Dramático relato de militares: "Viven y mueren como ratas"

La realidad de las matanzas de las que son testigos los efectivos uruguayos que integran la Fuerza de Paz de la ONU en el Congo se refleja en la correspondencia que militares han escrito a familiares y amigos, quienes permitieron a LA REPUBLICA revelar parte de su contenido, con la condición de mantenerlos en el anonimato. A continuación se transcriben algunos párrafos de las impactantes crónicas escritas por soldados uruguayos, integrantes de una tropa de 1.526 hombres, quienes en la actualidad se encuentran diseminados en todo el territorio de la República Democrática del Congo, con órdenes de «imponer» la paz.

«Comida no hay pero balas sobran»

«La situación de los habitantes de aquí no es mucho mejor que el resto de las impresiones. La policía los golpea de manera atroz hasta matarlos en la calle y esta es una escena de todos los días. No les importa edad ni sexo, les pegan de la misma forma a todos y no sé cuál es el motivo (creo que por las caras) no hay un control ni justicia, la aldea no cuenta con cárceles, al que roba lo cocinan con disparos de AK 47. Comida no hay pero balas sobran. Parece el mundo del revés.»

«La calle es un infierno. Esta gente en un campo de concentración estaría de vacaciones. Viven y mueren como ratas. No les alcanza que no tienen para comer que se dedican a ejecutarse mutuamente por diferencias étnicas. Los zulúes esclavizan a los batuzi. Los batuzi matan a los pigmeos y estos últimos tienen hábitos caníbales. Es de no creer.»

«Congo es un rinconcito del mundo que escapó de la famosa globalización. Aunque de una manera que nos cuesta entender, tiene su equilibrio. Aquí, caminando 1 km podés ver matar a dos personas y parir a cinco. Las negras son refértiles, la que no está embarazada es porque tuvo un hijo hace pocos días. Por supuesto que esto no les impide laburar. La mujer en el Congo es la encargada de los laburos pesados.»

«Hubiera sido malo morirse sin conocer esto. Esto es parte de nuestro mundo aunque la mayoría no lo sepa. Así se pasa el tiempo cumpliendo una Misión de Paz para Naciones Unidas. De verdad, ojalá tenga algún resultado positivo. Aquí el tiempo será quien diga. Hay que armarse de paciencia y aguantar. Los cambios son lentos como en todas las sociedades. Cuando comenzaron las Misiones de Paz no había escuela y ya la hay, de a poco los conflictos han bajado su frecuencia.»

«No hay justicia y menos criterio»

«Qué lo tiró, es increíble asombrarse viniendo de un Uruguay decadente, pero el pozo hacia abajo es más profundo de lo que mi mente imaginaba. Nadie que lea esto lo va a ver, pero estoy seguro que en algún momento mejorará. Mejorará Congo y el mundo. Si sólo pudiéramos presenciarlo. Africa Central está en su totalidad devastada. Es más fuerte de lo que yo me imaginé. La realidad de los morochos te descoloca bastante y lo que hacen las Organizaciones No Gubernamentales por ayudarlos, también. Hay intereses creados de mucho peso como para que esta gente se mantenga como está a fin de seguir cambiando comida por diamantes y todavía quedar como bueno. En realidad creí que era más serio pero no lo es».

«La violencia abunda junto con el hambre, es el legado que dejaron los franceses y belgas. Congo es un rincón del planeta casi desconocido, salvo para quien quiera morder un trozo de su riqueza, pero no le devuelven nada de lo que le quitan. Ni en salud, ni en educación, ni en comida siquiera.»

«En Congo no hay justicia y mucho menos criterio. Aquí se resume todo un complejo mundo cultural en ‘el poderoso’ y ‘el sometido’. No hay más. Las autoridades tienen potestades ilimitadas sobre la vida de los aldeanos. Pelean una guerra que no tiene fundamentos ni siquiera étnicos como decía la prensa. Eso más que guerra es un conflicto interno de orden cultural que se ve ayudado por el hambre, las pestes y la violencia.» *

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