones a las que arribó el taller, con una mesa redonda que tendrá lugar a las 15.30 horas en la Torre de los Profesionales (Yaguarón 1407, Salón Anacahuita).

El evento  auspiciado por la Fundación Friedrich Ebert y el Partido Socialista Uruguayo  fue presentado ayer a la prensa a través de un panel integrado por el director de la Fundación Friedrich Ebert Achim Wachindorfer, la diputada provincial María del Carmen Viñas, del Partido Socialista argentino, el senador Carlos Filizzola, del Partido País Solidario del Paraguay (ex alcalde de Asunción), el senador Florivaldo Fier del PT de Brasil, el senador Rafael Michelini (Nuevo Espacio de Uruguay), el senador Reinaldo Gargano (Partido Socialista de Uruguay), René Yofre, vicepresidente del PPD de Chile, y el senador Luis Maira, presidente de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Socialista de Chile.

El senador Gargano sostuvo que, al cabo de más de treinta años de aplicación de un modelo económico y social conservador, las economías de los países del bloque están en una situación difícil y, en particular, Uruguay en la «más difícil de su historia». Sostuvo que la crisis «golpea a la gente más humilde y a las capas medias, que históricamente fueron soporte de ese modelo conservador» y advirtió que «cualquier proyecto progresista en América Latina si no es integrador difícilmente aguante el cimbronazo con que se van a enfrentar fuera de la región».

Gargano recordó también que, a principios de la década del 90, el proceso de integración generó controversias al interior de la izquierda, y que el PS se posicionó a favor del tratado, pero hoy nadie discute que «el instrumento de la integración es fundamental para desarrollar cualquier proyecto económico con signos de viabilidad, tanto en el plano económico como en el político». El legislador socialista advirtió que la integración regional y su materialización en un plazo breve: «Para mí es un objetivo estratégico», y agregó que de la crisis que atraviesa Uruguay, por ejemplo, «no se sale exclusivamente con la aplicación de un modelo de relacionamiento propio o bilateral con la Unión Europea o los Estados Unidos: sólo vamos a poder crecer económicamente si el espacio económico que es el Mercosur hoy se agranda y tiene capacidad para negociar en forma conjunta con el resto de los espacios económicos».

Para Gargano, la integración pasa, también, por «romper con las ataduras de determinados esquemas de naturaleza política y adoptar otros, y poner el pie en el acelerador». También advirtió que si Uruguay «no va adelante junto con Brasil, Argentina y Paraguay en este proceso de agrandamiento del Mercosur, se quedará atrás».

También sostuvo el legislador que «no hay que reprochar» que Europa o Estados Unidos apliquen determinadas políticas, sino que «lo que tenemos que reprocharnos somos nosotros que no tenemos capacidad de unirnos para articular políticas que obliguen a la Unión Europea o al Nafta a negociar con el Mercosur».

Michelini, en tanto, manifestó que hoy en el Mercosur se percibe un liderazgo, tanto en Argentina con el presidente Néstor Krichner, como en Brasil, con Luis Inácio Lula da Silva, y en Uruguay, con la conformación de la Nueva Mayoría y sostuvo que la integración de Venezuela convertiría al bloque en una entidad con relevancia política en el continente.

También manifestó que un gobierno progresista en el Uruguay ayudaría a «generar un clima favorable» para la integración en la región.

Para Michelini, la actual política exterior de Uruguay «genera incertidumbre» porque ni la sociedad uruguaya, ni nuestros vecinos «saben lo que queremos».

En tanto, Wachendorfer, ratificó que a partir de la experiencia de Europa en materia de integración, los países que la alcancen «pueden mejorar sus potencialidades en este mundo globalizado».

El brasileño Florivaldo Fier, al hacer uso de la palabra en un portugués cerrado, expresó entre otros conceptos, que «con Menem y Cardoso se construyó un Mercosur para favorecer al gran capital y a las grandes empresas». Dijo también que la conformación del Mercosur pasa por constituir «un bloque económico para generar el cambio de este modelo económico».

Filizzola afirmó que el Mercosur «no es ya hoy un deseo sino una necesidad» y sostuvo que en la actualidad ya no es posible hablar de países que funcionen de manera aislada o con acuerdos bilaterales. «Hoy es fundamental la multilateralidad». También sostuvo que el Mercosur tiene que integrar a más países, y, asimismo, «tiene que pasar de ser una mera unión aduanera, a establecerse como un acuerdo político, social y cultural».

Filizzola admitió que hoy la gente «está lejos» del Mercosur y que el ciudadano común lo percibe como un «peligro muchas veces» o aún «como un negocio de algunas transnacionales». También señaló que en su país, el Mercosur no está integrado a la agenda política y que es un tema marginal, ya que el Parlamento no está involucrado como debería. En diálogo con LA REPUBLICA, Filizzola dijo no creer que la inferencia de EEUU en la región sea un obstáculo para la integración. Afirmó que «igual se puede hacer» aunque expresó que, ante un mundo unipolar, con una potencia «que hace lo que quiere» con más razón se impone la integración «no sólo económica sino también política, social y cultural».

Viñas, por su lado, manifestó que hay una profunda crisis en América Latina. La izquierda no es la causante de esta realidad y sí lo son las fuerzas dominantes de este mundo; por otro lado lo que conversamos es cuál es la voluntad política de la izquierda en Latinoamérica y en el Mercosur, que hoy tiene responsabilidades institucionales que no las tenía hace un tiempo, y con una proyección en Uruguay de poder alcanzar el gobierno. Ahora, le debemos dar contenido a la integración, y por tanto, tenemos que hablar de deuda externa, de migraciones, de paz y de seguridad.

Maira (Chile) dijo que no hay que reducir la integración a un tema de relacionamiento comercial, y mencionó que, en el caso de Chile, la previa apertura de su economía le genera una posición «distinta» respecto al resto del Mercosur, ya que «no podríamos regravar nuestras exportaciones». Toda economía abierta como la chilena, dijo- (Chile está situado entre las cinco economías del mundo con mayor apertura hacia al resto del mundo), no puede prescindir de esos acuerdos bilaterales, como el negociado con Estados Unidos o la Unión Europea. De todos modos, señaló que el acuerdo de integración «es algo más que un entendimiento comercial» y sostuvo que Chile está abierto, también, a un espacio de negociación con sus vecinos del sur, en materia de integración física y social, por ejemplo. n

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